Los choques con Zelenski y el apoyo ruso marcan la campaña por la reelección de Orbán
El líder opositor húngaro Péter Magyar, al que los sondeos dan por ganador en las elecciones generales del próximo abril, denunciaba hace unos días una campaña «de desinformación» lanzada con ayuda de la inteligencia artificial y materializada en 14 videos presuntamente difamatorios. Desde el portal VSquare, dirigido por el periodista crítico Szabolcs Panyi, se ha alertado de una operación orquestada por un grupo de agentes del espionaje militar ruso Moscú, cuya misión es manipular esos comicios. El objetivo está claro: mantener al ultranacionalista Víktor Orbán en el poder, el más poderoso aliado del Kremlín en la Unión Europea. El responsable de la operación es, según dicho portal, Serguéi Kiriyenko, exprimer ministro ruso y exjefe del grupo estatal nuclear Rosatom. A Kiriyenko se le atribuyen agresivas campañas de desinformación, como la que lanzó contra la presidenta de Moldavia, Maia Sandu.
[–>[–>[–>Magyar, de 44 años y líder del partido Tisza, aventaja en los sondeos en unos quince puntos a Orbán, de 66 años y jefe de Fidesz, el partido que desde hace 16 años gobierna con mayoría absoluta en Hungría. La campaña revelada por VSquare consiste en un lanzamiento sistemático de bulos para descalificar a Magyar como una «marioneta de Bruselas» que no tiene apoyo en el extranjero. Si algo tiene Orbán son aliados poderosos. Es amigo declarado de Vladímir Putin, de Donald Trump y de BBenjamín Netanjahu, al que recibió hace unos meses en Budapest pese a la orden de detención de la Corte Internacional de La Haya. Es el fundador de los llamados «Patriotas para Europa», que integra a la ultraderecha francesa de Marine Le Pen, al Vox de Santiago Abascal y otras formaciones de ese espectro de Países Bajos y Austria, entre otros.
[–> [–>[–>Las injerencias rusas serían el brazo virtual de Moscú en su campaña por la reelección en los comicios del 12 de abril. Los vínculos entre Budapest y Moscú se hacen aún más palpables en los choques entre Orbán y Volodímir Zelenski. Su hostilidad recíproca es conocida, pero estas semanas escalaron a una toxicidad extrema.
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El líder del partido de oposición húngaro Tisza, Péter Magyar, pronuncia un discurso durante una manifestación en la Plaza de los Héroes de Budapest. / BOGLARKA BODNAR / EFE
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El cordón umbilical ruso
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La reciente detención de siete ciudadanos ucranianos que transportaban por Hungría unos 75 millones de euros en efectivo, más nueve lingotes de oro, disparó las tensiones entre Budapest y Kiev. Hungría se incautó por decreto de ese transporte, mientras Ucrania argumentaba que es una trasacción legal entre el banco austriaco Raiffeisen International y el ucraniano Oschadbank.
[–>[–>[–>Del cruce de reproches habitual entre Zelenski y Orbán se pasó a una escalada en la que Bruselas acabó interviniendo a favor del primer ministro húngaro. Al presidente ucraniano se le ocurrió amenazar a Orbán con dar su dirección a «nuestros muchachos» de las fuerzas armadas para que le visitaran y le hablaran «en su idioma». A Bruselas no le quedó otro remedio que afear públicamente a Zelenski la amenaza.
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Las razones del descontento del presidente ucraniano están en el anunciado bloqueo húngaro al préstamo de la UE de 90.000 millones de euros destinado a Ucrania, que se suma a la sistemática negativa húngara de apoyar a Kiev. Para Zelenski, esa vía de crédito es vital. Orbán argumenta que no cederá mientras no se restablezca el tránsito de crudo ruso por el oleoducto Druzhba, en territorio ucraniano y dañado desde finales de enero por un ataque ruso. Desde Bruselas se ha instado a Zelenski a asumir la reparación de ese oleoducto.
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[–>La Hungría de Orbán no solo es una aliada política de Putin, sino que depende fuertemente de los suministros rusos. Su gobierno reclama de la UE que siga el ejemplo de EEUU y suspenda temporalmente las sanciones contra el petróleo ruso, con el argumento de que con ello se frenará el alza de precios precipitada por la guerra en Irán.
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Sondeos cuesta arriba
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A finales de febrero, el instituto Medián daba a Magyar una ventaja de hasta 20 puntos sobre Orbán. Esta distancia se reducirá probablemente en la recta final, según algunos expertos. Pero aún sí se contempla como muy probable la derrota de Orbán.
[–>[–>[–>Magyar, quien militó en el pasado en el Fidesz, representa ahora la esperanza opositora de poner fin a la deriva totalitaria húngara. Denuncia que, bajo Orbán, Hungría se ha convertido en el país más corrupto de la UE y que el apoyo que recibe de Putin o de Trump responde a la obsesión de ambos por debilitar a Europa.
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Desde 2010, Orbán ha ganado con mayoría absoluta cuatro elecciones. Su dominio le ha permitido modificar la Constitución, reformar el sistema electoral y colocar a leales a su línea al frente del Tribunal Constitucional. Controla los medios de comunicación públicos, atenaza a los críticos y impone su ley en el ámbito universitario.
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Zelenski se ha llevado la reprimenda de Bruselas por sus amenazas. Pero Orbán representa la confrontación constante con la Comisión Europea (CE), que tiene congelados 20.00 millones de distintos fondos por violaciones del Estado de derecho.
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