Cuba aprueba una apertura económica e invita a sus ciudadanos residentes en EEUU a aprovechar la oportunidad
Pocos días después de que Donald Trump amenazara con una «toma de poder amistosa de Cuba», el Gobierno de la isla puso en suspenso sus llamamientos a la resistencia y la inmolación y anunció en una desigual carrera contra el tiempo una nueva apertura económica. El Consejo de Estado autorizó la creación de asociaciones entre empresas estatales y no estatales como parte de la petición de «transformaciones urgentes» formulada por el presidente Miguel Díaz Canel. En medio de un apagón histórico y una crisis energética derivada de la presión norteamericana, Díaz-Canel se mostró a favor de que los municipios de la mayor de las Antillas ganen en autonomía para convertir las palabras en hechos.
[–>[–>[–>El presidente se mostró además a favor de un «redimensionamiento del aparato estatal». No es la primera vez que la máxima autoridad del Partido Comunista Cubano (PCC) promueve la misma «motosierra» del argentino Javier Milei, aunque trata de no presentarla con la misma imagen. En los hechos considera que, frente a la crisis y la falta de recursos, un nuevo sector privado podría absorber parte del empleo. Díaz-Canel reconoció que los cambios deben ejecutarse «de inmediato» para preservar algo del «modelo económico y social» colapsado por tres años de caída del PIB.
[–> [–>[–>El Decreto-Ley 114 habilita la constitución de «sociedades de responsabilidad limitada mixtas, donde las entidades que se asocien aporten bienes o derechos o transmitan sus respectivos patrimonios sociales a una nueva empresa». A su vez, regula «la adquisición, por una entidad empresarial estatal, de participaciones en una sociedad de responsabilidad limitada privada ya existente». Permite además «la absorción, por una sociedad anónima de capital ciento por ciento cubano o una sociedad de responsabilidad limitada estatal, de una sociedad de responsabilidad limitada privada; y la concertación de contratos de asociación económica». El proceso debe ser descentralizado y por eso los municipios «se tienen que preparar» para acometer la tarea de «gestionar la inversión extranjera directa”, y, además «sus propios esquemas cerrados en divisas». Deben proponer «sus sistemas productivos locales».
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El decreto incluye un aspecto escrito al pasar pero que supone un giro respecto a anteriores aperturas que han quedado a mitad de camino. Serán las instancias municipales las encargadas de «gestionar las inversiones con los cubanos residentes en el exterior«. Un mensaje a Florida con el fondo de una bandera blanca de negociación bajo condiciones desiguales. Los capitales externos quedan excluidos de «la prestación de servicios de salud y educación o a actividades relacionadas con las instituciones armadas». Los militares no solo se han preparado durante décadas para la guerra, sino que controlan un extendido polo de negocios que van desde el turismo a las finanzas.
[–>[–>[–>El alcance de la autonomía
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Las futuras entidades mixtas contarán «con autonomía empresarial» y podrán «exportar e importar directamente». Deben ser capaces de autofinanciarse y generar ganancias. Para lograrlo, estarán habilitadas para «operar cuentas bancarias; definir los productos y servicios a comercializar de conformidad con las actividades que realizan» y, también, fijar precios y los salarios de sus empleados.
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Otro elemento novedoso es que las futuras actividades empresariales contempladas por el decreto no están sujetas a la planificación centralizada del Estado que, después de décadas, llegó a un callejón sin salida.
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[–>Observaciones
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La autonomía parece tener, sin embargo, sus límites porque será el Ministerio de Economía y Planificación el que apruebe o rechace los posibles negocios. Los memoriosos recuerdan que todo lo contemplado en el decreto podría quedar en una mera declaración de intenciones. En mayo de 2022, EEUU había autorizado por primera vez desde 1960 la inversión directa de capital en una empresa privada ubicada en Cuba, propiedad de un ciudadano cubano. Nunca llegó una respuesta favorable del Estado. Díaz-Canel reconoció que los esbozos de apertura preexistentes quedaron muchas veces en la nada porque algunos de sus aspectos son «desconocidos» por el propio sistema. Una manera elegante de nombrar a la burocracia.
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La «transformación», señaló el economista Pedro Monreal, no sin ironía, «ha sido desempolvada con brío«. Monreal, un agudo observador de la situación en la isla, se pregunta sobre el «timing (el momento justo)» en que se ha dado a conocer el decreto. Monreal detecta un problema mayor: la falta de reconocimiento del Gobierno de una crisis estructural que ha llevado a Cuba al borde del abismo antes de que EEUU estrechara el cerco energético. El poscastrismo, añade, todavía sobrestima la capacidad de gestión del Estado para sacar al país del pantano.
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