Los militares se refuerzan en las calles de Roma
Con los tambores de guerras reales que resuenan en medio mundo, vuelve a estar en auge en Italia el debate sobre el operativo ‘Strade Sicure’ (‘Calles Seguras’). La operación, que consiste en el despliegue en las ciudades italianas de efectivos de las Fuerzas Armadas transalpinas, no es precisamente algo nuevo. Más bien el contrario: ya ha cumplido casi la mayoría de edad: 17 años y medio. Fue el ya fallecido Silvio Berlusconi quien, siendo entonces primer ministro, decidió en agosto de 2008 desplegar al Ejército en las calles para apoyar a la policía y a los ‘carabinieros’ (el cuerpo equivalente a la Guardia Civil en Italia) en labores de vigilancia y mantenimiento del orden público, ante la entonces escasez de efectivos en esos cuerpos.
[–>[–>[–>En lo que va del último mes, en Roma, incluso ha habido una nueva instantánea. Por orden de Giorgia Meloni, un vehículo blindado Puma ha sido desplegago a pocos metros del icónico arco de Costantino y del Coliseo, escoltado por dos soldados vestidos de pies a cabeza como armerías andantes, uniforme verde militar y fusiles de asalto incluidos. Otro se ha visto en Termini, la estación de trenes de la capital italiana, por la que pasan cerca de 150 millones de pasajeros al año y 800-850 trenes al día. Pero esto no ha alterado mucho a los romanos. Roma y el resto de ciudades involucradas ya se han acostumbrado a vivir con ‘Strade Sicure’ y sus fusiles militares entre la ciudadanía; distinto es el caso de muchos turistas, a menudo sorprendidos ante tal despliegue bélico.
[–> [–>[–>El despliegue no es poca cosa. En concreto, mantiene a unos 6.000 militares del Ejército distribuidos en 58 ciudades italianas (un número muy cercano a los otros tantos que están en misiones en el extranjero) para vigilar cerca de un millar de puntos sensibles y patrullar en unidades mixtas con policías y ‘carabinieros’. A ellos se suman otros 150 efectivos de la Marina y la Fuerza Aérea. Bajo su custodia se encuentran sedes institucionales y diplomáticas, espacios dedicados al arte, nudos de transporte como puertos, aeropuertos y estaciones, pasos fronterizos y lugares de culto (varios de ellos, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco).
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A este paisaje de uniformes en las plazas se añade la vigilancia de la ‘Tierra de los Fuegos’, esa mancha de vertidos tóxicos y humos ilegales en la Campania profunda donde la criminalidad organizada ha envenenado la tierra. Y los militares también custodian el vacío: las áreas evacuadas tras los últimos terremotos y otras catástrofes naturales.
[–>[–>[–>Generales vs políticos
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«Nada de debilitar ‘Strade Sicure’. A la estación de Termini y al Coliseo llegan los blindados Puma del Ejército», afirmó Giorgia Meloni. La primera ministra intenta así echar balones fuera ante la enésima refriega entre los pesos pesados de su propio Gabinete. Por un lado, Matteo Salvini, socio de coalición y líder de la Liga, que no solo se niega a retirar el operativo, sino que sueña con aumentar los efectivos. Por otro, Guido Crosetto, ministro de Defensa y cofundador del partido de la mandataria (Hermanos de Italia), quien ha dejado caer que ya va siendo hora de que los soldados vuelvan a lo suyo: sus tareas estrictamente militares.
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La razón de esta última postura es el malestar que han manifestado los propios militares. En una reciente entrevista, el jefe del Estado Mayor de la Defensa, el general Luciano Portolano, lo decía claramente. «Desde el inicio de mi mandato, he puesto de relieve que las nuevas amenazas y los cambios en el contexto de seguridad global imponen una reforma de la Defensa y un aumento del personal militar. Todo ello haría desear que los cerca de 6.500 militares empleados hoy en ‘Strade Sicure’ […] volverán a su función principal», afirmó.
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[–>Otros se han añadido a la polémica. La Unión de Sindicatos de los ‘carabinieros’ incluso publicó un vídeo explicando por qué en su opinión el operativo no funciona. «En las unidades mixtas, en manos de los carabinieros’ está la responsabilidad operativa, pero éstos reciben una compensación económica inferior a la de los militares. Es una paradoja», explicaban. Además las labores que pueden efectuar los militares se limitan «a la identificación de las personas, sin poder hacer mucho más de forma autónoma». Domenico Pianese, segretario general del sindicato de policías COISP, manifestó una opinión similar. En 2008, «el operativo ‘Strade Sicure’ nació para hacer frente al insuficiente número de policías y las dificultades que eso conllevaba. Pero esto no ha cambiado mucho hasta hoy. Tan solo en la policía faltan 11.000 agentes (son 98.000)», contó, en conversación con El Periódico. «Por eso, lo que habría que hacer es resolver esa cuestión y eso es lo que espero que pase», afirmó.
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Con todo, al menos por ahora y en esta partida, no parece que Crosetto y los generales hayan tenido la mejor de las manos; esto, también reflejo de unos equilibrios políticos dentro del gabinete de Meloni no siempre fáciles.
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