El Gobierno no saca adelante el cambio en la ley
Seguramente has oído hablar de él. La DGT prevé rebajar los límites de alcoholemia detrás del volante. Si se llevara a cabo, ningún conductor podría probar una gota antes de coger su coche.
Sin embargo, el proyecto chocó contra un muro en el Congreso de los Diputados. Por ahora, las cosas siguen como estaban, aunque el camino hacia este «no» estuvo bastante accidentado.
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Lo que pretendía cambiar la DGT
Fuente propia/IA
El Ministerio del Interior, junto con Pere Navarro, director de la DGT, quisieron unificar el límite de alcohol permitido y bajarlo a casi cero. Querían que la tasa máxima fuera de 0,2 gramos por litro de sangre para todos, independientemente de si era un conductor profesional, un premio Nobel u otro usuario.
Con una tasa de 0,2, cualquier ingesta mínima haría que usted dé positivo en un cheque. En la práctica se trataba de implementar un tipo casi nulo encubierto, ya que muchas veces se deja el margen del 0,2 por posibles errores de medición o por el alcohol residual que pueden generar algunos alimentos o drogas, pero no por un consumo consciente.
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