La parcialidad y trabajos peor pagados mantienen abierta una brecha salarial del 16%
Él Día Europeo de la Igualdad Salarial Se celebra este domingo para visibilizar la brecha salarial de género, que en España se mantiene en el 16% y se explica por factores como los prejuicios y el mayor peso de las mujeres en ocupaciones peor remuneradas.
El salario medio de las mujeres fue de 2.163,2 euros mensuales, mientras que el de los hombres alcanzó los 2.593 euros, según el último decil del salario de 2024 de la Encuesta de Población Activa (EPA), lo que supone una diferencia de 429,8 euros mensuales y un desfase del 16,6%.
La brecha salarial alcanzó su máximo en 2014, cuando alcanzó el 23,8%, desde donde se ha ido reduciendo, aunque lentamente, hasta mantenerse en torno al 16% desde la pandemia.
Esta diferencia entre los salarios de hombres y mujeres es multicausal, pero en esencia radica en que ellos están menos presentes que ellos en aquellas ocupaciones, actividades, tipos de contratos y horas mejor remuneradas.
Los datos muestran que los hombres tienen una mayor concentración en salarios más altos que las mujeres, ya que uno de cada tres ganó más de 2.660 euros al mes en 2024, mientras que la proporción baja a una de cada cuatro para las mujeres.
Por el contrario, en las franjas salariales más bajas la mayoría son mujeres, con un 40% de los trabajadores ganando menos de 1.580 euros al mes, pero sólo un 20,7% en el caso de los hombres.
Las mujeres, menos presentes en los empleos mejor remunerados
Esto se debe a que en 2024 había 8,8 millones de hombres y 6,9 millones de mujeres trabajando a tiempo completo, mientras que a tiempo parcial eran casi el triple.
Pero, además, las mujeres que trabajan a tiempo completo ganan de media 230 euros menos que los hombres con el mismo tipo de turno, lo que puede indicar que están más presentes en puestos y actividades peor remunerados y ellos, por el contrario, en los mejor remunerados.
Asimismo, los salarios cuentan con complementos que muchas veces se otorgan con criterios discrecionales y en puestos directivos o en sectores «masculinizados», premiando el esfuerzo o la penuria física, frente a la atención o la precisión, que benefician menos a las mujeres.
Los sindicatos alertan año tras año de estos datos que, además de ser un foco de injusticia, lastran la competitividad y la economía.
Tanto CCOO como UGT muestran cómo normativas o medidas han incidido en reducir la brecha, como la Ley de Igualdad de 2007 o la obligación para las empresas de negociar planes de igualdad, así como las subidas del salario mínimo interprofesional (SMI).
El SMI ha aumentado un 66%, pasando de 736 euros en 2018 a 1.221 euros en 2026, algo que ha beneficiado más a las mujeres, ya que representan el 65,8% de sus perceptores, con 1,62 millones de trabajadores.
Sin embargo, es necesario seguir actuando, afirma CCOO, que propone ampliar la jornada parcial si se detecta que persiste la realización de horas adicionales o encarecerlas.
UGT está de acuerdo y pide también aplicar la directiva europea de Transparencia Retributiva, que convertirá la brecha en un indicador público de reputación.
Desde el ámbito empresarial, la presidenta de Cepyme, Ángela de Miguel, recuerda que teniendo en cuenta sólo el trabajo a tiempo completo, la brecha salarial se ha reducido cinco puntos, hasta el 4,9%, en los últimos ocho años.
Y asegura que seguirán avanzando «por la igualdad y la incorporación del talento en las empresas», para alcanzar «una economía y una sociedad más igualitaria y competitiva».
Efe
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