Un parche de células de la placenta repara la espina bífida desde el útero
Seis bebés con espina bífidaun defecto congénito grave en el que la columna no se cierra por completo, nacieron aparentemente sanos en los Estados Unidos. Esto no es un “milagro”. Los niños fueron operados antes de nacer, mientras aún estaban en el útero. … Materna y embarazada de más de cuatro meses. Esta cirugía fetal comenzó a realizarse hace más de dos décadas, pero los médicos de la Universidad de California añadieron algo más al proceso: tras la reparación quirúrgica, colocaron en la zona dañada un parche de células madre obtenidas de placentas donadas por otras mujeres.
De esta manera, a la reparación mecánica realizada por el neurocirujano, le sumaron la terapia regenerativa con el objetivo de reducir aún más el daño o, quizás, intentar favorecer una curación efectiva. El tiempo lo dirá. Los niños fueron operados entre 2021 y 2022 y sus médicos esperan conocer el verdadero alcance de sus consecuencias cuando los niños hayan completado su desarrollo y cumplan seis años.
Los resultados, que se detallan actualmente en la revista ‘The Lancet’, son más que alentadores. Al nacer, todos los bebés tratados tenían el área dañada intacta, sin signos de fuga de líquido cefalorraquídeo, infección o crecimiento anormal de tejido. Las imágenes por resonancia magnética mostraron que no se detectaron la reversión de la hernia del rombencéfalo ni la formación de tumores, así como otros posibles efectos adversos que pueden estar relacionados con el uso de células madre.
Los niños con mielomeningocele, la forma más grave de espina bífida, a menudo tienen Lesiones muy graves al sistema nervioso.. La malformación provoca alteraciones neurológicas como dificultad para caminar sin ayuda, problemas para controlar los esfínteres y una complicación neurológica típica llamada hidrocefalia, que provoca la acumulación de líquido cefalorraquídeo en el cerebro.
Todo este daño ocurre durante el embarazo. Como la columna no se cierra completamente durante el primer trimestre, la médula espinal y los tejidos nerviosos se lesionan por la falta de protección de los arcos espinales. Aunque la malformación se presenta durante los primeros tres meses de embarazo, el deterioro aumenta durante el embarazo. «Hay daños mecánicos provocados por el propio feto durante sus movimientos en el útero de la madre y un efecto tóxico al contacto con el líquido amniótico. Por eso es tan importante reparar antes del nacimiento», explica Guillermo Antiñolo, director de la unidad materno-fetal del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, uno de los dos únicos centros en España que opera en útero a bebés con espina bífida.
Un bebé que padece mielomeningocele, operado después del nacimiento.
Según su experiencia, los resultados entre operar o no antes del nacimiento «se hacen de día y de noche», como ya demostró un estudio internacional de 2011, recuerda. La espina bífida no es una lesión universal y la respuesta también depende de cada niño o de la altura a la que se produce la lesión, «pero ya sabemos que los niños que se operan antes de nacer tienen más posibilidades de caminar y un menor riesgo de desarrollar hidrocefalia».
¿Cura en determinados casos?
Antiñolo tiene esperanzas en el nuevo tratamiento con células placentarias que el equipo de la Universidad de California ha estado probando. «Hasta ahora ha demostrado ser seguro. Es un poco pronto para saber si aporta más beneficios que los que ofrece la cirugía fetal o si puede regenerar tejidos ya dañados, lo que antes no se consideraba posible», insiste.
Javier Márquez Rivas, neurocirujano pediátrico y fetal del Servicio Andaluz de Salud, cree que si se confirman los resultados, «se podría abrir una ventana más amplia para la mejora de estos niños e incluso su curación en casos seleccionados». En declaraciones a SMC, asegura que una vez comprobada su eficacia «podremos ampliar rápidamente su inclusión en nuestros quirófanos y en nuestros pacientes, porque no cambia sustancialmente el procedimiento que realizamos».
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