El empleo irregular extracomunitario se duplica desde la reforma laboral de Yolanda Díaz
El empleo irregular de trabajadores extracomunitarios se ha duplicado desde 2021 en términos absolutos, hasta alcanzar las 546.000 personas de media en 2024, mientras que en términos relativos ya representa el 25% de los ocupados de fuera de la Unión Europea, tasa que se reduce al 17% si se incluyen también los ocupados con doble nacionalidad. Es decir, la diferencia entre la población ocupada en la EPA y la afiliada a la Seguridad Social ha aumentado desde 2020 y alcanzó máximos en el periodo 2024-2025, ya que más del 80% del diferencial actual entre ambas fuentes se concentra en personas de nacionalidad extranjera, lo que se explica por esta falta de regularización, brecha que supera el citado más de medio millón de personas.
Este aumento fue especialmente intenso en 2022 y 2023, justo los dos primeros años tras la reforma laboral de Yolanda Díaz, y sólo mostró signos de estabilización a lo largo de 2024. Así lo confirma el Observatorio Trimestral del Mercado de Trabajo elaborado por BBVA Research y Fedea, que compara los datos de empleo de la Encuesta de Población Activa (EPA) y los registros de afiliación de la Muestra Continua de Vidas Laborales, que confirma que la mayoría de estos trabajadores irregulares proceden del Centro y Sur. América, que representará el 21% de los ocupados con esta nacionalidad en 2024, por encima de los «empleados informales» de la Europa extracomunitaria, que representan el 20% de los ocupados europeos extracomunitarios.
Según el investigador de Fedea Florentino Felgueroso, aunque existe «una estrecha relación» entre la situación administrativa irregular y el empleo informal, este colectivo no se limita exclusivamente a las personas en situación residencial irregular, sino que también incluye a aquellas que, aunque tienen permiso de residencia, desarrollan su actividad laboral al margen de la afiliación a la Seguridad Social. Por ello, señala que la regularización extraordinaria recientemente aprobada por el Gobierno «debería tener un impacto directo en este indicador, en la medida en que facilite el tránsito de situaciones de informalidad hacia el empleo formal y, por tanto, reducir la brecha observada».
Este empleo irregular tiene una mayor incidencia entre las mujeres y en los sectores intensivos en mano de obra, principalmente actividades del hogar y cuidado de mayores, hostelería, industria manufacturera y construcción, concentrando Cataluña y Madrid casi la mitad de estos empleados irregulares, aunque en términos porcentuales el peso de este empleo irregular sobre el total es mayor en la Comunidad Valenciana, Canarias y Extremadura. Por tanto, persiste la heterogeneidad territorial de estos empleados, lo que explica alrededor del 90% del empleo irregular estimado.

La creación de empleo fue generalizada por nacionalidad y grupo de edad, especialmente entre la población española, lo que explica las tres cuartas partes de la creación de empleo, especialmente entre los grupos de edad de 25 a 34 años y los mayores de 54. Así, los españoles fueron los responsables del aumento cuantitativo de la población activa, que aceleró su ritmo de aumento, traduciéndose en el aumento de la tasa de actividad. Por otro lado, la aportación de la población extranjera fue la más baja desde el cuarto trimestre de 2021, pese a que desde finales de 2019 el empleo extranjero se ha disparado un 51,4%, mientras que el empleo español se ha incrementado sólo un 5,3%. Incluso los trabajadores españoles de entre 35 y 44 años siguen por debajo del nivel prepandemia. Para el economista jefe de BBVA Research, Juan Ramón García, «la dinámica desde finales de 2019 es que la composición del empleo, especialmente la creación de empleo en España, ha cambiado significativamente, especialmente desde 2022 tras la entrada en vigor de la reforma laboral aprobada a finales de 2021».
En términos generales, los principales resultados del informe muestran que en el cuarto trimestre de 2025, el aumento del empleo se situó entre el 0,4% trimestral, según la estimación anticipada de empleos de la Contabilidad Nacional Trimestral (CNT) y el 0,9% de la Encuesta de Población Activa (EPA). En línea con la aceleración de la actividad, el indicador sintético de empleo creció un 0,8%, dos décimas más que en el tercer trimestre de 2025. Los asalariados explicaron el crecimiento del empleo -un 1% en el cuarto trimestre de 2025, siete décimas más que en el tercero-, pero el trabajo por cuenta propia cayó un 1,5% tras avanzar en los cuatro trimestres anteriores.
El estudio también destaca que tanto el empleo como las horas de trabajo contribuyeron al aumento de las horas trabajadas. Sin embargo, el tiempo de trabajo por ocupado sigue siendo inferior al registrado antes de la pandemia debido al aumento de la población ocupada en baja, aquellos que no trabajaban por enfermedad, accidente o invalidez. Además, aunque el PIB por ocupado no varió, también se mantiene por debajo de los registros prepandemia y el «crecimiento del margen intensivo fue insuficiente para contrarrestar el deterioro de la productividad por hora trabajada», señala el informe. Así, la «creación de empleo y la disminución de la parcialidad involuntaria redujeron la subutilización de la fuerza laboral y la incidencia del desempleo de larga duración. Junto a esto, el crecimiento de los costos laborales «cobró impulso en un contexto de estabilidad en la tasa de desocupación».
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