Irán ultima la compra a China de misiles supersónicos antibarcos en plena escalada de tensión con EEUU
Irán y China están cerca de firmar una venta de misiles supersónicos antibarcos cuando la armada estadounidense toma posiciones para atacar a la República Islámica. El armamento chino, según los expertos, multiplica la capacidad defensiva y generará en Donald Trump una ira similar a la que experimenta China con las ventas de armas a Taiwán. No escasearán los asuntos en la mesa cuando Xi Jinping y Trump se reúnan el mes próximo en Pekín.
[–>[–>[–>El acuerdo es cercano pero no hay aún fecha de entrega, señala la agencia Reuters citando a seis fuentes anónimas y cercanas a las negociaciones. Estas habían empezado dos años atrás y recibieron un empujón tras la guerra de los 12 días con Israel del pasado junio. En verano, según la agencia, el viceministro de Defensa, Massoud Oraei, llegó a China en visita secreta. Se desconoce cuántos misiles entran en la operación, su precio ni si China se ha echado atrás en las vísperas de lo que parece una guerra anunciada. Las fuentes árabes consultadas sugieren lo contrario: «Irán tiene acuerdos militares y de seguridad con sus aliados y este es el momento apropiado para utilizarlos», habría dicho. China ha rehusado manifestarse sobre un acuerdo que rompería el embargo de armas que la ONU reimpuso a Irán en septiembre pasado.
[–> [–>[–>El CM-302 es el mejor misil del mundo para hundir un barco, da igual un portaaviones que un destructor. Así lo presenta la compañía estatal Corporación Aeroespacial de Ciencia e Industria. Quizá no sea el mejor pero los expertos alaban su capacidad destructiva. «Cambia por completo las reglas de juego si Irán cuenta con tecnología supersónica para atacar barcos en la zona. Son muy difíciles de interceptar«, ha señalado un experto del ‘think tank’ israelí Instituto de Estudios de Seguridad Nacional. El misil puede ser montado sobre barcos, aviones o plataformas móviles terrestres, tiene un rango de 290 kilómetros y está diseñado para evadir las defensas con su vuelo bajo y rápido. Es, en resumen, la amenaza más seria para la armada estadounidense cuando ya tiene Irán a tiro. Por las aguas cercanas navega el portaaviones USS Abraham Lincoln y está en camino el USS Gerald R. Ford. El régimen islámico ha agotado ya la mitad de los 10 días que le concedió Trump el 19 de febrero para firmar un acuerdo sobre su programa nuclear o sufrir un ataque militar.
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País clave
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Irán también negocia la compra de los sistemas de misiles tierra-aire conocidos como MANPDADS y de misiles contra satélites, afirman las fuentes de Reuters. Este frenesí sugiere que Irán ha roto las reticencias de China después de que esta interrumpiera sus masivas ventas de armas a mediados de los 90 por la presión internacional. Las únicas acusaciones estadounidenses están relacionadas con los precursores químicos dirigidos al programa balístico iraní que Pekín negó. Es costumbre que las maniobras militares anuales de China, Rusia e Irán irriten a Washington.
[–>[–>[–>El suministro de armamento de última generación elevaría un apoyo que hasta ahora se limitaba a la diplomacia y el comercio. El pasado año, durante un desfile militar, Xi Jinping manifestó a su homólogo iraní, Masoud Pezeshkian, su defensa de la integridad territorial y dignidad nacional. En enero, cuando ya arreciaban los tambores de guerra, el ministro de Exteriores chino, Wang Yi, alertó contra «la ley de la selva».
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Irán es clave para la Nueva de la Ruta de la Seda, el megaproyecto comercial con el sello presidencial de Xi, y también lo es China en el «giro a Oriente» que ha acentuado Teherán tras la hostilidad de Washington. Pekín ha sido el airbag contra el bloqueo internacional durante décadas y la guerra de los 12 días fortaleció los lazos en materia de seguridad contra lo que Teherán percibe como amenazas exteriores. Pero su auxilio, ni siquiera en los momentos más crudos, fue militar.
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[–>A la relación no le han faltado roces. Irán llamó a consultas al embajador chino después de que Pekín firmara una declaración del Consejo de Cooperación del Golfo que cuestionaba sus reclamaciones territoriales sobre tres islas en el estrecho de Ormuz. China compra ingentes cantidades de petróleo iraní pero la rampante corrupción y los desórdenes sociales explican las menguantes inversiones. El comercio total chino con los seis países del Consejo de Cooperación del Golfo de 2024 alcanzó los 257.000 millones de dólares; con Irán apenas llegó a los 14.000 millones.
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