el Sporting mal y de malas en Andorra
Diego Álvarez Bada trabaja como sobrecargo de aviación en la línea de bandera mexicana. Es fundador y presidente del club «La villa de Quini», primer y único club deportivo oficial en México y fuera de España. Hasta diez veces al año vuela a España para ver partidos del Sporting.
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El Sporting afrontaba uno de esos desplazamientos largos y poco habituales del calendario, un viaje hasta Andorra que siempre supone horas de carretera para los aficionados rojiblancos. Por eso, antes de hablar de fútbol, merece un reconocimiento especial toda la Mareona que se desplazó desde Gijón hasta el Principado de Andorra y a los que lo hicieron desde Barcelona, como lo es nuestra peña hermana, La Peña Sportinguista Quini de la capital catalana para estar con el equipo. En una temporada que empieza a torcerse, la afición sigue estando donde siempre ha estado, apoyando desde la grada.
[–>[–>[–>Lamentablemente, el viaje no tuvo recompensa. El Sporting firmó probablemente uno de sus peores partidos desde la llegada de Borja Jiménez al banquillo. Un encuentro gris, espeso y con muy poca presencia ofensiva de un equipo que apenas apareció durante los noventa minutos.
[–> [–>[–>El Andorra fue quien llevó el peso del partido prácticamente desde el inicio. Tuvo más control, más balón y más sensación de peligro. El Sporting, en cambio, nunca encontró su sitio en el campo. Costó ver una jugada elaborada, una llegada clara o algún momento en el que el equipo pareciera capaz de inclinar el partido a su favor. Para colmo, el encuentro empezó torcido desde muy pronto. En el minuto cuatro se lesionó Rubén Yáñez y tuvo que entrar Christian Joel bajo palos. Un contratiempo importante y que además dejará al portero titular varias semanas fuera.
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Aun así, el partido parecía encaminarse a uno de esos empates sin goles que dejan poco que contar. Pero cuando todo indicaba que el Sporting se llevaría al menos un punto de Andorra, llegó el golpe final. En el minuto 94, un disparo que parecía sencillo para Christian Joel fue desviado por Bernal y terminó dentro de la portería. Gol en propia puerta, derrota y sensación de que todo salió mal.
[–>[–>[–>Con este resultado, el Sporting encadena ya cuatro partidos sin ganar y dos sin marcar gol. El tridente ofensivo formado por Gelabert, Otero y Dubasin, que durante semanas fue una de las grandes esperanzas del equipo, se ha ido apagando en los últimos encuentros y el equipo lo está notando.
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Mientras otros rivales aprietan el acelerador en la pelea por los puestos de playoff, el Sporting parece haberse quedado en una especie de congeladora futbolística. No hay una mejora clara en el juego ni sensaciones que inviten al optimismo. El playoff empieza a alejarse peligrosamente a 6 puntos y la temporada vuelve a colocarse en ese terreno incómodo donde todo parece quedarse a medio camino.
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[–>La próxima jornada llega el Castellón en El Molinón y será mi séptimo partido de la temporada allí. Ojalá el equipo encuentre una reacción pronto, porque si algo ha quedado claro en Andorra es que la afición sigue haciendo su parte. La Mareona recorrió cientos de kilómetros para empujar al equipo en un estadio pequeño, lejos de casa, en un ambiente muy frío y en un partido poco brillante. El Sporting, en cambio, apenas apareció. Y cuando pasa eso, cuando la grada pone mucho más que el equipo en el césped, es inevitable quedarse con la sensación de que algo no está funcionando en el Sporting.
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