Las empresas de Ucrania se trasladan al oeste alterando el mapa económico del país
Cuando el mayor fabricante de camiones de bomberos de Ucrania despertó de la conmoción inicial generada por la invasión rusa a gran escala de hace casi cuatro años, el frente de batalla estaba a tan solo 10 kilómetros de su planta de producción en el norte del país. Su CEO estaba fuera del país. Sus trabajadores, de permiso cuidando a sus familias. La guerra, sin embargo, no tenía ninguna intención de darles un respiro. “Tanto la Cámara de Comercio como el Gobierno nos recomendaron trasladar la fábrica lejos del frente. Pero ni los trabajadores querían irse ni parecía muy factible mudarse en medio de los bombardeos”, recuerda ahora Kaluhin Hennadyi, el manager de la empresa. “Al final tuvimos en cuenta la experiencia de muchas de las empresas del Donbás: las que no se fueron en 2014 acabaron viviendo bajo la ocupación rusa”, añade desde un pequeño despacho decorado con un cuadro casi tan grande como la pared, con el tridente del escudo ucraniano flanqueado por dos santos ortodoxos.
[–>[–>[–>La reubicación de Pozhmashyna — como se llama la compañía— en plena ofensiva rusa sobre Chernígov fue una misión hercúlea. Con 900 trabajadores y una facturación de millones de euros, tuvo que desmantelar en unas pocas semanas todas sus instalaciones y cargarlas en 28 vagones de tren. “No sabíamos dónde ir pero recibimos mucha ayuda”, reconoce Hennadyi. Tanto la compañía estatal de correos como los ferrocarriles ucranianos les ofrecieron transporte gratuito y su nuevo destino en el oeste del país se encargó de proveer alojamiento para sus trabajadores y una gigantesca nave industrial en desuso para empezar de nuevo. “Fue un buen desenlace provocado por unas malas circunstancias. No nos arrepentimos, nos ha ido bien desde entonces”, sostiene el manager de la empresa. Desde que su reubicación en Lviv ha pasado a producir maquinaria agrícola y equipos para el desminado. Una parte substancial de lo que produce ahora ha pasado a exportarlo al mercado europeo.
[–> [–>[–>El suyo está lejos de ser un caso aislado. Centenares de compañías ucranianas se han traslado al oeste del país desde el inicio de la invasion rusa huyendo de las zonas más castigadas por la guerra, una dinámica que está alterando el mapa económico de Ucrania. Muchas se han establecido en la región de Lviv, fronteriza con Polonia y alejada de las zonas del frente. “Para muchas empresas ha sido una cuestión de supervivencia para evitar la bancarrota o la destrucción de su negocio”, explica Andriy Pavliv, el responsable del fomento empresarial en la municipalidad de Lviv. “Las regiones del oeste son más seguras, están más cerca de Europa y, como sucede en nuestro caso, cuentan con mano de obra cualificada. Tenemos muchas universidades y nos hemos convertido en un hub humanitario, tecnológico y logístico”, añade Pavliv.
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Andriy Pavliv, director de desarrollo empresarial del municipio de Lviv. / Ricardo Mir de Francia
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Competencia regional
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Mucho ha cambiado en sus calles desde los primeros meses de la invasión. Los puestos de control militar han desaparecido de los accesos a la ciudad y los parapetos que cubrían muchas fachadas solo se mantienen en algunos edificios relacionados con la seguridad. La ciudad que se desvivía entonces por ayudar a los desplazados y los militares con legiones de voluntarios y colas en los centros de reclutamiento se ha acostumbrado a una nueva normalidad algo menos angustiosa. Con ella han cesado también en gran medida las evacuaciones de emergencia de empresas estratégicas.
[–>[–>[–>“Por entonces muchas compañías nos llamaban desesperadas. Necesitaban almacenes, ayuda financiera, alojamiento para sus trabajadores…”, explica Pavliv. “Desde hace algún tiempo las empresas que llegan buscan principalmente diversificar riesgos y expandir su negocio orientándose hacia Europa porque Rusia, que solía ser el principal mercado de las que operaban en el este, está ahora fuera de su alcance”.
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Las regiones occidentales compiten ahora en la atracción de empresas de las regiones asediadas por la guerra con incentivos fiscales, créditos ventajosos o espacio en sus parques industriales. Pero cada vez tienen más problemas para acomodarlas por cuestiones de espacio y por las dificultades para encontrar mano de obra, una constante en todo el país. Con centenares de miles de ucranianos sirviendo en el ejército y millones de refugiados fuera del país, las necesidades de mano de obra son acuciantes. De acuerdo con un estudio reciente, el 60% de las empresas ucranianas tienen dificultades para cubrir sus puestos de trabajo.
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[–>¿Una Ucrania a dos velocidades?
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A Lviv no solo se han mudado muchas empresas, sino algunas instituciones como la Escuela de Arquitectura de Járkov, una universidad privada del noreste del país. Sus aulas y despachos ocupan ahora espacios en desuso de la Academia de Arte. Desde la vieja cantina a las antiguas letrinas, hoy reconvertidas en un centro académico vibrante. “Los rusos ocuparon casi la mitad de la ciudad, era imposible seguir con las clases”, cuenta su directora, Iryna Matsevko. “Varias universidades extranjeras se ofrecieron a acoger a nuestros profesores y alumnos, pero decidimos quedarnos en Ucrania por responsabilidad social. Pensamos que es nuestra obligación preparar a las nuevas generaciones para que trabajen en la recuperación del país una vez acabe la guerra”, añade la directora, historiadora de formación.
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Iryna Matsevko, directora de la Escuela de Arquitectura de Kharkiv, se mudó a Lviv, en el oeste de Ucrania. / Ricardo Mir de Francia
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Nadie sabe cuándo o cómo acabará, pero a nadie se le escapa el riesgo de que acabe creando una Ucrania a dos velocidades. Con un oeste económicamente próspero y desarrollado —muy conectado con Europa— frente a un este y sureste devastado por la guerra o parcialmente ocupado por las tropas rusas, como sucede ahora.
[–>[–>[–>“La reconstrucción será todo un desafío porque muchas empresas se han trasladado al oeste. Las autoridades en Járkov o Dnipro tienen que pensar en cómo atraer de vuelta a su gente y sus compañías”, afirma Matsevko desde la Escuela de Arquitectura. Pero añade otro elemento: la grave crisis demográfica que enfrenta el país, no solo por la guerra sino por su baja natalidad, similar a la de otros países europeos. “Ucrania debe empezar a pensar qué partes del país deberán ser reconstruidas y qué partes tendrán que devolverse a la naturaleza. Con la demografía actual es posible que no tenga sentido tratar de reconstruirlo todo”.
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