ACOSO SEXUAL | Los mandos de la Policía Canaria investigados por acoso a una agente: «Las chicas son el eslabón débil»
La denuncia por acoso laboral contra cuatro mandos del Cuerpo General de la Policía Canaria describe un presunto panorama de tratos degradantes y vejatorios hacia una agente. La oficial relata que durante los dos años que pasó destinada en una unidad de Gran Canaria los investigados realizaron comentarios discriminatorios por razón de sexo, con expresiones como «las mujeres tienen las limitaciones que tienen por naturaleza» o «las chicas tienen que ir con oficiales (masculinos) porque son el eslabón débil».
[–>[–>[–>El caso ha recaído en la plaza número 4 de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de la capital grancanaria, que los investiga por presuntos delitos de acoso laboral, agresión sexual, prevaricación administrativa y discriminación. Dos de los mandos ya han negado ante el magistrado instructor, Florencio Barrera Espinel, haber cometido alguna conducta ilícita y queda pendiente la toma de declaración a los dos restantes.
[–> [–>[–>Los hechos se remontan a agosto de 2023, según la denuncia a la que ha tenido acceso LA PROVINCIA/DLP. La víctima asegura que uno de sus superiores, identificado con las iniciales A. N. A., la invitó a abandonar la unidad, no por su trabajo —que calificó de excelente— sino porque «no caía bien«. En ese momento, le advirtió que su expediente quedaría mejor si renunciaba que si tenían que echarla, por lo que, temiendo que cumpliese la amenaza, se pasó a otro grupo.
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La víctima asegura que fue excluida de la formación física y relegada a tareas administrativas
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A partir de enero de 2025, volvió a quedar bajo las órdenes de A. N. A. como inspector, quien supuestamente «retomó un patrón sistemático de acoso» mediante directrices que le afectaban directamente. Afirma que tras el cambio otros oficiales empezaron a darle órdenes «como si fuera policía rasa», se disolvieron grupos consolidados y se le prohibió ponerse «con el mismo policía».
[–>[–>[–>En el mes de marzo, la denunciante formuló una queja contra el oficial F. M. P. por omitir la persecución de un delito. Asegura que en lugar de seguir el protocolo habitual, el inspector la citó a una reunión junto al agente y al coordinador J. P. V.. Este último presuntamente le dirigió «gritos vejatorios» que pudo escuchar uno de sus compañeros desde el exterior del despacho.
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A partir de ese encuentro, asegura que los investigados empezaron a hacerle el vacío y a reunirse entre ellos sin contar con la víctima pese a su condición de oficial. En una ocasión, expone que el oficial H. R. le impidió acudir a la base a realizar unas diligencias con el propósito de obligarla a ella y a su grupo a salir más tarde del servicio.
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[–>Presunta agresión sexual
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La presunta agresión sexual habría tenido lugar en abril tras una práctica de tiro. El inspector, asegura la víctima, se habría acercado a ella y, sin previo aviso ni consentimiento, le habría colocado en dos ocasiones un parche de identificación encima del chaleco antibalas a la altura del seno. «Dicha actuación no se corresponde con un acto que se realice a ningún otro policía, ni este día ni ningún otro», recoge la denuncia, que tacha esta acción de un «tocamiento no consentido con connotación sexual».
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La denunciante asegura que hasta junio, sin motivo aparente, fue excluida de la formación física, relegada a tareas administrativas y asignada a custodiar vehículos, sin realizar funciones operativas. Durante un servicio de los Carnavales, señala que J. P. V. le hizo un comentario a otra oficial, indicándole «ya verás lo que le hago a la niñata esta«, para a continuación ordenarle la custodia de los coches.
[–>[–>[–>Otra policía protestó por la «discriminación» que sufrían en la unidad las mujeres
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Cita los audios de un agente que expresaba que la unidad se había convertido en «una secta» e indicaba que se le quitaban las ganas de venir a trabajar porque la situación era «muy incómoda». En este sentido, añadía que más de la mitad de los policías habían abandonado.
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La agente causó baja médica en abril y comunicó el 27 de mayo que se reincorporaba a su lugar de trabajo, tras lo cual denuncia que el inspector elaboró un informe el día 28 en el que proponía su sustitución. Sin embargo, el documento aportado por la defensa viene fechado el día 20.
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La denuncia se refiere, por otro lado, a las protestas públicas que realizó una compañera por la «discriminación que venían sufriendo» las mujeres del departamento, tras lo cual habría sido relegada a puntos fijos y excluida de la formación física. El oficial F. M. P. supuestamente le contestó que lo que decía eran «niñatadas».
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