Plazos en las obras
Los retrasos en las obras de cualquier edificio o infraestructura de Gijón empiezan a acercarse a una película de ciencia ficción. La lista es larga, casi tanto o más que la demora en llevar a cabo proyectos muy necesarios para los ciudadanos, pues en muchos de ellos afectan a cosas vitales como la salud o cotidianas como la movilidad. Las licitaciones desiertas o los proyectos que deben modificarse por malas planificaciones se suman como ingredientes a la ya de por sí lentitud de la administración pública, que si bien busca la transparencia y poner todos los filtros a su alcance para evitar corruptelas –y siempre hay quien, pese a todo, logra sortearlos– también provoca la desesperación del ciudadano. Más aún cuando comprueba que una y otra vez no se toman medidas ni contra técnicos ni contra políticos a pesar de su constatable fracaso.
[–>[–>[–>Un problema con el diseño de las ventanas retrasaba de nuevo esta semana el inicio de la rehabilitación de la Mixta de Pumarín (el geriátrico público mayor de Asturias). Un contratiempo podría decirse si no fuera porque hace cinco años que se lleva intentando llevar a cabo esta obra. Pasa el tiempo y nada se sabe de cuándo estará operativo el aparcamiento de la avenida de Portugal y en el Hospital de Cabueñes, cuya ampliación no tiene ya ni fecha de inicio, el nuevo aparcamiento provisional comenzó un buen día a utilizarse, pero sin marcas ni señales y con baches desde su apertura. Por bonita que haya quedado la iglesia de la Laboral, que ya lo era, no hay que olvidar el suplicio que supuso para el Principado llevar a cabo su reforma. Y todos estos ejemplos en los dos primeros meses del año.
[–> [–>[–>La falta de plazos reales genera desconfianza en la ciudadanía. Más aún cuando ve los conflictos públicos entre administraciones moviendo la pelota de un tejado a otro. Justo cuando llegaba cierto optimismo por avances en el derribo de Carlos Marx, sin olvidar claro el problema de los camiones por Príncipe de Asturias, salta una nueva discrepancia entre Adif y Ayuntamiento a cuenta del vallado de las vías en la zona de El Lauredal porque los primeros hablan de una supuesta reunión y un convenio que los segundos niegan con convicción que haya existido. Va siendo hora que la película vaya acabando y los plazos empiecen a cumplirse.
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