Las elecciones municipales en Francia ahondan la división política del país
En medio de la resaca electoral, Francia reflexiona este lunes sobre los resultados de unos comicios municipales cargados de derrotas y medias victorias. A pesar de que la izquierda festejó este domingo haber ganado a los conservadores en las grandes ciudades como París o Marsella, el avance de la extrema derecha es una realidad.
[–>[–>[–>El partido de Marine Le Pen no consiguió los objetivos marcados, sin embargo, Agrupación Nacional ha pasado de tener cerca de 20 comunas bajo su poder a 61, doblando así su presencia local en cuestión de seis años. Aunque esta cifra sigue siendo limitada, es suficiente para consolidar su poder cara a las elecciones presidenciales de 2027.
[–> [–>[–>La derecha tradicional se mantiene liderando el ránking con 1.240 comunas, por delante de la izquierda, con 802. Con estos resultados, según Federico Vacas, director de política y opinión en Ipsos, no puede hablarse de un vencedor claro: «En realidad no hay un claro ganador en estas elecciones municipales. Ha habido resultados dispares según las ciudades, y victorias y derrotas simbólicas para cada fuerza política. Los socialistas pueden estar satisfechos de las elecciones municipales, pero sin que se puede hablar de un gran triunfo». Vacas enfatiza que el socialismo ha perdido también en ciudades históricas, como Clermont-Ferrand, Brest o Besançon.
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En el caso de la derecha, el balance global es positivo si se tiene en cuenta el hecho de que han conservado la gran mayoría de ciudades que gobernaban, pero con varias derrotas importantes, como la de París contra el socialista Emmanuel Gregoire, además de Marsella y Lyon. La sorpresa, en cambio llegó, con la caída del bastión socialista, Tulle (Correze), histórica plaza del socialismo, que pasó a manos de una coalición de derechas. Esta comuna de poco más de 13.000 habitantes tiene un fuerte valor simbólico para la izquierda, al ser el feudo del expresidente François Hollande.
[–>[–>[–>Ante este panorama, el presidente del partido Los Republicanos, Bruno Retailleau, reafirmó el domingo su satisfacción por la fuerte presencia local de su movimiento político: «Los Republicanos y sus aliados obtuvieron la mayor cantidad de votos y el mayor número de cargos electos».
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La extrema derecha avanza
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Más allá de ganadores o perdedores, estas elecciones municipales demuestran una clara polarización del pueblo francés. En las ciudades secundarias, los movimientos conservadores han conseguido ganar peso, incluso en Marsella, donde a pesar de que la izquierda ha conseguido arrebatarle el ayuntamiento a la extrema derecha, Agrupación Nacional pudo pasar a una segunda vuelta con un resultado casi de empate con su rival. Algo impensable hace unos años en una ciudad marcada por la diversidad cultural, pero también por importantes problemas de seguridad y de desempleo.
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[–>El lepenismo no sólo resiste, sino que consolida su poder en ciudades como Perpinyà, y se expande en otras como en Carcassonne o Niza, que ya forman parte del bastión ultraderechista. Sin embargo, no ha conseguido ganar en otros lugares que eran un objetivo clave para el partido, como Toulon, Nimes o Narbona.
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Las grandes ciudades resisten
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Estos comicios evidencian también la existencia de dos Francias conviviendo en un mismo país. En las ciudades pequeñas, donde en su mayoría apuestan por el conservadurismo, sus preocupaciones se centran en no perder los servicios básicos y en mantener su identidad. Las grandes urbes, en cambio, se resisten al avance de la derecha y la extrema derecha, y centran sus prioridades en cuestiones como la fiscalidad, la seguridad y la transición ecológica.
[–>[–>[–>En París, Lyon o Marsella, la izquierda contuvo la respiración en la primera vuelta al ver cómo la derecha le pisaba los talones, pero logró imponerse ampliamente en la segunda ronda. El Partido Socialista no tuvo dificultades para ganar o conservar un número considerable de municipios, y esto sin el apoyo de La Francia Insumisa: en París ganó Emmanuel Grégoire (50,52%) frente a Rachida Dati (41,52%), a pesar de la presencia de la candidata de LFI, Sophia Chikirou (7,96%); y en Marsella, el alcalde Benoît Payan (izquierda independiente) se aseguró la reelección sin necesidad de formar una alianza con el candidato de LFI, Sébastien Delogu, cuya oferta de apoyo rechazó y que finalmente se retiró de la batalla. Esta estrategia podría ayudar al partido a recuperar la confianza de los votantes cara a las presidenciales del próximo año.
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A pesar de cierto aislamiento, los insumisos pueden presumir de varias victorias; en Lyon, consiguieron la alcaldía gracias a la alianza con los verdes. También en Nantes, donde la coalición junto con los socialistas les hizo conservar el escaño. Al igual que sus rivales, la izquierda tampoco alcanzó todos sus objetivos. Las alianzas LFI y PS no consiguieron dar frutos en Toulouse, Limoges y Avinyó.
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Las elecciones municipales, en definitiva, han sido una primera fotografía de lo que podría ser las elecciones presidenciales que tendrán lugar en algo más de un año. También son un aviso para la izquierda, después de vivir unas municipales asfixiantes con la derecha, y en especial, la extrema derecha, pisándole los talones. Estos comicios demuestran que el lepenismo hace tiempo que dejó de ser una excepción, para instalarse en el mapa político francés.
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