El acusado de matar a un mendigo en Gijón, ya en prisión, llevó a la Policía hasta la navaja y confesó el crimen
El crimen del mendigo de la plaza Nicanor Piñole sigue sumando nuevos capítulos. A. M. R., de 48 años y natural de La Coruña, ingresó ayer en prisión provisional como presunto autor de un delito de homicidio por la muerte violenta que sufrió el pasado viernes el gijonés L. A. A. P., de 59 años. Se le atribuye un delito de homicidio y la medida, tras la petición de la Fiscalía, se fundamenta en que «existen indicios suficientes que apuntan a la autoría». De hecho, según ha podido confirmar LA NUEVA ESPAÑA en las diligencias trasladadas ya al Juzgado de Instrucción número 5, el investigado llegó a reconocer los hechos de manera espontánea ante los agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (Udev) cuando le detuvieron. Es más, A. M. R. les indicó el lugar en el que se había desecho del arma del crimen.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>El sospechoso llegó a primera hora de la mañana al Palacio de Justicia. Lo hizo en un coche patrulla, custodiado por dos agentes, y desde la comisaría de El Natahoyo, donde ha permanecido las últimas tres noches a la espera de conocer su nuevo destino. No fue hasta media mañana que el investigado pasó a disposición de la magistrada titular del Juzgado de Instrucción número 5 de Gijón que atendió la petición de prisión preventiva formulada por la Fiscalía. Una petición que se fundamenta en «la gravedad de los hechos que se le imputan al detenido y lo elevado de la pena que, en caso de condena, podría imponérsele». También al considerar que «existe riesgo de fuga –cabe recordar que se trata de una persona sin hogar y sin domicilio conocido–, de destrucción de medios de prueba y de comisión de nuevos hechos delictivos».
[–> [–>[–>[–>[–>[–>Una vez conocida la decisión judicial, el investigado, asistido desde su arresto por una abogada del turno de oficio, fue trasladado de nuevo hasta la comisaría de El Natahoyo. Sobre las dos y media de la tarde puso rumbo hasta el Centro Penitenciario de Asturias, donde permanecerá, previsiblemente, hasta la celebración del juicio.
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La decisión judicial de trasladar al investigado a prisión de manera preventiva se apoya en las diligencias realizadas por los agentes de la Udev y todas las pruebas recabadas en la entrada del local abandonado de la plaza Nicanor Piñole, esquina con la calle Alfredo Truan. Fue ahí donde apareció el cadáver de L. A. A. P., que yacía sin vida, tapado con una manta que dejó presuntamente el detenido, y con una herida en el cuello. Víctima y presunto homicida pernoctaban desde hacía tiempo en esa zona y eran muy conocidos por los vecinos del entorno.
[–>[–>[–>La autopsia practicada al cadáver, como desveló este periódico, confirmó que la muerte del mendigo se produjo de forma violenta y provocada por un corte de unos cinco centímetros hacia adentro y de unos tres centímetros de ancho que le había seccionado la carótida. Eso le provocó un shock hipovolémico. La rápida intervención policial y la colaboración ciudadana fueron claves para dar con el ahora investigado en el entorno de la Cocina Económica. Había ido a desayunar, como hacía todos los días, al huir de la escena cuando llegó la Policía.
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A. M. R. siempre fue el principal sospechoso. Cuando le localizaron, además, tenía manchas de sangre en su ropa, motivo por el que, ante sus dubitativos argumentos, fue trasladado a la comisaría en calidad de detenido. Las pruebas recabadas apuntan a él. También consta en las diligencias esa declaración espontánea, además del hallazgo del arma gracias a personal municipal de la EMA, que dragaron los sumideros. El análisis de las huellas y restos biológicos en la navaja intervenida también será clave para sostener la acusación. n
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