Si me echan por buena persona, eso que me llevo
Déjenme que empiece por mí, con permiso. Tengo 74 años, llevo más de 50 años en este bendito oficio, desde que empecé en la revista ‘Barrabás’, la meca del deporte satírico, y en la agencia EFE, recibiendo las fotos de los partidos de cada jornada y cobrando, en 1970, 500 pesetas por fin de semana, un tesoro.
[–>[–>[–>Pues bien, medio siglo después, he de reconocer que jamás vi nada igual, nada tan impresionante y conmovedor, como la despedida de este martes de Jagoba Arrasate, técnico del Real Mallorca hasta las 21.50 horas de anoche, cuando Pablo Ortells, Director Deportivo del ‘Mallorqueta’, que es el gran culpable, no de su despido sino del desastre de plantilla que confeccionó con la que resulta, casi imposible, no caer en posiciones de descenso como se encuentra ahora el equipo rojillo.
[–> [–>[–>Menos el dueño, el norteamericano Andy Kohlberg («con el que todavía no he podido hablar, la verdad,» admitía Arrasate), estaban todos. O casi todos, sí, incluida una plantilla, de la que hay quien sospecha que le ha hecho la cama al ‘mister’, aunque él siga opinando que son unos chicos fantásticos («a los que me abrazaré, aquí mismo, en Son Moix, en la última jornada de Liga, cuando recibamos al Oviedo y celebremos la permanencia»).
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Ni Ortells ni Alfonso Díaz, cuya posición ¡ojo al dato! en el Real Mallorca es CEO de Negocio (¡ni el Barça de Joan Laporta tiene un CEO de Negocio), abrieron la boca. Como suele decir Díaz, “yo soy al que le piden los millones para fichar”, pocos millones y menos fichajes han hecho, cero o casi cero. Escucharon la picantes preguntas de los periodistas, más de la mitad de ellos tan emocionados como los futbolistas (juro que hubo mucha gente con lágrimas en los ojos), y las encajaron con profesionalidad, es decir, como personajes que cobran para eso.
[–>[–>[–>«Soy de los que pienso que la vida no te da siempre lo que quieres, sino lo que necesitas. Y puede, sí, que necesitase esta lección, es decir, haber sufrido como he sufrido y darme cuenta de que, a veces, no todo sale como tú quieres o planeas».
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Arrasate reconoció delante de todos que esta es la temporada en que más ha sufrido de su vida. “Puede que estuviese mal acostumbrado y no solo yo, también mi familia. Yo soy de los que pienso que la vida no te da siempre lo que quieres, sino lo que necesitas. Y puede, sí, que necesitase esta lección, es decir, haber sufrido como he sufrido y darme cuenta de que, a veces, no todo sale como tú quieres o planeas”.
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Mientras contaba todo esto, el silencio iba aumentando de forma impresionante en la sala de prensa rojilla. La primera fila estaba muda, ocupada por los ejecutivos de la casa. La segunda y la tercera, repleta de toda la plantilla, que tenía su día libre pero acudió, de ‘motu propio’, a despedir a su jefe, se mantenía aún más silenciosa y, si te fijabas, había muchos futbolistas a punto de llorar, como Samu Costa, con diferencia el más afectado, el ‘gladiador’ de Arrasate, Leo Román, Abdón Prats, Manu Morlanes, Martin Valjent…y, detrás de todos ellos, los periodistas hasta tartamudeaban al realizar la pregunta.
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[–>Un emocionado Manu Morlanes se despidió hoy de Jagoba Arrasatem en Son Moix. / EMILIO PÉREZ DE ROZAS
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Yo le pregunté a Arrasate, después de agradecerle la gentileza que siempre ha mostrado, si tenía la sensación de que lo habían despedido porque era demasiado buena persona, “muy buena persona”, y por el hecho de que jamás se quejó ante Ortells y Díaz, de que no habían llegado, ni en verano ni en invierno, los refuerzos necesarios.
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No se esperaba la pregunta, pero tuvo respuesta para todas, también para ésta. “Cuando nos contratan, nunca nos planteamos por qué nos contratan así que, ahora, cuando nos despiden, no pienso preguntarme, no ahora, por qué nos despiden y, por descontado, no pienso buscarle los tres pies al gato. La verdad, no creo que me hayan despedido por ser demasiado buena persona pero ¿sabe qué le digo?, si me han despedido por eso, eso que me llevo”.
[–>[–>[–>“Cuando nos contratan, nunca nos planteamos por qué nos contratan así que, ahora, cuando nos despiden, no pienso preguntarme porque nos despiden. La verdad, no creo que me hayan despedido por ser demasiado buena persona pero ¿sabe qué le digo?, si me han despedido por eso, eso que me llevo”.
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Puede que el sufrimiento que ha padecido Arrasate en Mallorca tenga su justificación, en efecto, en lo buena persona que ha sido tanto a la hora de admitir determinadas cosas de la dirección deportiva, del propio club, de la plantilla e, incluso, de su propio planteamiento (“llegué con muchísima ilusión, por eso firmé por tres años, queríamos ser presionantes, verticales y ofensivos, pero hemos acabado siendo muy vulnerables”), tal vez por eso, hoy, el técnico ha reiterado que quien venga igual saca mayor rendimiento de esta plantilla.
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Antes de levantarse y abandonar apesadumbrado la sala de prensa de Son Moix, Arrasate reconoció cuales fueron los mejores y los peores momentos de su corta pero intensa estancia en Palma. “La ilusión con la que firmé y, también, claro, el debut (1-1) ante el Real Madrid y todo lo que propusimos aquel día fue de lo más hermoso. También la manera en que la isla y los mallorquines nos recibieron, a mí y a mi familia, esos padres del ‘cole’ tan estupendos, también forman parte de esos preciosos recuerdos”.
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Jagoba Arrasate, nada más sentarse, hoy. en la sala de prensa de Son Moix para anunciar su despido. / EMILIO PÉREZ DE ROZAS
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Los más duros, cómo no la pelea, el enfrentamiento, la sanción a Dani Rodríguez, que se equivocó muchísimo al despreciar, en público, al joven Jan Virgili, que acabó con el centrocampista fuera de Mallorca. “Aquel episodio me dolió muchísimo, mucho, porque todos salimos perdiendo: yo, Dani y el Mallorca”. Hay quien dice, sin pruebas, que en aquellos días empezó a romperse la confianza de los veteranos, que son muchos, en el técnico de Berriatúa.
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Y al concluir la conferencia de prensa, Arrasate recibió una ovación digna del mejor discurso de Bruce Springsteen. Larga, larga, sentida, interminable, más que sonora, apasionada. De todos, sí, incluidos los ejecutivos, Antonio Díaz y Pablo Ortells, que lo despidieron anoche, a las 21.50 horas, cuando, el día anterior, de regreso de Vigo, lo habían confirmado en su puesto.
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Arrasate descendió al suelo y se fue despidiendo, abrazando, llorando, consolando, él, sí, él consolaba a los demás, del personal del ‘Mallorqueta’, su ‘staff’, sus futbolistas y decenas y decenas de periodistas, con los ojos humedecidos y la sensación de que se despedían de un amigo pero, sobre todo, de una buena persona. Eso que se lleva.
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