el fondo del mar actúa como una inmensa cámara acorazada
Un equipo internacional de investigadores ha identificado en el fondo del océano una auténtica “fábrica natural” de oro. La investigación muestra que, en las zonas donde una placa tectónica se hunde bajo otra, el manto terrestre se funde en varias etapas y concentra metales preciosos en magmas volcánicos.
[–>[–>[–>En las profundidades del Pacífico, donde una placa oceánica se hunde bajo otra, la Tierra parece poner en marcha un proceso alquímico de precisión extrema: el choque titánico entre placas tectónicas hace que la roca se derrita una y otra vez, liberando el oro atrapado en minerales de azufre para que viaje hacia la superficie a lomos del magma.
[–> [–>[–>El estudio liderado por GEOMAR, en Alemania, y publicado en la revista Communications Earth & Environment sostiene que las zonas de subducción actúan como una especie de “cocina de oro”: en esos lugares extremos, el manto se funde en etapas, se recalienta y se remezcla hasta concentrar este metal precioso en magmas que alimentan los denominados volcanes de arco. El trabajo toma como caso de estudio el arco de Kermadec, al norte de Nueva Zelanda.
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Un complejo proceso con varias etapas
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La clave del proceso está en lo que ocurre bajo el fondo marino. Los investigadores analizaron 66 muestras de vidrio volcánico recogidas a lo largo del arco de Kermadec y de la cuenca de Havre Trough. Esos vidrios, formados cuando la lava se enfría rápidamente bajo el agua, conservan la huella química del magma original. Según una nota de prensa, la combinación de oro con otros elementos afines al sulfuro, como plata, cobre, selenio y platino, revela que el manto se funde en esa zona en condiciones hidratadas y a temperaturas relativamente altas.
[–>[–>[–>Los resultados son sorprendentes: en las muestras primitivas, el oro llega hasta 6 nanogramos por gramo de roca, y los cocientes oro/cobre superan ampliamente los de un manto fértil o los basaltos primitivos de dorsales oceánicas. Esa señal no puede explicarse solo por una fusión simple y única, según los científicos. Se requiere un modelo de “fusión multietapa”: un manto previamente empobrecido por episodios anteriores de fusión vuelve a derretirse, y en ese reciclaje químico el oro se concentra.
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Referencia
La fusión hidratada del manto en múltiples etapas controla el enriquecimiento de oro en los magmas de arco máfico de Kermadec. Christian Timm et al. Comunicaciones Tierra y Medio Ambiente (2026). DOI: https://doi.org/10.1038/s43247-026-03338-w
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Un increíble laboratorio natural
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En consecuencia, la riqueza aurífera no nace en la superficie, sino en el «laboratorio natural» que esconden los límites entre placas tectónicas. El estudio también pone en duda que el oro de estos sistemas sea directamente explotable: aunque las concentraciones halladas son elevadas desde el punto de vista geológico, los autores señalan que están varios órdenes de magnitud por debajo de lo necesario para justificar una explotación minera.
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[–>En otras palabras, el hallazgo no abre una nueva veta comercial, pero sí ayuda a explicar por qué muchos de los yacimientos auríferos más ricos del planeta están asociados a zonas de subducción y volcanes de arco. El fondo marino funciona como una inmensa cámara de almacenamiento y transformación de metales.
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