EEUU | El Partido Comunista de Cuba confirma «conversaciones» con representantes de EEUU
Con el trasfondo sonoro de cacerolazos y la quema de basura en Marianao, Nuevo Vedado y otros barrios habaneros por los apagones prolongados, un malestar ciudadano que se ha reproducido en la ciudad de Matanzas, Santiago y en varias universidades, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel dijo por fin públicamente lo que casi todos sabían: el Gobierno de la isla ha sostenido recientemente conversaciones con representantes del Gobierno de Estados Unidos. El propósito de las mismas es, según Díaz-Canel, buscar soluciones a las profundas diferencias bilaterales.
[–>[–>[–>Los intercambios se han realizado bajo la dirección del «líder histórico de la Revolución cubana», el nonagenario general Raúl Castro, y del propio Díaz-Canel. El propósito es identificar «los principales problemas» entre ambos países. La máxima autoridad cubana no hizo más que confirmar los rumores y versiones periodísticas que habían comenzado cuando se informó sobre las furtivas gestiones en el exterior de Raúl Guillermo Rodríguez Castro. «El Cangrejo», como se lo conoce, tiene 41 años, es teniente coronel del Ministerio del Interior, jefe de la Dirección General de Seguridad Personal y, sobre todo, nieto de Raúl por parte de su madre. Esa posición de privilegio tiene otro añadido: su padre, el extinto general de división Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, manejaba el complejo económico y financiero en manos de los militares. Mientras Donal Trump hablaba de la «toma amistosa» de la mayor de las Antillas o profetizaba un agónico «final» de su Gobierno debido a la ausencia de combustible para que la economía funcione, «el Cangrejo» exploraba las posibilidades de acercamiento con el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, hijo de padres cubanos.
[–> [–>[–>Según Díaz-Canel, determinados «factores internacionales», sobre los cuales no hizo precisiones, han «facilitado» estos contactos con Washington, cuyo propósito es «analizar» los asuntos bilaterales. Uno de ellos tiene carácter urgente: levantar el cerco energético dispuesto por Trump que ha paralizado casi por completo las actividades en Cuba al punto de quedarse sin luz el 64% de su territorio por varias horas. Las conversaciones, señaló el presidente, buscan «concretar acciones» que «beneficien» a los pueblos, así como identificar «áreas de cooperación» que contribuyan a garantizar «la seguridad y la paz». Se trata de un «muy sensible» que se maneja con «seriedad y responsabilidad» y requiere «enormes y arduos esfuerzos» para «crear espacios» de confianza.
[–>[–>[–>
[–>[–>[–>
Reforma y liberación de presos
[–>[–>[–>
Antes de hacer público este intento de acercar posiciones, el Gobierno emitió dos señales que se encaminaba hacia esa dirección. De un lado, la reforma económica y, horas atrás, la liberación de presos políticos. «El Gobierno de Cuba ha decidido liberar en los próximos días a 51 personas sancionadas a privación de libertad. Todas han cumplido una parte significativa de la pena y han mantenido buena conducta en prisión», explicó en un comunicado el Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex). El hecho de que lo informara la diplomacia fue interpretado como parte de las piezas de ajedrez que se mueven en un tablero difuso. Todavía quedan en las cárceles centenares de disidentes.
[–>[–>[–>A comienzos de la semana Usa Today aseguró que Trump estaba preparando un acuerdo económico con La Habana que podría anunciarse en breve. De acuerdo con la publicación, EEUU aspira a alcanzar acuerdos sobre el manejo de los puertos, el colapsado sistema energético y el turismo, la principal fuente de ingresos de la isla, con una orientación similar a la que rige en Venezuela desde el pasado 3 de enero en materia petrolera. A cambio se flexibilizarían las sanciones que rigen desde los años sesenta y que permitirían otra vez un flujo turístico de estadounidenses. Usa Today consignó que también se ha discutido una salida del poder de Díaz-Canel. Los cambios no obligarían a los Castro a irse de Cuba. Parte del exilio ha expresado su rechazo a una solución de esta naturaleza.
[–>[–>[–>
Cuba y EEUU reanudaron sus vínculos durante la administración de Barack Obama. Trump puso freno a ese acercamiento y reanudó la política de sanciones. Joe Biden hizo poco y nada para volver a darle impulso a la agenda demócrata salvo la decisión, antes de concluir su mandato, de sacar a Cuba de la agenda de países terroristas. Al volver a la Casa Blanca, el magnate republicano no solo corrigió a su antecesor, sino que le dio nuevos bríos a una agenda agresiva que se radicalizó tras el descabezamiento de Nicolás Maduro y el corte del suministro petrolero a la isla. A partir de ese momento, y como parte de una hoja de ruta mayor que aspira a recuperar la hegemonía en la región para poner freno a China, Cuba se convirtió en una obsesión de Trump.
[–>[–>
[–>La economía cubana atraviesa su peor contracción en décadas, con un PIB per cápita que la CEPAL ha ubicado en el último lugar de América Latina, incluso debajo de Haití. Su «población efectiva» no llega a los diez millones de personas tras la oleada migratoria más intensa de su historia reciente. La furia ciudadana es por ahora virtual pero las calles comienzan a hacerse escuchar espasmódicamente. El fantasma de un estallido social como el de julio de 2021 en un contexto mucho más traumático llevó al Gobierno a implementar «transformaciones urgentes». La mano tendida hacia la migración cubana para que invierta y gradualmente modifique las relaciones de propiedad en la isla fue la respuesta ofrecida mientras «el Cangrejo» y Rubio trataban de acercar posiciones.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí