Internacional

así es la nueva experiencia de entrada a la UE

así es la nueva experiencia de entrada a la UE
Avatar
  • Publishedabril 11, 2026




Este viernes entró en pleno funcionamiento el Sistema Europeo de Entradas y Salidas (EES), un ambicioso mecanismo digital que transforma la forma en que Los viajeros de fuera de la UE cruzan las fronteras del espacio Schengen. La jornada marcó el final de un largo proceso de implementación que, tras varios retrasos desde su fecha inicialmente prevista en 2020, acabó consolidándose en medio de ajustes técnicos y una presión creciente por el aumento del flujo de viajeros en Europa.

La herramienta, diseñada para reforzar la seguridad y controlar con mayor precisión los movimientos de entrada y salida, sustituye el tradicional sellado de pasaportes por un registro biométrico. A partir de ahora, los viajeros procedentes de terceros países deberán someterse a un escaneo de huellas dactilares y una captura facial en su primer paso fronterizo, datos que se almacenan -normalmente durante tres años o hasta que caduque el pasaporte- para futuras visitas. A partir de ahora, cada tránsito por territorio europeo implica una verificación automatizada en puestos habilitados en aeropuertos, puertos y estaciones.

El alcance del sistema es especialmente amplio. Abarca 29 países: 25 de los 27 Estados miembros de la Unión Europea, junto con cuatro países asociados que no forman parte del bloque comunitario pero sí del espacio Schengen (Islandia, Noruega, Suiza y Liechtenstein). Quedan fuera Irlanda y Chipre, donde los controles fronterizos siguen realizándose manualmente. Ciudadanos de la UE, residentes legales, así como nacionales de países como Andorra, Mónaco, San Marino o Ciudad del Vaticano.

Desde su introducción progresiva en octubre de 2025, el sistema ya ha registrado más de 45 millones de cruces fronterizos en los países participantes, lo que lo convierte en una de las bases de datos de movilidad más grandes del mundo. Gracias a la incorporación de la tecnología biométrica se han detectado casos de fraude de identidad y a más de 24.000 personas se les ha negado la entrada por irregularidades en su documentación.

Además, el mecanismo ha contribuido a la identificación de más de 600 personas consideradas un riesgo para la seguridad europea, impidiendo su acceso y dejando registro de sus intentos de ingreso. Sin embargo, no ha estado libre de fallos informáticos y problemas operativos que han complicado su adopción. La magnitud del despliegue, que afecta a una población de unos 450 millones de personas, explica en parte su accidentado desarrollo.

Durante estos meses de implantación escalonada se han vuelto habituales las escenas de largas colas en los aeropuertos. En algunos puntos especialmente transitados, los tiempos de espera pueden prolongarse durante varias horas, lo que evidencia las dificultades de adaptación tanto de los sistemas como de los propios viajeros. No todos los puntos de entrada han conseguido adaptarse al mismo ritmo, y algunos Estados mantienen la opción de suspender temporalmente el sistema durante los periodos de alta afluencia hasta finales de verano para evitar el colapso. Esto refleja que, a pesar de su entrada oficial en vigor, la EEE Sigue siendo un proyecto en evolución, sujeto a ajustes en tiempo real.

El lanzamiento completo coincide además con el inicio de una de las épocas de mayor actividad del año: el regreso de las vacaciones de Semana Santa. Desde finales de marzo, todos los pasajeros afectados por la normativa deberán registrarse, sin posibilidad de pausar el proceso para reducir colas, como ocurrió en fases anteriores. Esto ha generado preocupaciones sobre una posible congestión en las fronteras europeas.

Pese a ello, las instituciones comunitarias defienden el sistema como una herramienta clave para modernizar la gestión de la inmigración. El EES permite controlar con mayor precisión la estancia máxima de 90 días en un periodo de 180, detectando estancias irregulares y mejorando el seguimiento de los viajeros. Además, introduce la posibilidad de registrar determinados datos con antelación -como la información del pasaporte o la imagen facial- hasta 72 horas antes del viaje mediante la aplicación ‘Viajes a Europa’, con el objetivo de agilizar los trámites fronterizos.

La EEE no es una iniciativa aislada, sino que forma parte de un ecosistema más amplio de control de fronteras digitales y representa una transformación estructural en la gestión de la movilidad en Europa. En los próximos meses también se espera la entrada en vigor del Sistema Europeo de Información y Autorización de Viajes (ETIAS), una autorización electrónica obligatoria para los viajeros que no necesitan visado para entrar en el espacio Schengen, que complementará el registro biométrico del SES y reforzará el seguimiento previo a la llegada a territorio europeo. Así, este viernes no sólo marcó un hito tecnológico, sino también el inicio de una nueva etapa en la experiencia de viajar a Europa: más digital, más controlada y, al menos por ahora, también más exigente para quienes cruzan sus fronteras.



Puedes consultar la fuente de este artículo aquí

Compartir esta noticia en: