¿Bombardeos de precisión o destrucción generalizada? EEUU e Israel atacan el patrimonio cultural e histórico iraní
El director del palacio, entre lágrimas, no se lo podía creer. La guerra entre Irán, EEUU e Israel había justo empezado —el lugar fue dañado el 4 de marzo, apenas cinco días después del inicio de los bombardeos contra Teherán—, y la destrucción ya estaba por todos lados. Washington y Tel Aviv, que aseguraban por activa y por pasiva que sus bombas buscaban liberar a los iraníes del yugo de la República Islámica, estaban dañando la historia y el patrimonio de Irán.
[–>[–>[–>«Los objetos de este palacio son como mis hijos… hemos dedicado años de trabajo y conservación en este lugar. Los suelos únicos, las decoraciones históricas de los techos… todos han sido destrozados. Justo hace una semana habíamos completado la renovación de la sala de espejos, y ahora están todos destrozados», explicó sollozando a la prensa el director del palacio de Golestán, en Teherán, Afarin Emamí.
[–> [–>[–>Interior del Palacio de Golestán antes de los bombardeos. / EP
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El lugar, cuyo recinto data del siglo XV pero cuyo estado actual fue construido en 1865, fue el antiguo palacio imperial de la dinastía iraní de los Kayar, y es patrimonio de la humanidad según la UNESCO desde 2013. Pero todo ello no ha sido suficiente para salvar el lugar de los ataques aéreos, sobre todo realizados por Israel. La aviación de EEUU se ha centrado sobre todo en el sur de Irán en sus ataques; el Estado hebreo, en Teherán y el noroeste del país persa.
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Preservar la identidad
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«Cuando el patrimonio cultural es destruido, una parte de la identidad y memoria de una nación se pierde para siempre. Cuando intentamos documentar todo lo que ocurre, no estamos ignorando el sufrimiento humano, pero estamos intentando preservar la historia, la identidad y la memoria de nuestras gentes y las futuras generaciones», explicaba en una entrevista reciente Sepideh Maziar, arqueóloga iraní en la Universidad Goethe de Frankfurt, que ha realizado un mapa interactivo para rastrear todo el patrimonio cultural iraní dañado o destruido durante esta guerra, iniciada el 28 de febrero con el asesinato sorpresa del hasta entonces líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí.
[–>[–>[–>Según recuentos de Maziar —cuyo mapa y trabajo sirve a forma de «terapia»—, los recintos históricos con daños ascienden a 87, en apenas algo más de un mes de guerra. Entre los lugares históricos dañados están también —aparte del palacio de Golestán— el complejo palaciego de Sadabad, una residencia real consturuida en el siglo XIX, el palacio de Saltanatabad la antigua cárcel de Qasr, ahora un museo, o la radio de Teherán, entre muchos otros. Todos estos son recintos históricos, construidos mucho antes de la revolución islámica de 1979.
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Interior del palacio de Sadabad / EP
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«La realidad es que en Irán, no se puede pisar ningún sitio sin encontrar algo de valor histórico. Registrar un número tan alto de lugares culturales, especialmente con las restricciones actuales en Irán, es muy difícil y nos consume mucho tiempo. Así que creo que una vez el acceso a internet vuelva a ser posible en Irán, entonces veremos muchos más lugares culturales y arqueológicos dañados de los que ahora no tenemos registros», continuaba Maziar.
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[–>Violaciones del derecho internacional
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Todos, en el conflicto, han asegurado lo mismo: tanto EEUU como Israel e Irán afirman bombardear únicamente objetivos militares. Nada más lejos de la realidad. Israel ha atacado instalaciones eléctricas y petrolíferas en Irán; Irán, ha atacado las refinerías de sus países vecinos, y EEUU destruyó en el primer día de guerra una escuela primaria en la localidad iraní de Minab. Todos estos ataques, sumados a la destrucción del patrimonio cultural iraní, suponen claras violaciones del derecho internacional y de la Convención de la Haya, firmada y ratificada por los tres países.
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«Esta convención también determina mecanismos para investigar estas violaciones, además de investigar los actores involucrados. Y el problema ahora no es solo durante la guerra. Teniendo en cuenta quién es quien ataca Irán, la ayuda internacional para la reparación y conservación de todo lo dañado puede que sea bloqueada o no llegue. Esto ya lo hemos visto en conflictos pasados», ha asegurado a Al Jazeera Bijan Ronaí, investigador de la Universidad de Oxford.
[–>[–>[–>Un claro ejemplo fue Siria: el Estado Islámico (EI) destruyó casi por completo la ciudad antigua de Palmira, patrimonio de la humanidad desde 1980. El lugar fue abandonado al completo tras la conquista de la ciudad por parte del régimen de Bashar al Asad, sancionado y aislado internacionalmente hasta la caída de su gobierno, en diciembre de 2024.
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En los últimos años, Palmira ha sido objeto de robos constantes de objetos y estructuras históricas, vendidas después en el mercado negro por la propia población siria, condenada a la pobreza después de 14 años de guerra civil.
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«La destrucción del patrimonio cultural es irreversible. Borra identidad, historia, la memoria de civilizaciones. Ningún objetivo militar o político justifica la destrucción, negligente o a consciencia, de la herencia de toda la humanidad», ha declarado en un comunicado el Comité estadounidense del Escudo Azul, una oenegé dedicada a forzar que Washington aplique la Convención de la Haya.
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