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Hay quienes se están yendo porque no aguantan la presión

Hay quienes se están yendo porque no aguantan la presión
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  • Publishedmarzo 15, 2026



En noviembre de 2025, Irene nos contó que su vida cambió después de que llamaron a su puerta. «Estaba trabajando tranquilamente, tocaron a la puerta y ella me dijo: ‘Soy fulano de tal, Te doy 10.000 euros y te vas, Como hemos comprado el bloque, queremos echar a todos los vecinos y, obviamente, venderlo a un precio más alto», denunció la mujer.

Esa oferta ‘envenenada’ para salir de tu casa Fue más bien un soborno.. «Esos 10.000 euros me beneficiarían durante tres o cuatro meses, pero esta es mi casa», afirmó la vecina afectada.

La empresa que compró el edificio. Seguí la misma estrategia con todos los pisos.pero Irene se resistió, y se puso manos a la obra para intentar frenar el proceso: «Hemos hecho carteles informando que nos quieren echar del bloque y se los entregamos a los establecimientos para informarles de la situación que tenemos», afirmó.

Cuatro meses después de aquella entrevista, esos carteles se han vuelto protestas en las callese Irene sigue resistiendo y denunciando «acoso inmobiliario». «Yo les enfrento porque no me dan miedo, pero hay dos pisos que se han ido porque dicen que no pueden con esta presión», afirma la mujer.

Sin embargo, ella no es la única. Ángel, otro vecino afectado, critica que les quieran echar del lugar donde viven y pagar el alquiler «religiosamente». «Sin la comunidad y los barrios esto desaparece», afirma Ángel.

El ‘modus operandi’ del fondo buitre

Mientras tanto, el fondo mantiene su ‘modus operandi’: comprar los edificios y revenderlos más caros sin siquiera reformarlos. Y no es sólo en Madrid. En un bloque de 11 viviendas en Barcelona, solo resistir cinco Vecinos: «Quedamos cinco; somos de los pocos edificios de sólo alquiler que hay en esta zona del barrio; no queda nada», lamenta un vecino afectado.

Quienes se niegan a abandonar sus cosas son resistencia ante un problema que va a peor. «Es un problema estructural. Sólo en Madrid hay más de 30.000 manzanas de propiedad vertical», denuncia Gonzalo Álvarez, portavoz del Sindicato de Inquilinos, que advierte de que no se van a amedrentar y van a «organizar todas esas manzanas, las 30.000, una a una, para que sepan que no tienen que irse y evitar que esta gente haga negocio con nuestras vidas».

Así, apelan a la unidad y a la resistencia para ganar la batalla.

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