VIOLENCIA MACHISTA | Condenado por intentar asesinar a su expareja con el cable de un cargador en A Coruña
«Soy policía, se me fue la almendra, creo que he matado a mi mujer». Estas fueron las palabras de un hombre detenido en 2024 después de asfixiar a su expareja en el edificio de esta. La mujer, aunque perdió el conocimiento, sobrevivió, y la Audiencia Provincial de A Coruña acaba de condenar al hombre a ocho años de prisión por intento de asesinato, rebajando los catorce que pedía la Fiscalía.
[–>[–>[–>El hombre, que tiene ahora unos 50 años, empezó una relación con la agredida en 2012. Convivieron en un domicilio de A Coruña y tuvieron dos hijos, pero la relación fue degradándose progresivamente, según la Audiencia, por el «consumo abusivo de alcohol» del hombre. En octubre de 2023, la mujer decidió poner fin al matrimonio, pero el hombre siguió viviendo en la casa familiar hasta el 3 de febrero de 2024. La exmujer del ahora condenado descubrió que había seguido bebiendo, y él abandonó voluntariamente el piso. Conservó, eso sí, las llaves del inmueble, con el asentimiento de ella, para retirar sus efectos personales.
[–> [–>[–>Pero la noche del 5 de febrero, apenas dos días después, el hombre empleó las llaves para entrar en la casa «sin previo aviso». Los niños estaban durmiendo, y su expareja, en la cocina, trabajando. El hombre escuchó la puerta abriéndose, pasos «rápidos y acelerados» y «golpes» a medida que el hombre iba encendiendo las luces. Luego, cuando llegó a la cocina, empezaron los reproches.Se crees que vas a acabar con mi puta vida», «que tú no acabas conmigo», le dijo el hombre. Luego, cogió dos teléfonos móviles que tenía encima de la mesa y se marchó hacia el pasillo.
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La mujer la siguió, preguntándole «¿qué haces?», y el hombre empezó la agresión. La tiró hacia el rellano del portal, haciendo que se diese un golpe en la cabeza, y luego le rodeó el cuello con un cable de cargador de móvil, tensándolo «fuertemente con sus manos» para asfixiarla. La mujer perdió el conocimiento, aunque lo recuperó después unos instantes «estando tumbada en el suelo, casi en las escaleras de bajada al portal». A cuatro patas, sangrando, consiguió meter los dedos para intentar librarse del cable y gritar pidiendo auxilio. Volvió a caer inconsciente, pero sus gritos atrajeron a algunos vecinos, y su agresor huyó.
[–>[–>[–>Se entregó poco después. Se acercó a un albergue y le pidió al agentes de seguridad que llamase a la policía. Cuando llegaron los agentes, les dijo que pensaba que había matado a la mujer, que tuvo que ser atendida en el servicio de urgencias del Chuac. La Audiencia reconoce que el hombre tenía un trastorno «por consumo crónico de alcohol», que afectó a su voluntad de manera «moderada». Además de los ocho años de prisión, deberá pagar a la agredida 26.000 euros por daños físicos y morales.
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