VIOLACIÓN VALENCIA | La jueza archiva la causa contra los dos hermanos a los que la Policía sorprendió violando a una mujer inconsciente en Valencia
De nuevo en la calle y sin medidas cautelares de ningún tipo. Esa es la situación de los dos hermanos 56 y 71 años de edad detenidos en la noche del jueves en València después de que agentes de la Policía Nacional sorprendieran a uno de ellos violando a una mujer inconsciente y al otro mirando, tal como adelantó Levante-EMV en exclusiva, tras el paso por los juzgados. La decisión la ha tomado la jueza de la plaza 1 de la Sección de Violencia sobre la Mujer de Valencia, en funciones de guardia, basándose en dos argumentos: que la víctima renunció a presentar denuncia, ya que se le ofreció hacerlo ocho horas después de los hechos, y que el forense no acudió a la exploración en el hospital, tal como figura en el auto de sobreseimiento firmado por la magistrada, quien, de hecho, incluso ha archivado la causa de manera provisional.
[–>[–>[–>Tal como informó este diario, fue la llamada de un vecino que paseaba a su perro y presenció cómo violaban a una mujer en un descampado de València la que hizo posible la detención de los dos presuntos agresores sexuales, dos hermanos de 56 y 71 años que intentaron hacer creer que la víctima era la pareja de uno de ellos para evitar su arresto al verse sorprendidos por la Policía. Ambos pasaron la noche en un calabozo policial, en el complejo policial de Zapadores, y el viernes por la tarde fueron entregados a la jueza de guardia de Violencia sobre la Mujer, menos de 20 horas después de los hechos, acusados de sendos delitos de agresión sexual, cometida mientras la víctima estaba completamente inconsciente.
[–> [–>[–>No solo no ha habido consecuencias para ellos, sino que ambos han regresado al coche en desuso en el que viven y donde cometieron la agresión, con el auto de sobreseimiento en la mano. Incluso afirman que la mujer, de la que no tienen orden de alejamiento, «ha venido a pedirnos perdón».
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Vehículo abandonado en el que violaron a la mujer. / Teresa Domínguez
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Vulnerabilidad extrema
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La víctima, que tiene 41 años, vive en la calle -con siu pareja, en una chabola improvisada, no lejos del lugar donde fue atacada-, es extranjera, ha pasado por manos de mafias de trata de personas con fines de explotación sexual, según le ha contado a otras personas sintecho, y tiene una fuerte adicción al alcohol. Con esa situación de extrema vulnerabilidad de fondo, la Policía acompañó a la mujer al Hospital General, adonde fue conducida en ambulancia tras ser rescatada en la noche del jueves.
[–>[–>[–>Al llegar, la médica de guardia que la atendió reconoció a la mujer, que había estado unas horas antes en el mismo hospital, como consecuencia de una intoxicación etílica aguda y se había ido del centro voluntariamente pasadas las 22.00 horas. Ese hecho, al parecer, condicionó lo que iba a pasar a continuación.
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La agresión se había producido pasadas las once de la noche del viernes, en un descampado ubicado frente al 89 de la calle Juan Ramón Jiménez, en el barrio de Malilla. Un vecino que había salido a pasear a su perro por el solar vio a dos hombres que sostenían a una mujer completamente inerte, a la que le habían bajado el pantalón y la ropa interior, y cómo la metían dentro de uno de coche. El testigo fue plenamente consciente de que estaba ante una agresión sexual, por lo que llamó al teléfono de Emergencias 112, que envió al lugar varias patrullas de la Policía Nacional.
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[–> [–>[–>[–>«La Policía llegó cuando la estaban violando»
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«Cuando llegaron, uno de ellos estaba violando a la mujer en el asiento trasero y el otro también estaba dentro del coche, aunque no vi muy bien qué estaba haciendo», ha explicado un testigo a este diario. Los agentes sacaron del interior del vehículo, un Citroën Xsara de color azul oscuro, al presunto violador, que tenía los pantalones por los tobillos y se movía sobre la víctima en una clara acción sexual, según recoge con claridad el atestado entregado en el juzgado, al que han tenido acceso los abogados de oficio de ambos arrestados, y en el que también se especifica que la mujer estaba completamente inconsciente. Al verse sorprendido, Roberto C., incluso intentó evitar su arresto gritándoles en voz alta que no estaba haciendo nada malo porque era su novia. «Pero no es verdad, esa chica no era su novia. Es más, ella tiene pareja y viven juntos en otro sitio», relata la misma persona.
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Al comprobar el estado de inconsciencia de la víctima, «los policías la auxiliaron y la ayudaron a vestirse mientras llegaba la ambulancia» enviada al lugar por el CICU. El equipo sanitario le prestó los primeros cuidados y, a continuación, la trasladó al Hospital General. «La chica se ve que había bebido bastante esa tarde, y alguien la llevó al hospital, pero ella se fue y volvió aquí, según me contó. En ese momento, ya no estaba bien. Se quedó con los dos hermanos, que la invitaron a beber vino, y luego se ve que es cuando le hicieron eso», desgrana el testigo.
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Los hermanos detenidos por violación han sido puestos en libertad. / Fernando Bustamente
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«El coche se lo prestó un policía»
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La mujer fue evacuada de nuevo al citado centro hospitalario para ser atendida de las lesiones sufridas en el transcurso de la agresión sexual, ya que durante el ataque también la golpearon para poder meterla dentro del coche. Como es habitual en estos casos, debió activarse el protocolo de agresiones sexuales, que incluye la exploración de la víctima en el servicio de Ginecología y la toma de muestras por parte del médico forense de guardia.
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Según la información a la que ha tenido acceso este diario, la médica de urgencias sí llegó a hablar con el forense de guardia, aunque, al parecer, se le informó de que la mujer estaba bajo un cuadro de intoxicación etílica. Para entonces, en realidad, ya estaba consciente y despejada. Sin embargo, el forense no acudió en ese momento precisamente por la información recibida, ya que el protocolo establece que si la víctima no está en pleno uso de sus facultades su consentimiento para que se le tomen muestras puede no ser tomado como válido. Sea por lo que fuere, la mujer quedó ingresada, pero en urgencias, no en Ginecología, departamento en el que se explora a las víctimas de violencia sexual, a la espera, al parecer, de que desaparecieran las consecuencias de la ingesta de alcohol.
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Los hermanos detenidos por violación han sido puestos en libertad / Fernando Bustamante
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El delito grave, archivado; el leve, en curso
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Agentes de la Oficina de Denuncias y Atención a la Mujer (ODAM) de la Policía Nacional se desplazaron a primera hora del viernes al hospital para entrevistarse con la víctima y tomarle la denuncia. Sin embargo, para entonces, cuando ya habían pasado ocho horas de los hechos, la mujer no quiso saber nada de nadie y le dijo a los policías que ya no quería denunciar. Así las cosas, los agentes concluyeron el atestado y entregaron esa documentación y a los detenidos en dos juzgados distintos.
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Las diligencias por la agresión sexual, donde consta que la mujer no quería denunciar y que no había muestras porque el forense no acudió al hospital, fueron a parar a Violencia sobre la Mujer -desde octubre, son esos magistrados los competentes en todos los delitos sexuales-, mientras que las referentes al delito de resistencia a la autoridad contra el detenido que estaba sobre la mujer cuando llegó la Policía, porque se revolvió contra los agentes cuando iban a esposarlo y tuvieron que reducirlo, acabaron en el juzgado de guardia de la Sección de Instrucción, en este caso, el número 20.
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Paradójicamente, la jueza de Violencia sobre la Mujer archivó su procedimiento, que recogía el delito más grave, la violación, por la no denuncia de la víctima y la ausencia de exploración forense, mientras que el delito más leve, el de resistencia, continúa su curso, ya que el otro juez no archivó la causa.
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Un coche cedido «por un policía»
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Los dos detenidos, que tienen 56 y 71 años de edad, llegaron al descampado hace un par de meses, y utilizaban el coche «que les había prestado un policía para que no durmiesen en la calle», explica un vecino de la zona que, como los anteriores, prefiere mantenerse en el anonimato por miedo a represalias. Se trata del Citroën Xsara en cuyo interior cometieron presuntamente la violación, que, de momento, y dado el archivo de la causa por parte de la jueza de la plaza 1 de la Sección de Violencia sobre la Mujer de València, nadie investigará.
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El vehículo, lleno de restos de comida y ropa usada, permanece en el mismo lugar y los vecinos consultados por este periódico desconocían si la Policía Científica había acudido siquiera a realizar la correspondiente inspección ocular para recoger vestigios de la violación.
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