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Una guía de los básicos de Salamanca: historia, monumentos y tapas | Escapadas por España | El Viajero

Una guía de los básicos de Salamanca: historia, monumentos y tapas | Escapadas por España | El Viajero
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  • Publishedmarzo 17, 2026



“Caminar por caminar, caminar sin prisas, tejiendo la mirada con el paso, lo aprendí en Salamanca.» Las palabras de Carmen Martín Gaite, escritora universal nacida en esta histórica ciudad en 1925, nos invitan a recorrer sus calles empedradas mientras descubrimos los rincones de la mágica ciudad charra. Con la universidad más antigua de España y una de las más antiguas de Europa, fue catalogada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1988, porque su casco histórico esconde edificios de singular belleza y Valor arquitectónico incalculable. Estos son los impensables.

en la plaza mayor

De estilo barroco, tiene forma de rectángulo irregular y fue diseñado por Alberto Churriguera en el siglo XVIII. El propio Unamuno describió la Plaza Mayor de Salamanca como «un cuadrilátero irregular, pero sorprendentemente armonioso». En las enjutas de sus 88 arcos podemos ver medallones en cuyos relieves aparecen personajes importantes de la historia de España.

Centro neurálgico de la vida salmantina y punto de encuentro de estudiantes, turistas y locales, es habitual quedarse bajo el reloj del ayuntamiento. En sus soportales hay boutiques y tiendas de productos típicos y multitud de bares y restaurantes donde tomar algo, así como en las terrazas cuando el tiempo lo permite. Pero si hay un lugar emblemático aquí es el Café Nouveauté, inaugurado en 1905. Un café literario donde se reunieron escritores como Martín Gaite y Agustín de Foxá. Otro visitante ilustre fue Gonzalo Torrente Ballester, tan frecuente que tras su muerte en el año 2000, se instaló una estatua de bronce en homenaje en su rincón favorito de la sala.

La casa de las conchas

Justo enfrente de la Universidad Pontificia, en la concurrida calle Compañía, se encuentra uno de los palacios civiles más famosos de la ciudad: la Casa de las Conchas.

Su construcción se remonta a finales del siglo XV y, como ya indica su nombre, el elemento más característico y llamativo del edificio son las más de 300 conchas sujetas a las paredes con ganchos. Su significado no está claro; Algunos autores las atribuyen a su primer propietario, Rodrigo Maldonado, caballero de la Orden de Santiago. Otros, en el matrimonio de su hijo con Juana Pimentel, cuyo escudo familiar incluye conchas marinas. Hoy es monumento nacional y símbolo de la ciudad, además de servir como biblioteca pública desde 1993.

la catedral

Mirando a la plaza de Anaya, en la entrada norte de la catedral, es fácil encontrar grupos de curiosos que buscan un astronauta o un dragón comiendo helado, pero el conjunto catedralicio, antiguo y nuevo, ofrece mucho más. Y Salamanca tiene dos catedrales unidas. La más antigua, de estilo románico, se empezó a construir en el siglo XII, y la nueva, de estilo gótico tardío, renacentista y barroco, se empezó a construir en 1513 y se terminó en la Churriguera del siglo XVIII. Del conjunto destacan las dos torres, emblema local. Puedes subir allí por 4 euros para ver la ciudad y el río Tormes.

La casa del lirio

En el centro histórico, a la sombra de la catedral, hay un ave rara: una mansión de estilo modernista, hoy Museo de Art Nouveau y Art Déco – Casa Lis. Lleva el nombre de su primer propietario, un rico empresario salmantino que le hizo en 1906 una casa del estilo entonces triunfante en Europa, el Art nouveau. La casa pasó por sucesivas etapas antes de cerrar definitivamente sus puertas en los años 1970. En los años 80, ante su aparente deterioro, el Ayuntamiento se hizo cargo del magnífico edificio para salvarlo de la ruina. Años más tarde, Don Manuel Ramos Andrade, anticuario y coleccionista, donó su espléndida colección de artes decorativas, figuras criselefantinas, autómatas, joyas, vidrio, muebles… lo que motivó la reapertura del edificio como museo en 1995. Una visita resulta de lo más interesante, porque ofrece algo muy diferente al resto de Salamanca.

El jardín de Calixto y Mélibée

Se dice que en este jardín transcurrieron ciertas escenas del famoso libro de Fernando de Rojas, celestina, escrito en el siglo XV. En la entrada hay un busto de la casamentera más famosa de la literatura con la siguiente inscripción: «Soy una anciana como Dios me hizo, no peor que cualquier otra cosa. Vivo bien o mal, Dios es testigo de mi corazón». También hay un pozo en el que según la tradición los enamorados deben colocar un candado para sellar su amor. Situado sobre lo que queda de la muralla, es el lugar ideal para disfrutar de unas espléndidas vistas de las catedrales y del Tormes. También es ideal para hacer una pausa después de un paseo por la ciudad, a la sombra de alguna de las especies botánicas que se encuentran en el jardín o para disfrutar de una magnífica puesta de sol. La entrada es gratuita desde las 10.00 horas hasta el cierre.

la universidad

La Universidad de Salamanca fue fundada en 1218 por el rey Alfonso IX de León y está considerada la más antigua de las universidades hispanas. Es fácil ver hordas de turistas y estudiantes curiosos dando vueltas, buscando en la fachada del edificio histórico una rana descansando sobre una calavera. Cuenta la leyenda que si lo encuentras, lo lograrás. Pero ya lo ha dicho Unamuno, rector de la Universidad de Salamanca: «El problema no es que vean la rana, sino que sólo vean la rana». Y esta portada, obra maestra de finales del Renacimiento, plateresco, minuciosamente decorada y esculpida, deja asombrado al visitante.

Frente a la fachada hay una pequeña plaza conocida como Patio de las Escuelas, con la escultura de uno de sus más famosos maestros, Fray Luis de León, quien, tras pasar cuatro años en la prisión de Valladolid tratado por la Inquisición y regresar a las aulas, pronunció su famosa frase «como dijimos ayer…».

Tapas en la ciudad

Entre visita y visita, nada mejor que degustar tapas y raciones charras. Hay que dejarse llevar por la gastronomía local, empezando por uno de los locales más populares de la ciudad, inaugurado en 1945, La Viga. Su especialidad es la jeta (carrillada de cerdo asada) y otros platos como callos, riñones o sesos de cerdo rebozados. Un templo para los amantes de las casquerías. En Tapas 2.0 y Tapas 3.0 ofrecen las tapas de siempre, pero preparadas al momento; Tienes que probar sus patatas bravas, sus croquetas de jamón o su ensaladilla rusa. Un clásico renovado hace unos años es El Bambú, donde se mezclan tradición e innovación. El buñuelo de bacalao, el puré de patatas con torreznos o su famoso huevo de pato trufado están entre sus intocables. Otra buena opción es Cuzco Bodega, donde es casi imprescindible degustar su cuzquito, pan de pueblo, tomate y jamón ibérico, su ternera charra o sus hamburguesas de rabo de toro.

Noche de Salamanca

Como ciudad estudiantil, Salamanca también se caracteriza por sus bares y vida nocturna, con locales para todos los gustos. Aquí tienes una lista de cuatro lugares para nostálgicos:

  • Camelot Club, con su decoración medieval, es uno de los clásicos salmanquines por excelencia. Muy cerca de la Plaza Mayor, en la calle Bordadores, inaugurado en 1986 y punto de encuentro de residentes y extranjeros, fue reformado y transformado en sala de conciertos en 2022.
  • En el centro de la ciudad se encuentra Tío Vivo. Decorado con caballos de feria y proyectores de cine, es perfecto para tomar una copa tranquilamente.
  • Otra buena opción es el Puerto de Chus, un bar que simula un paseo marítimo con los elementos típicos de la vida marítima, pequeñas casas en dos niveles y, por supuesto, sus cubos de cerveza siempre a la venta.
  • Para los noctámbulos, en una calle secundaria de la Gran Vía se encuentra El Submarino, otro clásico de la noche decorado como si de un batiscafo ochentero se tratara. DJs, diversión y un ambiente que hará que la velada sea inolvidable.

Salamanca ofrece una riqueza patrimonial, cultural y artística del más alto nivel. Eso sí, como dice la célebre frase atribuida a Unamuno: ““Quod natura non dat, Salmantica non praestat” (Lo que la naturaleza no da, Salamanca no lo concede.).





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