Las patatas a lo pobre de mi pueblo no se fríen, se confitan
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Carlos Herrera no sólo presume de voz y olfato político: también tiene un paladar muy marcado, donde cocina andaluza y el platos de cuchara Ocupan el centro de la mesa.
Entre todos ellos, hay uno que se ha convertido casi en una marca de la casa familiar: el patatas a los pobres «como se hacen en su pueblo», un plato humilde que el locutor de 68 años se convierte en pura nostalgia.
En un vídeo de la COPE en el que charla con su hijo sobre sus gustos culinarios, Herrera lo admite tajante: «extraño un buen arroz«, confesando que es uno de los platos que más disfruta cuando se sienta a la mesa.
A nadie le sorprende que alguien que haya recorrido media España recomendando bares y restaurantes donde el arroz se respeta como manda la tradición.
Su amor por la cocina clásica española también se nota en sus platos favoritos cuando sale a comer: migajascabra de El Hierro que, según sus palabras «¡me lleva a las cimas!», o alguna buñuelos de bacalao que él directamente califica de «maravilla».
Son elecciones que hablan de un perfil gastronómico muy claro: producto, guiso lento y recetas con historialejos de ser modas pasajeras.
Pero si hay un plato que Herrera sitúa por encima del resto es el patatas a los pobres al estilo de su tierrauna receta que no es sólo comida, sino memoria.
El periodista lo explicó así: “Una cosa que hacemos en mi país y que es muy de mi familia, lo hizo mi tatarabuela, lo hizo mi bisabuela, mi abuela, mi madrelo hago, mis hijos ya lo hacenque son las patatas de los pobres.
Y destaca que deben ser «patatas para los pobres como se hacen en su pueblo», es decir, en Cuevas del Almanzora (Almería), «un poco mejor que cuando vas a un restaurante y dan patatas a los pobres, que les bastan para correr.»
Detrás del chiste hay un mensaje claro: receta familiarcon patatas, cebolla, pimiento y buen aceite, pochadas a fuego lento hasta casi un caramelo, es para él insuperable.
No es casualidad que se haya convertido en su plato favoritoel que siempre deseas y que te identifica con tu Almería nativa y con esas comidas copiosas en las que la sartén se sitúa en el centro de la mesa.
Su agenda profesional le lleva a descubrir y recomendar restaurantes por toda España, desde cocido «memorables» en Madrid hasta asados y callos al que define sin vergüenza como «el mejor del mundo».
Este contacto constante con la restauración le ha dado fama de quisquilloso con la comida y un cronista gastronómico, capaz de pasar del comentario político a la descripción detallada de un guiso en cuestión de segundos.
Sin embargo, cuanto más lo intenta y más viaja, más vuelve Herrera a lo básico: el arroz bien hecho, platos de cuchara y esos patatas a los pobres «tal como se elaboran en Cuevas del Almanzora», que resumen su historia familiar.
En una época en la que los menús están llenos de Anglicismos y técnicas sofisticadas.El ponente reivindica, a su manera, la fuerza de la cocina humilde: la de la gran sartén en el centro de la mesa, el pan mojado en el aceite y el familia alrededor.
Ingredientes para unas patatas de gente pobre al estilo de Carlos Herrera
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1 kilo de patatas
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2 cebollas grandes
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2 pimientos verdes italianos
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3 dientes de ajo
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200 ml de aceite de oliva virgen extra (cubriéndolos generosamente)
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sal al gusto
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4 huevos (opcional, pero muy recomendable)
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100 g de jamón serrano (opcional, toque campestre)
Paso 1
Pela las patatas y córtalas en rodajas finas (ni muy gruesas ni transparentes). La cebolla en juliana y los pimientos en tiras. El ajo, cortado en rodajas.
Paso 2
En una sartén grande o cacerola baja, agrega el aceite y caliéntalo a fuego medio-bajo. Agrega primero las patatas, luego la cebolla, los pimientos y el ajo. Deberían quedar casi cubiertos de aceite.
Paso 3
Cocine a fuego lento durante unos 25-30 minutos. No deben dorarse rápidamente. La clave es que se ablanden poco a poco, casi como si los estuvieran confitando. Remueve con cuidado de vez en cuando.
Paso 4
Cuando estén tiernas, aumenta ligeramente el fuego durante 3-4 minutos para que algunas puntas se doren ligeramente. Agrega sal al final.
Paso 5
En otra sartén sofreír los huevos en aceite muy caliente, hasta que estén crujientes. Colócalas encima de las patatas.
Paso 6
Si quieres un guiño más fuerte, añade jamón salteado encima justo antes de servir.
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