No ahora, pero ese día llegará
– MARKUS LENHARDT
BRUSELAS, 17 de marzo (EUROPA PRESS)-
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha reconocido que la paz en Ucrania requerirá que la Unión Europea se siente a hablar con Rusia en algún momento, aunque ha subrayado que «ahora no», ya que de momento la prioridad debe ser mantener la presión económica sobre Moscú y apoyar a Kiev.
En una entrevista con European Newsroom (ENR), un grupo de agencias europeas del que forma parte Europa Press, Costa ha llamado a no «perturbar» la iniciativa liderada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para lograr «una paz justa y duradera» para Ucrania, aunque ha señalado que la UE debe estar preparada si estos esfuerzos no prosperan.
«Creo que en el futuro tendremos que hablar con Rusia. No de energía, sino de seguridad europea, de paz en Ucrania. Ese día llegará. Pero ahora no», afirmó cuando le preguntaron sobre el creciente número de voces entre los Veintisiete que abogan por mantener conversaciones directas con Moscú para llegar a un acuerdo que ponga fin a la invasión de Ucrania, iniciada hace cuatro años.
El socialista portugués ha subrayado que, mientras tanto, la prioridad del bloque comunitario debe ser «aumentar la presión económica» sobre Moscú y seguir apoyando a Ucrania «por todos los medios», aunque ha admitido que la UE debe estar preparada para impulsar sus propios esfuerzos diplomáticos si fracasan los actuales intentos de conversaciones a tres bandas para lograr la paz.
«Un día el presidente Trump podría decidir no continuar con sus esfuerzos, o algún día, lamentablemente, podría fracasar. Y entonces debemos prepararnos para continuar los esfuerzos para tratar de obtener una paz justa y duradera en Ucrania», continuó en su explicación.
El diálogo a tres bandas entre Washington, Moscú y Kiev iniciado en enero de este año se encuentra paralizado ante la imposibilidad de garantizar la celebración de nuevos encuentros en el lugar donde se venían desarrollando, los Emiratos Árabes Unidos, tras estallar la guerra en Oriente Medio con los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero.
EL VETO DE HUNGRÍA ES «COMPLETAMENTE INACEPTABLE»
Respecto al debate sobre si la Unión debería repensar sus relaciones energéticas con Moscú si se llega a un acuerdo para poner fin a la guerra en Ucrania, Costa recordó que la estrategia de la UE fue «desacoplarse de la energía rusa», con países como Alemania que hicieron «un enorme esfuerzo» para conseguirlo.
«Nuestra estrategia es clara, es desvincularse de la energía rusa, no es negociar el precio de la energía con Rusia», afirmó, recordando que la única excepción fue la acordada con Hungría y Eslovaquia, a quienes se les permitió seguir utilizando petróleo y gas rusos hasta finales de 2027.
Así, el presidente del Consejo Europeo se ha referido al bloqueo del préstamo de 90.000 millones de euros para Ucrania por parte de Budapest -una acción que justifica con el supuesto sabotaje por parte de Kiev al paso de crudo ruso a su país a través del oleoducto Druzhba-, calificando la acción del país liderada por el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, de «completamente inaceptable».
«Una decisión tomada por el Consejo Europeo es una decisión tomada. Y todos los Estados miembros deben respetarla. Es completamente inaceptable que un Estado miembro, después de haber acordado una decisión, incumpla su palabra», reprochó Costa, en referencia a que Hungría ya dio su visto bueno en la cumbre de líderes de la UE celebrada en Bruselas el pasado diciembre.
Hungría ha bloqueado el préstamo para cubrir las urgentes necesidades de financiación de Ucrania desde el 23 de febrero. El plan ya había sido aprobado por unanimidad por los 27 líderes de la UE y también había obtenido el visto bueno del Parlamento Europeo, a la espera sólo de formalizar el acuerdo a nivel estatal en el Consejo, como explicó el propio Costa.
El socialista portugués deseó que el oleoducto Druzhba «pueda ser reparado y reabierto lo antes posible», y recordó que la UE está trabajando con Ucrania para que esto suceda. También ha destacado la importancia de proteger las infraestructuras «de futuros ataques de Rusia» que «destruirían una vez más este oleoducto».
Pero eso sí, ha insistido en que «ningún Estado miembro tiene derecho» a no respetar en el Consejo de la UE «lo que cada uno» decidió «a nivel del Consejo Europeo», y que los países de la UE «deben actuar basándose en la buena fe y el principio de cooperación leal».
De cara a la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno que se celebrará esta semana en la capital comunitaria, Costa se ha mostrado «optimista» y ha afirmado que espera que Hungría «respete lo que han decidido en el Consejo Europeo», y también se respete «a ella misma, a sus colegas y a los tratados» de la UE.
LA AMENAZA DE ZELENSKI A LOS ATAQUES DE ORBÁN
Sin embargo, ha desfigurado las palabras del presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, al amenazar veladamente a Orbán con dar a los militares ucranianos su número de teléfono para que pudieran hablar con él «en su propio idioma» ante su negativa a desbloquear el préstamo de 90.000 millones a Ucrania.
«Tenemos muy buenas relaciones con Ucrania y especialmente con el presidente Zelensky. Pero, por supuesto, no podemos aceptar que, incluso en un momento emotivo, alguien se dirija de manera inapropiada a un líder de un Estado miembro de la Unión Europea», concluyó.
LA UE DEBE SER «MÁS FLEXIBLE» PARA CONSERVAR SU UNIDAD
En otro orden de cosas, Costa ha subrayado que la prioridad para el proyecto europeo debe ser preservar la unidad entre los Estados miembros y seguir ampliándose con la incorporación de países candidatos como Ucrania y Moldavia, y el resto de países de los Balcanes Occidentales y de Europa del Este.
Reconoció que la adhesión a la UE «es muy exigente para todos los países candidatos», y que deben realizar «muchas reformas» para cumplir con todos los criterios de Copenhague. Al mismo tiempo, ha instado a tener «sentido de urgencia» respecto a esta ampliación.
«Tenemos que examinar nuestras reformas internas y lo que debemos hacer dentro de la propia Unión. Y debemos gestionar este proceso de ampliación con mucha creatividad, sin renunciar a nuestros criterios ni al principio de mérito, pero con un fuerte sentido de urgencia», añadió.
En este sentido, ha confesado que no le gustan expresiones como «una Europa a dos velocidades» o «círculos concéntricos» porque, en su opinión, la UE «es ya una unión con geometrías diferentes».
«Algunos Estados miembros no forman parte del espacio Schengen, otros no están en la zona del euro, y en el futuro podemos imaginar que algunos Estados miembros no entren inmediatamente en todas estas dimensiones de la Unión y que algunos países que ya están en la Unión puedan dar un paso atrás», razonó.
Tras confirmar que «está claro que algunos Estados miembros ya no se sienten cómodos con el nivel de integración» que ha alcanzado la UE, ha optado por ser «más flexible» en la arquitectura del bloque comunitario.
«¿Por qué no permitirles dar un paso atrás, cuando la alternativa podría ser abandonar la UE? Necesitamos proteger nuestra Unión, nuestra unidad, y por eso debemos ser más flexibles dentro de esta casa común de los europeos», concluyó.
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