cinco verdades incómodas sobre el futuro de Asturias
Asturias se encuentra en un momento decisivo. Mientras el mundo acelera la transición hacia sistemas energéticos más limpios y digitales, nuestra región encara un desafío urgente: garantizar que la industria, el principal motor económico del territorio, pueda seguir produciendo y creciendo con energía competitiva, abundante y segura. Así lo evidenció la jornada «Claves de la Energía en Asturias: Redes Eléctricas y Almacenamiento», organizada por Compromiso Asturias XXI, que reunió a representantes institucionales, empresas electrointensivas, expertos del sector, sindicatos y asociaciones empresariales.
[–>[–>[–>El techo de cristal eléctrico: cinco verdades incómodas sobre el futuro de Asturias
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El mensaje fue unánime: Asturias necesita actuar ya. No basta con tener propuestas ni voluntad política; hacen falta decisiones firmes, inversiones rápidas y colaboración social. Lo que está en juego no es solo la competitividad industrial, sino el empleo, la cohesión territorial y la capacidad de la región para atraer proyectos de futuro.
[–> [–>[–>1. La red eléctrica: un cuello de botella que ya limita el desarrollo industrial.
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Hoy, Asturias vive una paradoja: dispone de recursos, ubicación estratégica y proyectos energéticos en marcha, pero carece de una red eléctrica capaz de soportar el crecimiento industrial. Como recordó Miguel Mateos, exconsejero delegado de EDP Redes, «en diez años no se ha construido un solo kilómetro nuevo de red de transporte» en Asturias. El resultado es una congestión que afecta tanto a empresas ya instaladas como a proyectos que desean implantarse.
[–>[–>[–>El caso más ilustrativo lo expuso Víctor Alonso, responsable de Energía de Asturiana de Zinc. La mayor consumidora eléctrica de España –236 MW contratados– lleva dos años esperando una ampliación de apenas 3 MW. La respuesta ha sido negativa debido a «saturación administrativa», pese a que los 110 MW liberados por el cierre de Alcoa siguen bloqueados por solicitudes especulativas. Las palabras de Alonso fueron tajantes: «El reforzamiento del anillo eléctrico es básico para el desarrollo de la industria asturiana».
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También Pedro González, director general de AEGE, alertó de la incoherencia: se pide a la industria electrificar procesos, pero se le deniegan accesos a la red eléctrica. La consecuencia es evidente: Asturias corre el riesgo de quedar fuera del mapa industrial si no reconstruye urgentemente la infraestructura que sostiene su economía.
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[–>2. El almacenamiento: la pieza que falta para una transición real.
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La segunda gran conclusión de la jornada fue clara: sin almacenamiento, no habrá integración de renovables. Asturias necesita baterías, bombeo hidráulico y soluciones térmicas para garantizar que la energía producida pueda utilizarse cuando se necesite.
[–>[–>[–>Joaquín Coronado, presidente de Build to Zero, ofreció una visión optimista pero crítica. Los objetivos de almacenamiento intradiario del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) no solo se cumplirán, sino que se superarán. Pero los objetivos de almacenamiento estacional –esenciales para cubrir largas sequías de viento o sol– son inviables con la regulación actual y el modelo económico existente.
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El almacenamiento térmico industrial, como el desarrollado en la planta de Bayer, abre nuevas oportunidades, mientras que la innovación en baterías de sodio, impulsada por BatteryPlat y TSK, posiciona a Asturias en la vanguardia de tecnologías que evitan depender de litio, níquel o cobalto.
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Rogelio Peón, de TSK, añadió un elemento decisivo: uno de los once condensadores síncronos que darán estabilidad a la red española se instalará en Grado, lo que convertirá al concejo en un nodo clave de resiliencia del sistema eléctrico nacional.
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3. La inversión existe, pero debe llegar al terreno.
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La jornada también dejó un mensaje constructivo: Asturias no empieza de cero. Según Miguel Rodrigo, director general del IDAE, Asturias es una de las comunidades que más ha avanzado en proyectos energéticos: más de 40 iniciativas valoradas en 400 millones de euros. La región tiene músculo industrial, empresas líderes en energía, centros tecnológicos y oportunidades claras en eólica marina, hidrógeno y almacenamiento.
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Pero para que estas inversiones no queden sobre el papel, el territorio debe resolver sus cuellos de botella y acelerar los procesos administrativos.
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4. La sociedad asturiana: condición imprescindible para el éxito.
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Si hay un hilo conductor entre las mesas, es que la transición energética no es solo técnica o financiera: es social.
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María Calvo, presidenta de FADE, fue contundente: «Asturias es una región industrial y debemos mantenerlo para generar empleos cualificados y mejores salarios». Pero para ello es imprescindible explicar a la ciudadanía por qué son necesarias nuevas líneas eléctricas, parques de baterías o instalaciones renovables.
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Los sindicatos UGT y CC OO, representados por Javier Campa y Gerardo Luis Argüelles, respectivamente, coincidieron en la idea de que sin aceptación social «no habrá transición energética posible». Como resumió uno de los firmantes de este artículo, Javier Sáenz de Jubera, «tenemos que poner a la sociedad de nuestro lado si queremos ejecutar todas estas inversiones».
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5. Orden frente a la especulación y mirada al futuro.
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En su clausura, Juan Carlos Campo, viceconsejero de Industria, reclamó una regulación que evite bloqueos especulativos y garantice que la energía competitiva llegue al consumidor final. Su mensaje fue uno de esperanza y compromiso: Asturias tiene proyectos, talento y tiempo. Ahora necesita coordinación, rigor y visión compartida.
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Por su parte, el presidente de Compromiso Asturias XXI añadió la idea fuerza que acompañó toda la jornada: «Vamos a necesitar todas las opciones energéticas disponibles. No podemos descartar ninguna».
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Además, conviene recordar que Asturias ha pasado en pocos años de ser una región claramente exportadora de energía a convertirse en una región netamente importadora. Este cambio estructural –profundo y a menudo poco percibido socialmente– debería servir como advertencia: no podemos permitirnos descartar ninguna opción energética disponible. La transición energética en Asturias no parte de una posición de abundancia, sino de una creciente dependencia exterior, lo que refuerza la urgencia de planificar con rigor, acelerar infraestructuras y asegurar un suministro que garantice competitividad industrial y seguridad para hogares y empresas.
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Actuar ahora para asegurar el mañana.
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Asturias se juega su futuro industrial y social en los próximos cinco años. La región necesita una red eléctrica moderna, almacenamiento suficiente, una regulación ágil y el apoyo de la sociedad.
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El diagnóstico es claro. La oportunidad también.
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Es el momento de decidir qué lugar quiere ocupar Asturias en la nueva economía industrial de Europa.
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