«Una regulación racional de la entrada de inmigrantes es la primera solución que debería adoptarse»
España atraviesa una crisis de acceso a la vivienda en un contexto en el que, además, la población no deja de crecer. En febrero, nuestro país alcanzó un nuevo récord histórico cuando, por primera vez, hubo más de 10 millones de habitantes nacidos en el extranjero. … .
El INE confirma que el crecimiento demográfico en España va de la mano del impulso de la inmigración. En cuanto a la vivienda, actualmente el mercado no es capaz de absorber la demanda, lo que se refleja en el aumento de los precios.
Son muchos los analistas que buscan una solución a esta situación. Mikel Echevarren, presidente de Colliers -empresa especializada en consultoría y gestión de inversiones inmobiliarias-, aseguró durante su intervención en Efimad, en una jornada inmobiliaria organizada en CaixaForum por CaixaBank y Asprima, que en los próximos años «unas 40.000 viviendas que actualmente están en alquiler» serán desguazadas.
En esa misma intervención aseguró que «ningún mercado aguanta que entren 500.000 personas cada año» y apuntó que el déficit de 700.000 viviendas podría convertirse en 10 millones en 10 años.
«No hay sociedad que pueda soportar esta presión demográfica»
En su cuenta de LinkedIn, Echevarren también destacó días después que «no hay sociedad que pueda soportar esta presión demográfica». En su opinión, «la solución más obvia y sencilla es limitar el crecimiento demográfico».
Preguntado por esta afirmación sobre la tensión del mercado por parte de ABC, el directivo insiste: «Es imposible gestionar adecuadamente el acceso a la vivienda cuando, debido al aumento de la inmigración, se necesitarían más de 250.000 nuevas viviendas al año y sólo se construyen unas 100.000».
Echevarren señala en su respuesta que el crecimiento del PIB por el aumento de población debido a la inmigración «puede aportar ventajas estadísticas», pero centrándose exclusivamente en el mercado inmobiliario y las infraestructuras, indica que añadir más presión tiene efectos «claramente negativos».
Respecto a las medidas que pueden relajar el mercado inmobiliario, el directivo expresa su opinión: «La primera medida que se debería adoptar es una regulación racional de la entrada de inmigrantes que evite, entre otras consecuencias, el colapso del mercado inmobiliario».
«Es imposible gestionar adecuadamente el acceso a la vivienda cuando, debido al aumento de la inmigración, se necesitarían más de 250.000 nuevas viviendas al año»
Mikel Echevarren
Presidente de Colliers
El ritmo de construcción, otro problema que dificulta absorber la demanda
Echevarren no cree que se pueda acelerar más el ritmo de construcción para absorber la demanda en niveles pasados como cuando se construyeron alrededor de 700.000 unidades en la era anterior a la burbuja. «En aquel momento se financió prácticamente el 100% de la compra del suelo, lo que de facto eliminó las barreras de entrada al mercado: no era necesario disponer de grandes volúmenes de capital para desarrollar la actividad promotora», resume.
Por ello, destaca que «los oleoductos actuales no son replicables»: «No hay suficiente capital, no hay suficiente mano de obra y, además, los ritmos de desarrollo del suelo estuvieron prácticamente paralizados desde 2008 hasta, en muchos casos, 2020».
«No hay suficiente capital, no hay suficiente mano de obra y, además, los ritmos de urbanización estuvieron prácticamente paralizados desde 2008 hasta, en muchos casos, 2020»
Mikel Echevarren
Presidente de Colliers
Respecto al desguace de viviendas pese a este panorama, asegura que se debe «a criterios estrictamente financieros» ya que los fondos exigen rendimientos netos que suponen una infravaloración del 30% respecto al precio que se obtiene vendiendo las viviendas unidad a unidad en el mercado. «La diferencia hace que vender unidades a los usuarios finales sea mucho más rentable que mantener los activos en alquiler», subraya.
¿Qué otras soluciones existen para el mercado inmobiliario?
Preguntado por otras medidas económicas más allá de la cuestión migratoria, Echevarren destaca como fundamentales «las colaboraciones público-privadas», así como otras como «permitir un aumento de la densidad residencial y de las alturas de edificación, incrementar la presencia de viviendas protegidas en nuevos desarrollos urbanos o facilitar una fiscalidad prácticamente nula a los propietarios».
Aunque se considera que a corto plazo no hay una solución «inmediata», sí puede haber medidas que puedan mejorar la oferta, como la recuperación de viviendas cerradas que fueron retiradas del mercado o la colaboración conjunta de las administraciones.
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí