Territorio pictórico
En la galería Sala Sola de Gijón se puede visitar la muestra «Contextos» de Álex Pérez Villar, un interesante trabajo pictórico vertebrado desde la reflexión y análisis de la figura (geométrica, arquitectónica o humana) en enigmáticos espacios que, desde sus pequeños formatos (25×25 cm en su mayoría) propician una conexión íntima. Esta uniformidad de tamaños podría haber impulsado una exposición demasiado homogénea, pero, sin embargo, las diversas series que lo conforman, diferenciadas formal, cromática y conceptualmente, están distribuidas de tal manera que plantean una lectura muy atractiva, y coherente con el planteamiento general de la propuesta.
[–>[–>[–>Serie «Geodas Tectónicas». / LNE
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Las obras se mueven entre la figuración y la abstracción tomando oníricos paisajes como ambientación general. Los títulos de las series orientan y ayudan a entender el planteamiento discursivo del autor facilitando la comprensión de sus intenciones plásticas. Hay piezas donde la presencia figurativa es rotunda –inquietante cuando su morfología es absolutamente geométrica– como advertimos en la serie «Geodas tectónicas», quizá las obras más atractivas de la muestra, pero también hay piezas, como las pertenecientes a la serie «Siluetas latentes», concebidas como formas en desarrollo, estructuras ambiguas, en construcción, que delatan la vertiente arquitectónica del autor. Las obras más sugerentes y plásticamente interesantes son las más alejadas de cualquier referente figurativo, aquellas en la que la materia fluye de manera más libre, como ocurre en las que conforman la serie «Repasos». Es en ellas donde se manifiestan de forma más clara algunas de sus aportaciones plásticas, especialmente en las tres obras –de las cinco que conforman la serie– donde el protagonismo absoluto está en la materia prima de la creación, en los pigmentos y el color, y donde se percibe una extrema sensibilidad tanto en la elección cromática (a base de azules plomizos y grises) como en las texturas de las generosas pincelas que sugieren paisajes de tintes existenciales. Con respecto a esta serie, el artista comenta: «La ambigüedad espacial obliga a situar al actor de la imagen (cuando aparece) en un tiempo y un lugar indeterminados activando una lectura que solo se completa con la experiencia personal de quien observa».
[–> [–>[–>Esta comunicación directa con las obras se percibe especialmente en las más esenciales, y no tanto en las pinturas con presencia humana que, por minúscula que sea, imponen una narrativa que, en cierta medida, diluye la pureza plástica que poseen. Despierta la curiosidad el poder llegar a contemplar estos atrayentes cuadros en un formato mucho mayor, porque lo que ahora es contemplación se podría transformar en una experiencia inmersiva.
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Serie «Reseñas». / LNE
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«Loma y fraga» es una obra singular. Nace de una densa capa de acrílico de tonalidades claras sobre tablero MDF hidrófugo negro (soporte utilizado para la mayoría de las obras expuestas). Las gestuales formas, que remiten a la vegetación, emergen del fondo mediante el rascado en una interesante fusión entre gesto y materia. El soporte se ha visto transformado en materia pictórica, existiendo un perfecto equilibrio entre el rigor y control técnico y el acto liberador de atacar la materia. En este proceder, el azar puede convertirse en un buen colaborador, confirmando una línea de trabajo en la que toman protagonismo la acción física y los distintos momentos de configuración de la obra.
[–>[–>[–>Esperemos que Álex Pérez Villar continúe explorando y profundizando en estas interesantes vías de expresión que nos propone, aportando nuevas posibilidades a un género, el paisaje, que en sus manos se percibe renovado, superando cualquier clasificación convencional. Son territorios intelectualizados, concebidos racionalmente, pero también desde la emoción, acercándonos a un asunto mucho más trascendente que la temática o el estilo: apostar por el lugar que, en el mundo de las artes, debe seguir ocupando la pintura.
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Agradezco a Carlota Pinto, directora de la galería Sala Sola, su esfuerzo e ilusión por respaldar propuestas como ésta. Es necesario apostar por artistas emergentes que aporten calidad y savia nueva que sigan enriqueciendo el panorama artístico en nuestra región.
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Contextos
Álex Pérez Villar
Galería Sala Sola c/ Pintor Mariano Moré, 12, Gijón. Hasta el 28 de febrero
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