ELECCIONES FC BARCELONA | Xavi, ‘tiquitaca’ electoral
Pocos futbolistas han tenido la visión de juego de Xavi Hernández. Su vida en un Barça imparable es carne de hagiografía. Se retiró en Catar, donde inició su carrera como entrenador, rol que posteriormente ejercería en un club azulgrana en el que las alarmas llevaban tiempo fundidas de tanto sonar. Ganó una Liga de resistencia con un estilo pragmático distinto al que modeló como jugador. Incluso le arrebató una Supercopa al Real Madrid para rescatar la esencia competitiva de una entidad que se había metido en un túnel sin salida. Xavi ha querido ejercer también de mediocentro electoral contra Joan Laporta.
[–>[–>[–>Cargó contra el presidente que le mantuvo en el cargo cuando ganó las elecciones de 2021, en lo que supuso su regreso a la presidencia del Barça. Días antes de su entrevista con La Vanguardia, donde dio su versión sobre el frustrado regreso de Messi, entre otros dardos directos al proceso electoral que se celebra este domingo, dio su apoyo explícito a Víctor Font. El opositor a Laporta y contra quien perdió las últimas elecciones. Un escenario al que ahora espera darle la vuelta con Xavi como una de sus principales bazas.
[–> [–>[–>Los jugadores y los entrenadores, tanto en activo como en la reserva, fueron durante décadas un potente argumento electoral hasta que la Ley del Deporte de 1990 dispuso la obligatoriedad de que los clubes profesionales se convirtiesen en Sociedades Anónimas Deportivas para competir en el fútbol profesional. Se libraron Real Madrid, FC Barcelona, Athletic Club y Osasuna. Fue una medida pensada para sanear la maltrecha economía de muchas entidades cuya consecuencia subsidiaria ha sido, en algunos casos, la reducción de la pluralidad de voces o, al menos, de la competencia real entre actores.
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La irrupción de Xavi en la campaña electoral del Barça es, precisamente, un síntoma de pluralidad democrática. No es un exfutbolista más: es una leyenda del club que fue protagonista de una época dorada en la que Messi ocupó la cúspide del fútbol mundial. Si el argentino interviniese en el proceso electoral del Barça estaría en su pleno derecho. Este tipo de movimientos entroncan con la idea de Més que un club. No es tan sano para el que en una institución del calado del Real Madrid no se celebren elecciones desde 2006 al no existir una alternativa a Florentino Pérez capaz de superar los filtros estatutarios.
[–>[–>[–>Futbolistas con voz y voto
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A los futbolistas se les debería exigir una mayor participación en la vida pública. El voto es secreto, faltaría más, pero el posicionamiento ante los problemas nunca debería ser un tabú. Construir una sociedad a base de intuiciones y autocensura solo conduce a la frustración. Por eso es normal que el Real Madrid vuelva a ser el acérrimo rival dialéctico tras el mal sueño de la Superliga. Arbeloa así lo ha entendido, ironizando con el «candidato Laporta» siempre que puede, sabiendo que ese recurso le sirve de escudo. Eso que algunos llaman polarización no deja de ser un debate imprescindible para que nadie se quede en silencio.
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Abstenerse nunca puede ser abstraerse y cualquier momento es bueno para opinar. Las declaraciones de Xavi alimentaron el debate entre Laporta y Font. Al primero le sirvieron para reforzarse en su idea de haber contratado a Flick para sacar petróleo; al segundo, para enfrentarse a figuras como Alejandro Echevarría, «el excuñado del presidente, uno de los que más manda, aparte de la ideología que tiene», recordando su pasada vinculación con la Fundación Francisco Franco. El balón en profundidad de Xavi provocó la entrada en la jugada de Tebas para desmentir que LaLiga hubiese dado el visto bueno al fichaje de Messi; o de Mateu Alemany, ejecutivo del Atlético y ex del Barça, que sí le dio la razón al egarense. Lo que resulta innegable es su capacidad como líder de opinión con brazalete.
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[–>El tiquitaca electoral desencadenado por un mediocampista que anunció su salida del banquillo para después quedarse. Laporta terminó despidiéndole al término de la aciaga temporada 2023/2024. Parecía que el mundo se acababa para Xavi, al que desde entonces le han rondado proyectos tan dispares como el del Manchester United o la selección de Marruecos. Él ha querido colocarse en el centro del nuevo Camp Nou a repartir juego. ¿Cambiarán sus palabras el sentido de algún voto? Seguramente, como en uno de sus cambios de orientación, solo el cierre de las urnas —como el pitido final— permitirá intuir su influencia. Pero él, desde su parcela, sentirá que ha hecho lo correcto. Porque, al final, la vida también es un pase entre líneas.
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