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Fueron tiempos duros. Mi padre tuvo que pedir dinero a la mafia para que yo jugara

Fueron tiempos duros. Mi padre tuvo que pedir dinero a la mafia para que yo jugara
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  • Publishedmarzo 3, 2026



Novak DjokovicA sus 38 años, habla de su infancia con una crudeza desconcertante cuando pensamos en el que hoy es el tenista más laureado de la historia.

«Eran tiempos difíciles. Mi padre tuvo que pedirle dinero a la mafia para que yo jugara», confesó en una entrevista sobre sus inicios, una época en la que la familia Djokovic apenas llegaba a fin de mes y, pese a ello, decidió apostarlo todo por el talento de su hijo.

Nació en Belgrado En 1987, Novak creció en medio de la guerra y la pobreza. En diversas entrevistas sobre su pasado recordó cómo, cuando era niño, su rutina empezaba antes del amanecer.

“Cuando era niño en Serbia, todas las mañanas a las cinco de la mañana, mi abuelo y yo hacíamos cola para comprar pan y leche”. Había varias personas en casa y lo poco obtenido había que repartirlo. No se trataba sólo de privaciones materiales, sino de vivir con la sensación constante de que todo podía explotar de la noche a la mañana.

Los bombardeos de OTAN durante el Guerra de los Balcanes Son también algunos de sus recuerdos más dolorosos. Djokovic contó en repetidas ocasiones cómo su familia se refugiaba en el sótano del edificio cada vez que sonaban las sirenas.

Novak Djokovic de Serbia hace gestos durante la final individual masculina contra Alcaraz.

Novak Djokovic de Serbia hace gestos durante la final individual masculina contra Alcaraz.

“Te despiertas en mitad de la noche, agarras una bolsa y bajas al sótano para intentar encontrar refugio”, explicó durante una conferencia sobre las cicatrices dejadas por la guerra. Años más tarde, admite que logró convertir ese trauma en combustible competitivo, pero no niega que ciertos sonidos todavía lo transportan a aquellos días aterradores.

Ante esta realidad, sus padres decidieron apostar por el tenis. El problema era que el tenis en Serbia en los años 90 era casi un lujo. Viajar a torneos internacionales era prohibitivo.

Djokovic lo contó sin adornos en un podcast reciente sobre sus primeros días: El costo total de uno de esos viajes, con pasaje aéreo, alojamiento y gastos, fue de unos 5.000 dólares, una cifra completamente fuera del alcance de la familia. Fue entonces cuando su padre, Srdjan, tomó una decisión desesperada que marcaría para siempre la historia del clan Djokovic.

“Mi padre tuvo que pedir prestado a estos famosos usureros, criminales, porque eran los únicos que podían darte dinero sin garantía, pero con intereses exorbitantes”, admitió el serbio durante esta conversación.

Explicó la urgencia: el torneo estaba por comenzar y Novak tenía que viajar si quería seguir creciendo. La respuesta fue inmediata, pero con condiciones leoninas. «Le preguntaron a mi padre: ‘¿Tienes prisa?’ Y cuando dijo que sí, le dijeron que en lugar del habitual 15 o 20% de interés, sería el 30%, reveló el propio Djokovic, detallando las dificultades económicas de su familia.

Sin embargo, su padre estuvo de acuerdo. «No tuvo otra opción. Apretó los dientes, les estrechó la mano y dijo: ‘Está bien, encontraré una manera de devolvérselo'», recordó Novak.

Estas transacciones, como admitió en la misma entrevista, no se quedaron en una simple deuda financiera. “Fueron tiempos muy difíciles, hay muchas cosas que no se pueden contar en público, como persecuciones de autos y otras experiencias mientras mi padre intentaba progresar”, dijo, deslizando que incluso le provocaron un accidente automovilístico por esas deudas.

El propio Djokovic reconoce que este sacrificio fue la base de todo lo que siguió. “Mi padre, al principio de mi vida, a menudo creía en mí y en mis habilidades más que en mí mismo”.



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