El Real Oviedo de Almada marca el doble que antes, pero encaja demasiado en los últimos partidos
Al Oviedo le quedan nueve finales por delante para lograr lo que para muchos ya es una quimera: permanecer en Primera División. Sin embargo, los jugadores azules siguen creyendo. Lo dejó claro ayer Aarón Escandell, meta azul, que se pasó por la sala de prensa de El Requexón para pedir unidad. «El que no crea, que se haga a un lado», advirtió.
[–>[–>[–>«Pienso que todo el mundo cree hasta que las matemáticas digan lo contrario». El portero señaló que una victoria ante el Sevilla (domingo, 18.30 horas) dejaría al equipo a cinco puntos de la salvación, con varios partidos contra rivales directos por delante. «Se puede conseguir, es difícil porque en cuanto más se acerca el final todo se complica más. Hay que empezar por el domingo», indicó el meta de Carcagente, muy preocupado con los últimos resultados del Oviedo, partidos en los que los azules están empezando a encajar más a pesar de la mejoría goleadora.
[–> [–>[–>Y es que los números dan la razón a quienes defienden que el Oviedo ha cambiado desde que Guillermo Almada tomó el mando. Desde su primer partido oficial, el 0-0 ante el Celta el 20 de diciembre, el equipo azul ha pasado de marcar 0,44 goles por partido a lograr exactamente uno. Un 129 por ciento más de goles por encuentro en la Liga. La sensación que tiene el oviedismo de que el equipo llega más, genera más y marca más no es una percepción, es un hecho estadístico.
[–>[–>[–>
En los dieciséis partidos de Liga anteriores a Almada, el Oviedo había anotado siete goles y encajado 26. En los trece partidos del uruguayo al frente del equipo, hasta el 4-2 ante el Levante, los azules llevan 13 goles a favor y 22 en contra. El promedio de goles encajados ha subido ligeramente, de 1,63 a 1,69 por partido, un incremento de apenas un 4 por ciento. El problema es que ese dato, que sobre el papel es pequeño, se está concentrando en los últimos encuentros de una forma que preocupa. El 3-3 ante la Real Sociedad, el 3-0 ante el Rayo Vallecano y el 4-2 ante el Levante han disparado las alarmas en el tramo más delicado de la temporada.
[–>[–>[–>«Es algo colectivo. Es un trabajo de todos. Ahora metemos goles cuando antes no los metíamos. En las últimas jornadas concedemos más. Por eso estoy algo enfadado a nivel individual. Estamos trabajando en el día a día para no encajar. Si no encajamos somos un rival muy difícil de batir», dijo Aarón. El guardameta valenciano admitió también que la semana de trabajo tras la derrota ante el Levante ha sido buena, pero que hay detalles que cambiar. «Después de lo que pasó contra el Levante, que no supimos competir… Creo que tenemos que cambiar muchos detalles para el siguiente partido. El domingo se verá reflejado». El siguiente partido es ante el Sevilla, y Aarón tiene motivaciones extra tras el 4-0 de la primera vuelta. «Por supuesto que hay ganas de revancha, especialmente a nivel individual porque me metieron cuatro. Cuando me meten uno ya me da mucha rabia». El portero anticipa un Sevilla, que llega con nuevo entrenador, diferente al de la primera vuelta, con un bloque más ordenado y un juego más directo. Sin embargo, su conclusión es que el Oviedo debe centrarse en sí mismo más que en el rival.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí