Enrique Márquez, ex preso político de Maduro y ¿posible futuro presidente de Venezuela?
Siete días atrás, y después de un prolongado silencio si se tiene en cuenta el vértigo con el que suceden los acontecimientos en Venezuela, María Corina Machado anunció su retorno al país. «En las próximas semanas», dijo, sin hacer mayores precisiones. También prometió volver a recorrer cada ciudad, como durante la campaña electoral de las elecciones de julio de 2024, para promocionar la candidatura de Edmundo González Urrutia. «Quiero hacerlo como también lo desean cientos y miles de exiliados venezolanos en el mundo entero». Mientras prevalece la incógnita sobre el momento en que la Premio Nobel de la Paz pisará nuevamente suelo venezolano, Diosdado Cabello, el ministro del Interior y Justicia, señaló en tono amenazante que la espera con una «sorpresa». Los hechos que desembocaron el 3 de enero en el «secuestro» de Nicolás Maduro por parte de fuerzas especiales norteamericanas, devaluaron sus tradicionales bravuconadas. La «sorpresa» que parece haber descolocado a Machado no proviene por ahora de Cabello sino de la inesperada y resonante irrupción de otra figura opositora: Enrique Márquez.
[–>[–>[–>El exdiputado de la Asamblea Nacional (AN) y exrector del Consejo Nacional Electoral (CNE) ha ganado una visibilidad notable apenas abandonó la cárcel, beneficiado por la Ley de Amnistía. Fue candidato en los comicios de julio de 2024 por un pequeño conglomerado de centroizquierda, Centrados, que incluyó al Partido Comunista. Impugnó los resultados que le dieron la victoria a Nicolás Maduro sin que el CNE presentara el escrutinio oficial. Presentó un recurso de amparo y lo enviaron a prisión. Márquez no solo abandonó su celda. Donald Trump le invitó a asistir a su discurso del Estado de la Unión. El convite provocó tanta «sorpresa» como la presentación del multimillonario: primero se dirigió a la sobrina de Márquez, Alejandra González. «Me complace informarle que su tío no solo ha sido liberado, sino que también está aquí esta noche. Lo trajimos para celebrar su libertad con usted en persona». Acto seguido, Trump lo llamó por su nombre: «Enrique, baja por favor». Y Márquez entró en escena como si se aprestara a desempeñar el papel de una trama que excedía el momento protocolar.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>Desconcierto y especulaciones
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Un sector del antimadurismo esperaba que el lugar que asignaron a Márquez hubiera sido ocupado por Machado. Su ausencia en la ceremonia aumentó las suspicacias sobre la desconfianza que tiene Trump. Todavía resuena con fuerza su definición despectiva. «No cuenta con el apoyo ni el respeto del país. Es una mujer muy agradable, pero no la respetan«. Si bien luego prodigó ligeros elogios personales a la líder de Vente Venezuela después de que le ofrendara personalmente su medalla del Nobel en la Casa Blanca, la consideración del magnate sobre su papel político en el presente venezolano no da señales de ser elevada. La opinión de Trump puede cambiar. Mientras eso no suceda, el hecho de que Washington se haya abstenido de celebrar el anunciado regreso de la dirigente no pasó inadvertido a los analistas.
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En este contexto de señales confusas es donde Márquez comienza a posicionarse. «No vi en el discurso de Trump nada que indicara que él le está apoyando», dijo José Vicente Carrasquero, director de la consultora Pulso Estratégico. Sin embargo, tampoco suena descabellado para otros comentaristas que pudiera haber sido valorado su potencial o se trate de un efímero globo sonda. «Hablar de Enrique Márquez, yo creo que es hablar de elecciones, dijo Carmen Beatriz Fernández, doctora en Comunicación Política, a la revista TalCual. Podría ser «una figura de la transición» que, sin embargo, no está «a la altura de María Corina Machado». El politólogo Enderson Sequera le atribuyó un «perfil interesante y escaso» en la política venezolana. Su presencia en el Congreso norteamericano obligó a responder a los rumores. «No veo elecciones en el corto plazo, por lo tanto no soy candidato. Tengo una candidata, se llama Constitución. Y mi segunda candidata es democracia», dijo Márquez al regresar de EEUU. Pero pocos días después recordó su pasado reciente como candidato y no descartó una reincidencia si las condiciones son propicias. El país, insiste, ha cambiado a pesar de que se mantienen las estructuras previas al 3 de enero. Y ese cambio puede abrir caminos insospechados. «Márquez emerge como la figura que llena el vacío de los extremos«, señaló el exalcalde chavista de Caracas, Juan Barreto, quien se había sumado a su proyecto en 2024. » Enrique dio la talla en la defensa de las instituciones… es percibido como un hombre firme y alguien que puede poner límite al rodriguismo», dijo en alusión a la mandataria interina y su hermano Jorge, al frente de la AN.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>Primeras críticas
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Venezuela ofrece numerosas paradojas en la actualidad. Acaba de restablecer relaciones diplomáticas con EEUU, algo impensable hace solo dos meses. La «fortaleza» de Rodríguez al frente del Palacio de Miraflores reside en el poder militar norteamericano. La Premio Nobel quiere volver para constituirse en un factor imprescindible en la transición. «Si en determinado momento María Corina Machado es la candidata presidencial, la vamos a apoyar», dijo Henry Ramos Allup, secretario general Acción Democrática (socialdemócrata). En el medio, surgió Márquez. Y aunque las elecciones todavía están lejos en el horizonte diseñado por Rubio, más preocupado por la estabilización y la puesta en marcha de una economía integrada a EEUU, el exrector del CNE ha comenzado a ser blanco de algunos comentarios despectivos. Sectores ligados a Machado tienen cuentas pendientes con Márquez desde 2024, cuando decidió competir en las urnas al margen de la fórmula de unidad opositora encarnada por González Urrutia.
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Rosmit Mantilla, un exdiputado de la AN, ex preso político y representante de la comunidad homosexual, actualmente exiliado en Francia, escribió una carta pública en el diario caraqueño El Nacional al excandidato de Centrados. «Me cuesta creer en su visión de país. Su discurso, más que honesto, fue fatuo y, sin duda, durante sus palabras el pudor le fue esquivo». Mantilla cuestionó sus relaciones con el exjefe de Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero y el exchavista Barreto. «Respeto mucho a Machado», repite Márquez. Ese encomio no le ha ahorrado invectivas. Se ha iniciado además en las redes sociales una campaña de desprestigio con argumentos similares. Los incidentes virtuales activaron la pregunta sobre la capacidad de la oposición aún desmovilizada para reorganizarse de cara al futuro.
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