FUTBOLISTAS PROSTITUIDOS CÁDIZ | El calvario de los jóvenes víctimas de una red de trata a la espera del juicio: «Nos dejaron en la calle»
Corría el mes de junio de 2020. España estaba tratando de volver a la nueva normalidad. Las noticias las copaban el coronavirus, la desescalada, el principio del fin de la pandemia causada por la Covid-19. Sin embargo, la Operación Promises de la Guardia Civil se coló en los telediarios. Los agentes del Instituto Armado lograban desarticular en Prado del Rey (Cádiz) una red de trata de personas que se dedicaba a captar a jóvenes futbolistas sudamericanos y traerlos a España para prostituirlos.
[–>[–>[–>Tres personas fueron detenidas por formar parte de la organización. Fueron liberados ocho jóvenes, uno de ellos menor de edad, que estaban hacinados en una vivienda en condiciones infrahumanas. Les prometían un trabajo bien remunerado y una ficha en un equipo de fútbol; la realidad es que les obligaron a prostituirse. Los servicios «siempre eran con hombres de alto ‘standing'», cuenta uno de los afectados a El Correo de Andalucía.
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La Audiencia Provincial de Cádiz ha señalado una primera vista para el próximo 21 de abril con la intención de enjuiciar este caso. Será la Sección Octava, con sede en Jerez de la Frontera, la encargada del mismo. Los liberados en este caso fueron catalogadas como víctimas de trata de seres humanos, pero ahora denuncian que no tienen información alguna en relación con el proceso judicial que les atañe.
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Se quejan de que los letrados de oficio no se han puesto en contacto con ellos y que durante cinco años se han sentido desamparados. «A día de hoy, los abogados no se han puesto en contacto con nosotros. Lo sabemos por un compañero. No les conocemos ni las voces», explica uno de los hombres que logró escapar de las garras de la trama.
[–>[–>[–>Las víctimas, testigos en el caso y en algunos casos teóricamente constituidos como acusaciones particulares, denuncian el abandono por parte de una de las asociaciones que debía ayudarles. «Hubo compañeros a los que les quitaron parte del sueldo cuando empezaron a trabajar», explica al teléfono esta persona. Él tuvo que recurrir a una conocida organización nacida en la sierra de Cádiz, que es la que termina por darle cobertura legal.
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«Fue muy bonito para la Guardia Civil, pero nosotros…»
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El varón explica que en la casa de Prado del Rey eran en torno a 16 hombres. «Algunos retiraron la denuncia por amenazas y somos 10«, explica. Cabe reseñar que la Guardia Civil en su nota informó de la liberación de ocho futbolistas.
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[–>Apunta que estos cinco años a la espera de juicio han sido muy duros para ellos: «Lo único que tenemos de todo lo prometido es la residencia«. «Estamos repartidos por España y hay algún compañero por Europa», deja claro. «Nunca se han preocupado por nosotros. No dijeron: chicos, ¿les faltó algo? No me comparo con mujeres, pero en temas de trata de personas a ellas las acogen y a nosotros nos dejaron en la calle», esgrime.
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«No le pedimos dinero, solo ayuda jurídica«, insiste. Pretende reclamarle a la mafia todo el dinero de los préstamos solicitados para poder venir, supuestamente, a jugar al fútbol a España. «Algunos tienen familias, algunos estamos trabajando…», señala, pero no saben cuál es la cuantía que se les reclamará judicialmente a los acusados. «Sé que algunos abogados pidieron 4.000 euros de indemnización«, se queja haciendo saber que es totalmente insuficiente por todos los gastos que asumieron.
[–>[–>[–>Hasta 25.000 dólares
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«A mí me estafaron», continúa narrando la víctima en contacto con El Correo de Andalucía. Durante estos cinco años han tenido que ir pagando la deuda que asumieron para poder venir a España. En su caso fueron 25.000 dólares los que le tuvo que entregar a la mafia que le trajo a España. «Cada uno ha ido asumiendo la deuda como ha podido», explica.
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Los trajeron a España engañados y sus familias también fueron amenazadas en su país de origen. Una vez que los liberaron, las amenazas en Sudamérica continuaron. «Tuve que sacar a mi familia de mi ciudad. Me tocó incluso pagar a gente del barrio para que los cuidasen mientras los sacábamos de allí», asegura.
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Ellos también ha recibido amenazas durante este tiempo. Denuncia que fueron por redes sociales. «Durante este tiempo he recibido amenazas por redes sociales«, asegura uno de los liberados a la espera de saber si dentro de poco más de un mes termina su calvario. «No han sido cinco años de rosas».
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