Alejandro y María, los dos ladrones de Grindr detenidos en Tenerife por matar a un anciano tras una cita en Maspalomas
Alejandro R. H. y María P. T. hace meses que empezaron su relación. Él, de 23 años; ella, de 44, encontraron en el mundo del hampa el nexo perfecto para el amor. Alejandro y María no eran solo pareja sentimental, sino que compartían vínculos laborales especializados –presuntamente– en robar a hombres a los que captaban en aplicaciones de citas. Ahora, han añadido un nuevo pilar a su amor, los antecedentes penales.
[–>[–>[–>Los dos están investigados por los delitos de homicidio y robo con violencia tras la muerte de uno de los varones con los que se encontraron. Él ingresó este jueves en prisión; ella quedó en libertad provisional, aunque debe firmar cada quince días en el juzgado.
[–> [–>[–>La historia de los Bonnie y Clyde de Canarias se truncó el 15 de marzo. Hasta entonces habían pasado desapercibidos para las autoridades. Esa madrugada –según la investigación desarrollada por el Grupo de Homicidios de la Policía Nacional– Alejandro contactó a través de Grindr con un turista que hacía unos días había aterrizado en Gran Canaria.
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La víctima, de 84 años, se alojaba en un apartamento de Maspalomas, al sur de la Isla, y tras un intercambio de conversaciones en el chat de la app decidieron verse en el alojamiento. Hasta allí se desplazó, al menos, Alejandro.
[–>[–>[–>Ocultos en Tenerife
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Pero en el interior del establecimiento hotelero todo se torció. La víctima descubrió las verdaderas intenciones de su cita, que estaban lejos de mantener un encuentro íntimo, como él creía. Alejandro pretendía robarle. Esa es la principal hipótesis del caso. El anciano lo habría descubierto y, en el forcejeo para evitar que el joven se llevase los enseres de valor, este le dio un golpe que resultó mortal. El turista perdió el equilibrio, cayó al suelo y falleció a consecuencia del impacto, tal y como avanzó LA PROVINCIA/Diario de Las Palmas.
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Alejandro abandonó el lugar a la carrera. Y también la Isla. Y junto a él se marchó María. Pero no huyeron muy lejos. Ambos peninsulares se refugiaron en Tenerife. Allí llevaban 24 días, haciéndose pasar por dos de los miles de visitantes que recorren las calles de Santa Cruz. Casi un mes tras la muerte del anciano, y un mes en el que se creían a salvo. Pero la Policía seguía sus pasos de cerca.
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[–>Después de que personal del alojamiento localizase el cadáver y diese la voz de alarma, Homicidios puso el foco en encontrar al autor. O autores. Los agentes recuperaron los mensajes de la aplicación y lograron descubrir la identidad real del usuario que se mensajeaba con la víctima. Ese era Alejandro. También averiguaron que no actuaba solo: lo acompañaba siempre una mujer, su pareja, con la que también estaba en Tenerife.
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Robo de 20.000 euros
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Allí los detuvieron el miércoles. Los agentes tratan de determinar ahora el grado de implicación de María en el caso y el papel que desempeñaba. Según fuentes consultadas, los investigadores la consideran colaboradora necesaria. María –sospechan– era consciente de los robos que ejecutaba su novio y, supuestamente, le ayudaba a captar a los afectados en la aplicación de citas y a planificar los encuentros. Turistas y mayores, era el perfil habitual. De hecho, a otro visitante ya le habrían sustraído 20.000 euros.
[–>[–>[–>Alejandro y María pasaron este jueves a mediodía a disposición judicial ante el Tribunal de Instancia que se encuentra en funciones de guardia en San Bartolomé de Tirajana. Prestaron declaración por videoconferencia desde el Palacio de Justicia de Santa Cruz de Tenerife.
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La pareja está investigada por los presuntos delitos de homicidio y robo con violencia. Él, como autor material del crimen, duerme ya tras las rejas y ella, como colaboradora, quedó en libertad provisional con la obligación de acudir a firmar periódicamente a la sede judicial.
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La investigación continúa abierta. Los agentes tratan de aclarar si la pareja seguía un modus operandi y un patrón delictivo, habida cuenta de los dos casos desvelados. Para ello, investigan si hay más víctimas, un perfil que representarían sobre todo turistas que pudieron abandonar las Islas y regresar a sus países sin denunciar.
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