Cumbre del pánico en Valdebebas
Él el verdadero madrid pasar por un momento de voltaje máximo que rara vez se recuerda en Valdebebas. Con la lesión de última hora de Asencio, Arbeloa ya lo ha hecho diez menos De cara al partido de esta noche contra Elche. Un escenario límite que llega además en el peor momento posible del calendario: con la vuelta de los octavos de final contra el ciudad de manchester en el horizonte inmediato y el derbi contra Atlético.
La acumulación de reveses ha encendido todas las alarmas en Valdebebas. Una preocupación surgió dentro del cuerpo técnico justo antes de tomar decisiones que podrían ser trascendentales para el futuro inmediato del equipo. Un verdadero pico de pánicoen el que cada movimiento debe ser medido cuidadosamente para no agravar una situación ya de por sí delicada.
Con este panorama, Arbeloa decidió actuar rápido. Durante la práctica de ayer, el entrenador convocó una reunión de emergencia con varios de los vehículos pesados disponible en el guardarropa: Tchouaméni, Rüdiger, Valverde y Vinicius. Cuatro pilares fundamentales dentro del equipo y, al mismo tiempo, jugadores cuya carga física hay que gestionar al milímetro en un tramo de la temporada tan exigente.
Vinicius habla con Tchouaméni en un momento del partido contra el Celta.
Arriesgarse… o no
El objetivo de la reunión era claro: experimentar sensaciones físicas de primera mano de todos antes de tomar una decisión sobre el partido de esta noche. Arbeloa Necesitaba saber hasta qué punto podían correr riesgos o si, por el contrario, era necesario protegerlos Pienso en una semana que puede marcar buena parte del rumbo del equipo. El margen se ha reducido al mínimo.
Sólo tengo jugadores que han levantado la mano y están dispuestos a hacer un nuevo esfuerzo. son personas muy comprometidas
«Solo tengo jugadores que han levantado la mano y están dispuestos a intentarlo de nuevo. Son gente muy comprometida y sabemos lo importante que es el partido», afirmó Arbeloa en la previa. es precisamente El mensaje que encontró el técnico en un vestuario que tiene compromiso absoluto y que entiende perfectamente el momento crítico que atraviesa el equipo. Pero a pesar de esta predisposición, el miedo sigue siendo inevitable. Temor de que la lista de víctimas siga creciendo. Miedo a que caiga otra pieza de un tablero que ya se tambalea de vez en cuando.
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