Armagedón y la guerra contra Irán
La geopolítica mueve ejércitos y somete por la fuerza regiones estratégicas. Las sucesivas guerras en Oriente Próximo así lo atestiguan. Los protagonistas del actual conflicto representan a las tres grandes religiones monoteístas, en las versiones más extremistas. Aunque la lucha por la hegemonía regional es un factor determinante, no hay que dejar de lado la narrativa bélica en la que Dios está presente, como es en este caso. El judaísmo mesiánico del gobierno israelí, el discurso radical de los cristianos sionistas aliados de Trump, y la teocracia chií iraní comparten la idea de que Dios está de su lado. La guerra en manos de iluminados y fanáticos religiosos no augura nada bueno, y más en el mundo nuclear. Creen que el discurso religioso les otorga justificación moral a sus acciones.
[–>[–>[–>Más de un centenar de soldados estadounidenses de diferentes bases militares han denunciado que sus superiores se refirieron al ataque contra Irán como «parte del plan de Dios». Las quejas fueron a parar a la Fundación para la Libertad Religiosa Militar (MRFF, en sus siglas en inglés), una organización que defiende la libertad de fe en el ejército de EEUU. «Trump ha sido ungido por Jesús para encender la señal de la hoguera en Irán, causar el Armagedón y marcar su regreso a la Tierra», dijo uno de los comandantes. La palabra Armagedón aparece en el último libro del Nuevo Testamento, el del Apocalipsis, y se refiere a la batalla entre el bien y el mal, la del fin de los tiempos, predecesora de la segunda venida de Cristo a la Tierra.
[–> [–>[–>El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, reveló que visitó en secreto a las tropas desplegadas en Medio Oriente en la guerra contra Irán. / @PeteHegseth / EFE
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Una guerra religiosa
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Una de las figuras claves en la propagación del carácter divino y profético de esta guerra en EEUU es el secretario de Defensa, Pete Hegseth. «Estamos luchando contra los fanáticos religiosos que buscan la capacidad nuclear para un Armagedón», dijo en una ocasión. Hegseth, un ultraderechista cristiano sionista de 45 años, publicó en 2020 el libro La cruzada americana: nuestra lucha por permanecer libres. El texto es un ataque furioso contra la ONU, la OTAN, la izquierda, el feminismo, el ecologismo y el islam.
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En una ceremonia religiosa celebrada hace unas semanas en el Pentágono, Hegseth dirigió una oración con estas palabras: «Que cada bala dé en el blanco de los enemigos de nuestra gran nación» y que caiga «una abrumadora violencia contra aquellos que no merecen misericordia». Hegset exhibe tatuados sobre su cuerpo una gran cruz de Jerusalén, un fusil de asalto bajo la bandera de EEUU y la frase en latín Deus vult (Dios lo quiere). De la misma línea ideológica es el embajador de EEUU en Israel, Mike Huckabee. En una entrevista reciente con el periodista conservador estadounidense Tucker Carlson, el diplomático afirmó que Israel tiene un derecho divino sobre parte de Oriente Medio «ya que la Biblia le prometió esta tierra».
[–>[–>[–>El primer ministro israelí, Binyamín Netanyahu, por su lado, también ha usado referencias bíblicas en su narrativa bélica. Ha comparado a Irán con Amalec, la tribu bíblica que intentó aniquilar al pueblo judío durante su huida de Egipto. La Biblia hebrea cuenta que Dios ordenó a los israelís asesinar a todos los amalecitas, «el mal puro». «Leemos en la parte de la Torá de esta semana: ‘Recuerda lo que Amalec te hizo’. Recordamos, y actuamos», dijo Netanyahu tras visitar una zona donde había caído un misil iraní. Palabras que aplauden los ministros más mesiánicos de su gobierno, como el de Seguridad Nacional, Ben-Gvir, y el de Finanzas, Bezalel Smotrich, defensores de la lucha por el «Gran Israel».
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Purgar Cisjordania
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En el genocidio de Gaza, el exprimer ministro israelí Ehud Olmert, un feroz crítico de la política belicista de Netanyahu, arremetió contra los dos ministros ultraderechistas en un artículo publicado por el diario Haaretz. En su escrito, Olmert, que se refiere a los dos ministros como «la pandilla», les recrimina su afán por «purgar Cisjordania de sus habitantes palestinos», un objetivo que, afirma, «no se logrará sin un conflicto violento extenso, un Armagedón».
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[–>El chiismo iraní también tiene su figura mesiánica y redentora, el Mahdi, el duodécimo y último imán que permanece oculto desde el siglo IX y que regresará el día del juicio final a la tierra para derrotar al mal e instaurar la justicia. En Irán, la religión dicta la política y casi todas los aspectos de la vida de sus habitantes. Para el régimen de Teherán, EEUU e Israel son fuerzas «satánicas». El mismo día del asesinato del Guía Supremo, Ali Jamenei, el gran ayatola, Naser Makarem Shirazi, una de las figuras religiosas más relevantes del país, hizo un llamamiento a la guerra santa. «El pueblo de Irán y el mundo islámico son los vengadores de la sangre del líder mártir de la Revolución», afirmó.
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En esta guerra también cuenta el simbolismo. Israel y EEUU lanzaron su ataque contra Irán en Ramadán, el mes sagrado para los musulmanes, y pocos días antes de la festividad judía de Purim, que conmemora la supervivencia de los judíos ante el imperio persa. Una historia que recoge la Biblia hebrea.
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