El sector turístico, en alerta por la guerra
Es demasiado pronto. Estas tres palabras designan la respuesta habitual a la hora de abordar cuál va a ser el alcance real de la guerra que afecta al golfo Pérsico. Todos los días, Donald Trump nos sorprende con algún anuncio, amenaza, cambio de parecer y de signo de lo más estrafalarios. En este zigzag declarativo constante navegan los mercados, arriba y abajo, con una incesante volatilidad que favorece solo a los mejores especuladores y a los poseedores de información privilegiada, amigos y familia de Trump en primer lugar.
[–>[–>[–>A saber qué habrá pasado en las últimas horas con el precio del petróleo. Hasta que no sea visible un rumbo claro, por el momento hay que atenerse a los primeros indicadores macroeconómicos. Estos muestran un esperado repunte de la inflación, que en el caso de España se situó en marzo en el 3,3%, frente al 2,3% de febrero. El 1,9% de IPC que mostró la zona euro en febrero subió hasta el 2,5% el mes pasado. Según lo que ocurra este mes, el Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo podrá decidir una subida de tipos en su próxima reunión del 29 y 30 de abril en Fráncfort. El objetivo de la política monetaria del BCE es mantener la inflación alrededor del 2%.
[–> [–>[–>Si la guerra y sus consecuencias en el suministro de petróleo a través del estrecho de Ormuz se mantienen, los precios seguirán al alza. Esto afectará tanto a la gasolina como a los fertilizantes y al 95% de la industria, dependiente del refino del petróleo. Como vale recordar: sin petróleo no podrían construirse ni aerogeneradores ni placas fotovoltaicas. El peor vaticinio es que el barril de crudo supere los 150 dólares de forma constante en los próximos meses. La liberación de reservas en stock no será suficiente para paliar la reducción de la oferta. Si se mantiene por debajo de los 100 dólares, pues todos más tranquilos.
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La Semana Santa acabará con los mismos niveles de ocupación, incluso superiores. Otra cosa es qué pasará en verano
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Giros de la economía. Si suben los precios debido a un shock de oferta aumentando la inflación por la escasez de producto, acabará reduciéndose la demanda. La contracción económica es lo siguiente: el crédito se encarece, bajan las inversiones y el consumo. Y las medidas fiscales de los estados volverán a recordarnos tiempos de pandemia. ¿Habrá más capacidad de emitir deuda, tal como ocurrió durante la crisis sanitaria y en el primer año tras la invasión rusa de Ucrania? Demasiado pronto para predecir el nivel y el tiempo que durará este periodo de estanflación, inflación más recesión.
[–>[–>[–>Es también demasiado pronto para que el sector turístico pueda sentir los efectos de la guerra en esta Semana Santa. Las reservas estaban hechas con tiempo y solo la huelga del personal de tierra de los aeropuertos ha amargado a los pasajeros. Los niveles de ocupación acabarán en el mismo nivel que el año pasado y, en algunas zonas, incluso los superarán. Los restaurantes y los bares serán los primeros que podrán indicar si ha bajado el consumo.
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Otra cosa es qué puede ocurrir en las vacaciones de verano para aquellos que aún no habían reservado viajes. El precio de los billetes de los aviones seguirá subiendo al hilo de lo que ocurra con el precio del petróleo y la inflación afectará a toda la industria. Las aerolíneas han empezado a reducir rutas. A eso se le une el elemento psicológico: mayor temor a viajar y a gastar por lo que pueda pasar.
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[–>Este temor ya está más que confirmado en los países del golfo Pérsico, que en los últimos años habían disparado su atractivo turístico, además de atraer inversiones. Catar, Emiratos Árabes e incluso Omán serán los principales perjudicados. El WTTC (Consejo Mundial de Viajes y Turismo) calcula pérdidas diarias de 600 millones. Catar recibió 5 millones de visitantes en 2025, y los Emiratos (Dubái y Abu Dabi, especialmente), 33 millones. Unas cifras que tardarán en repetir.
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¿Cómo puede afectar el cierre de estos destinos a España? Con 96,8 millones de visitantes recibidos el año pasado, solo superado por Francia con 102, puede ser uno de los países más beneficiados. Recuerda Amancio López, fundador y presidente de Hotusa en la portada de esta semana de ‘activos’: «En escenarios de inestabilidad, pueden producirse redistribuciones de la demanda turística, particularmente desde destinos del Mediterráneo oriental o zonas más próximas al conflicto hacia otros mercados percibidos como más seguros, como España y el conjunto del Mediterráneo occidental. Sin embargo, este tipo de movimientos suelen ser parciales y, en muchos casos, coyunturales». Otra cosa, como señala más adelante, es que cualquier guerra, y más como esta, puede acabar tensionando y afectando al sector. Lo dicho: demasiado pronto.
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