cuatro multinacionales que participan en Alimentaria desde 1976 explican cómo ha cambiado nuestra forma de comer
Del ColaCao al plant-based. En apenas 50 años, la forma de comer, y de entender la alimentación, ha cambiado por completo. Una transformación que no solo se ha producido en los hogares, sino que ha tenido en Alimentaria, el salón que reune en Barcelona a profesionales de la industria alimentaria, uno de sus principales escaparates. A dos días de que la feria abra sus puertas el próximo 23 de marzo, Nestlé, Danone, Idilia y Noel —cuatro de las 23 compañías presentes desde la primera edición— explican a EL PERIÓDICO cómo la evolución de sus portfolios refleja, en buena medida, los cambios sociales de este medio siglo.
[–>[–>[–>De la oferta tradicional a la diversificación
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A lo largo de sus 50 años y 25 ediciones, el salón ha evolucionado en paralelo al propio sector. Tal y como recuerdan desde Fira de Barcelona, hasta entonces “Barcelona basaba su alimentación en mercados municipales y comercios de barrio, con productos frescos y de proximidad, compras diarias y una relación cercana entre vendedores y vecinos, donde se cocinaba en casa y comer fuera era algo ocasional”. Sin embargo, “la aparición de multinacionales y nuevas tendencias de consumo” impulsó la creación de un espacio como Alimentaria.
[–> [–>[–>¿Cómo han cambiado estos 50 años las propuestas de producto? Tal y como explican desde Noel, en las primeras ediciones su oferta “se centraba en productos esenciales y formatos tradicionales, en sintonía con los hábitos de consumo del momento”. Es decir, un catálogo mucho más limitado y ligado a categorías básicas.
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En paralelo, Idilia que en los años 70 operaba bajo Nutrexpa (despareció en 2015, con la aparición de dos nuevas marcas: Idilia y Ferrero), con marcas como ColaCao y Nocilla, resume así su evolución: “Los productos que nacieron ligados a un único momento de consumo hoy abarcan nuevas categorías para llegar a más personas y más ocasiones del día”. La compañía recuerda, además, el carácter más cercano, «popular», de las primeras ediciones del salón. “eegalábamos a los visitantes un gran huevo de chocolate que guardaba en su interior el lanzamiento que presentábamos aquel año”, explican. La iniciativa, nacida como guiño a la Semana Santa, “llegó a generar largas colas en el estand”, reflejando una etapa en la que la feria combinaba negocio y una relación más directa con el público.
[–>[–>[–>Internacionalización al calor de los 90
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En los años 80, con la entrada de España en la Comunidad Económica Europea, llegó la profesionalización del sector. La distribución se modernizó, crecieron los supermercados y las marcas comenzaron a construir propuestas más sofisticadas. En ese contexto, Danone convirtió la innovación científica en su eje. “Alimentaria ha sido testigo y plataforma de grandes lanzamientos que hoy nos siguen acompañando”, destaca Soledad Camacho, vicepresidenta de Marketing de Danone Iberia, citando hitos como Activia (1987), Actimel (1995) o Danacol (2004). La salud empezaba a consolidarse como vector de crecimiento.
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En 1980 Alimentaria se convirtió en el 3º salón mundial del sector. / Fira de Barcelona
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La década de los 90 trajo consigo una mayor apertura al exterior. Alimentaria se proyectó como “mercado mundial de la alimentación” y Barcelona, impulsada por los Juegos Olímpicos, reforzó su posicionamiento internacional. “La feria pasó de ser el primer salón profesional en España a una de las principales plataformas globales de la alimentación”, resumen desde Noel.
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[–>En los 2000, esa internacionalización se intensificó. El salón alcanzó los 160.000 visitantes —un 15% de origen internacional— y dio el salto al recinto de Gran Via en 2004, con 4.200 empresas expositoras. La dimensión y la diversidad del evento crecían al mismo ritmo que el sector.
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¿Qué mueve al consumidor de hoy?
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En la última década, el cambio ha sido aún más profundo. La salud, la sostenibilidad y la conveniencia se han consolidado como ejes estructurales. “Hoy podemos afirmar que el 90% de nuestro portfolio está compuesto por opciones saludables de consumo diario”, apunta Camacho, quien añade que “el consumidor está adoptando un enfoque más proactivo, entendiendo la alimentación como un pilar de su bienestar”. Este avance se apoya en una fuerte apuesta por la innovación: Danone invierte unos 13 millones de euros anuales y lanza alrededor de 50 nuevas referencias cada año, apoyada en una red global de más de 2.100 científicos.
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Stand de Danone en la edición 2024 / Fira de Barcelona
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Nestlé coincide en ese diagnóstico: “El consumidor pide productos más sostenibles, fáciles de entender y de usar en su día a día”. También reclama personalización, especialmente entre las generaciones más jóvenes, lo que está impulsando innovaciones adaptadas a distintos estilos de vida.
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Desde Noel —con 15 centros productivos, cerca de 3.000 profesionales y presencia en más de 60 países— apuntan a otras tendencias en auge, como las recetas más sencillas y las soluciones listas para consumir. “El consumidor actual dispone de menos tiempo para cocinar”, señalan.
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En un entorno cada vez más sofisticado, Idilia pone el foco en el componente emocional. “El placer es uno de los motores más potentes”, destacan, junto a una búsqueda de equilibrio creciente. “El gran reto es crear productos que emocionen, que generen conexión y que conviertan el consumo en un momento realmente especial”. La compañía, presente ya en más de 40 países, obtiene alrededor del 20% de su facturación del negocio internacional.
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