Alumnos de FP de Gran Canaria repara una barco que operará como ambulancia en Gambia
El río Gambia atraviesa el país como una cicatriz de agua. Divide el territorio en dos y ha privado a miles de personas de un acceso rápido a la atención sanitaria durante décadas. Entre Barra y Banjul, la capital, el viaje hasta el hospital de referencia puede durar unos 45 minutos, siempre que el ferry esté en funcionamiento. Esto no siempre sucede. Los horarios son limitados, los cortes son comunes y la saturación es común. En una emergencia médica, esperar no es una opción.
Un barco ofrecido y muy solidario.
A miles de kilómetros de Gambia, en Gran Canaria, en un taller del IES Ana Luisa Benítez, una pequeña embarcación comienza a transformarse en algo más que un barco. La Autoridad Portuaria de Las Palmas lo donó para un proyecto solidario impulsado por la ONG STARUP Corazón Solidario, con el apoyo de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias y la dirección de la Real Federación Canaria de Vela. El objetivo es claro: transformarlo en una ambulancia acuática sanitaria que conecte las dos orillas del río.
Aprende haciendo y con impacto real
El proyecto se desarrolla como un trabajo colectivo y multidisciplinar. En la restauración integral del barco participan alumnos de diferentes familias profesionales. La carpintería es sólo el punto de partida. “También será necesario revisar la fibra, la electrónica, el motor y los sistemas de propulsión para que la embarcación pueda operar con seguridad”, explica Jonás López, profesor del ciclo de Carpintería y Mobiliario. Jonás observa a sus alumnos lijar, ajustar y reconstruir. «Al acoger también a estudiantes gambianos, cerramos el círculo de solidaridad. » Precisa que el trabajo de sus alumnos se realizará casi en su totalidad a mano y que los estudiantes están entusiasmados con el proyecto. «Está todo por resolver», subraya. Todavía no saben cuándo estará listo.
Del paseo en barco al taller
Entre los jóvenes participantes se encuentra Tamba, de origen gambiano, que llegó a Canarias hace tres años en barco procedente de Marruecos. Hoy aprende carpintería y trabaja para restaurar el barco que podría salvar vidas en su país. “Hay que lijarlo todo y quitarlo todo, incluso los tornillos”, comenta mientras trabaja con la madera. Conoce bien la realidad que le espera al barco al otro lado del océano. “El río es muy grande”, explica. Cruzarlo puede tardar unos 45 minutos, un tiempo decisivo en caso de emergencia. “Vine en barco desde Marruecos hace tres años para trabajar”, añade, orgulloso de poder aportar algo a su comunidad de origen.
En Gambia, el barco servirá de apoyo logístico y de transporte fluvial en un contexto en el que el río es a la vez medio de comunicación y obstáculo. Reducir los tiempos de cruce significa acercar el hospital a quienes hoy lo encuentran demasiado lejos. Cuando esté listo, el barco será trasladado desde Gran Canaria a Gambia y allí comenzará a operar, transformando un proyecto educativo en una herramienta real para salvar vidas.
El río Gambia atraviesa el país como una cicatriz de agua. Divide el territorio en dos y ha privado a miles de personas de un acceso rápido a la atención sanitaria durante décadas. Entre Barra y Banjul, la capital, el viaje hasta el hospital de referencia puede durar unos 45 minutos, siempre que el ferry esté en funcionamiento. Esto no siempre sucede. Los horarios son limitados, los cortes son comunes y la saturación es común. En una emergencia médica, esperar no es una opción.
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