El oro se estabiliza en los 5.000 dólares, tras una caída del 10% en tres semanas
El precio de la onza de oro, tras una fuerte subida, se estabilizó en febrero en torno a los 5.000 dólares, tras una caída del 10% en tres semanas tras alcanzar cerca de los 5.600 dólares el 29 de enero.
Tras subir un 70% en 2025, el oro ha registrado una fuerte volatilidad en lo que va de año, con un avance de alrededor del 16%.
La plataforma StoneX Bullion considera inadecuado comparar la fluctuación del oro con las acciones altamente volátiles, ya que las fuertes subidas registradas no fueron un episodio de especulación irracional, sino más bien un proceso de reajuste estructural del riesgo monetario.
Según StoneX, después de alcanzar los 5.595,47 dólares por onza el 29 de enero, la posterior caída hasta el actual entorno de 5.000 dólares no constituye un colapso sino más bien una corrección «técnicamente saludable» tras un repunte histórico.
La volatilidad seguirá siendo alta, predicen, ante un cambio de régimen caracterizado por una desdolarización progresiva, niveles récord de deuda soberana, fragmentación geopolítica y diversificación de las reservas de los bancos centrales.
Al igual que el oro, a finales de enero, la onza de plata marcó un máximo histórico de 121,65 dólares y desde entonces ha caído casi un 34%, hasta alrededor de 80 dólares, aunque ha avanzado casi un 15% a lo largo del año.
Margen para nuevas compras
Según el estratega cambiario de J. Safra Sarasin Sustainable, Claudio Wewel, el oro podría estar recuperándose después de su revés con una Reserva Federal que debería mantener su tendencia hacia la flexibilización monetaria, proporcionando vientos de cola adicionales.
Wewel cree que todavía hay margen para más compras, ya que las tenencias mundiales de ETF se sitúan ligeramente por encima de los máximos de 2022.
El gestor de inversiones en acciones de mercados emergentes globales de Aberdeen Investments, Ben Shrewsbury, recordó que el oro ha experimentado un ciclo alcista sostenido desde 2022, cuando cotizaba entre 1.800 dólares y alrededor de 5.600 dólares el 29 de enero, a pesar de que los tipos han ido aumentando.
Esto refleja un replanteamiento más amplio del papel del oro dentro de las carteras, impulsado menos por la dinámica monetaria tradicional y más por consideraciones geopolíticas, explica.
Un catalizador clave para este cambio surgió en 2022, tras la invasión rusa de Ucrania, lo que provocó un replanteamiento de la dependencia del sistema financiero centrado en Estados Unidos y la seguridad de las reservas denominadas en dólares, lo que llevó a un aumento de las compras de oro por parte de los bancos centrales de Polonia, Turquía, India y la República Checa.
La segunda etapa del repunte del oro comenzó en 2024 y se aceleró a lo largo de 2025 debido a las tensiones en Medio Oriente y las luchas comerciales con la imposición de aranceles, así como las preocupaciones en torno a la política monetaria y la sostenibilidad fiscal.
La presión política sobre la Reserva Federal para que recortara las tasas a pesar de la inflación, junto con niveles históricamente altos de deuda soberana, reavivaron las preocupaciones sobre la devaluación del dólar y provocaron fuertes entradas de capital en ETF de oro, así como una mayor demanda de lingotes y monedas físicos.
Sin embargo, la volatilidad del oro se manifestó con una fuerte caída a finales de enero tras las amenazas de Trump a Irán, el mantenimiento de los tipos por parte de la Reserva Federal y el nombramiento de Kevin Warsh como próximo presidente de la institución.
Efe
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