las brigadas ucranianas de guerra robótica se lanzan a la caza de talentos
Al ingresar, 200.000 grivnas ucranianas, el equivalente a 4.000 euros; otro pago de 6.000 euros cuando se realiza la primera misión de combate; y, si se llega vivo al final del contrato, otro pago de despedida de unos 10.000 euros. Además, cada mes, una «ayuda» de un máximo de 2.350 euros. Son las prestaciones del contrato de operador de drones de guerra que ofrece uno de los contingentes más letales del ejército ucraniano, la 412 Brigada Separada de Sistemas No Tripulados, más conocida por la denominación que adoptó para sus particulares campañas de marketing: Brigada Némesis.
[–>[–>[–>Esta rama del ejército de Kiev está en una campaña de fichajes para sus filas. No es la primera, ni la única. Esas campañas de búsqueda de talento muestran un doble rasgo del punto disruptor al que ha llegado la guerra de Ucrania cuatro años después de su inicio. Por un lado, la mezcla civil y castrense: en la captación da igual que los candidatos no sean militares, y se prima si se sabe manejar un dron por encima de si se tiene la instrucción propia del que viste uniforme. Por otro lado, la iniciativa propia y descentralizada de grupos sobresalientes de las fuerzas armadas ucranianas, que, además de por la vía normal, se procuran combatientes y material por sus propios medios de captación de soldados y de fondos.
[–> [–>[–>En una curiosa estadística de la guerra de drones que publica el ministerio de Defensa ucraniano, la Brigada Némesis se atribuye 3.078 objetivos atacados con sus máquinas en el mes de marzo, de los que 778 resultaron destruidos. En sus acciones de guerra parece haberse especializado en abatir drones Geran y Gerber rusos, el arma adaptada del Shahed iraní que el Kremlin utiliza profusamente para sus bombardeos en Ucrania: la Némesis se ha anotado 1.730 de esas aeronaves no tripuladas alcanzadas desde que su creación, en junio de 2025.
[–>[–>[–>
Tabla de objetivos conseguidos por la 412 Brigada Némesis en un relato promocional del ejército ucraniano que fomenta la competencia entre unidades propias / M Defensa Ucrania
[–>[–>[–>
La Némesis, fundada modestamente en pleno periodo de atrición de la defensa ucraniana, mientras Rusia apretaba en una ofensiva de primavera, es todavía una brigada en crecimiento. Sus cifras no se acercan aún a la principal unidad de guerra robótica en el frente, la 414 «Aves de Hungría», que en su currículo se aproxima a los 34.000 objetivos destruidos. Pero es una de las quince unidades especiales de vehículos no tripulados que compiten entre sí. Hay algo darwiniano en ese esquema inventado en esta guerra europea: el equipo que mejores logros consigue en el frente de batalla accede a mejor financiación, tiene más fama, ficha a los mejores profesionales y se lleva los mejores drones que consigue el alto mando.
[–>[–>[–>No es una competición deportiva, aunque pudiera parecerlo: metidos en el frente, quien atrae mejores medios y mejores soldados tiene más posibilidades de supervivencia.
[–>[–>[–>
Heridos, mujeres, ingenieros…
[–>[–>[–>
Entre los valores que proclama la Brigada Némesis está una interpretación doméstica de la eficiencia -«Conseguir resultados con la menor cantidad de recursos en el menor tiempo», explican en la campaña- y un mandato interno de «franqueza» que obliga a sus integrantes a denunciar la ineficiencia que perciban dentro de la unidad.
[–>[–>
[–>
La Brigada Némesis ucraniana reserva el análisis de imágenes y el descifrado de posiciones de las señales rusas para los heridos. / 412 SB Némesis
[–>[–>[–>
En su campaña de captación de combatientes buscan operadores y comandantes de equipo para drones FPV, los que llevan una cámara incorporada para transmitir imágenes en directo de sus ataques o sus patrullas. Además, ofrecen plazas de instructores de personal, operadores de radar y los llamados «ingenieros de vuelo» en este sector, que son quienes preparan los drones y equipan esas plataformas, ya sean voladoras, acuáticas o terrestres, con los sistemas aptos para la misión que vayan a desempeñar, ya sean explosivos ligeros, pesados o sensores.
[–>[–>[–>
La brigada también ofrece puestos de trabajo, directamente, sin paso previo por el cuartel general, a combatientes heridos que quieran reintegrase al frente. Para ellos reserva lugar en el análisis de imágenes y descifrado de señales captadas al enemigo ruso. Además, hace alarde de igualdad de género como filosofía de la compañía, y llama también a expertos civiles que quieran incorporarse sin dejar de serlo, a cambio de aportar conocimientos técnicos.
[–>[–>[–>Para civiles y militares reclutados se reserva también un incentivo: hipotecas al 0% y salvoconducto para viajar fuera del país y librarse de nuevo reclutamiento durante un año.
[–>[–>[–>
Línea de drones
[–>[–>[–>
La actividad privada de esta unidad militar forma parte de la nueva doctrina que el ejército ucraniano ha bautizado Drone Line. Es un proyecto impulsado por la presidencia de Volodimir Zelenski en su programa de lo que en Kiev llaman «guerra tecnológica». Drone Line es la forma suave de llamar a la «franja de exterminio», que así se bautizó como novedad en la feria IDEX de armamento de Abu Dabi de 2025. Su definición oficial describe el entramado de drones y pilotos que tiene como objetivo «preservar la vida del personal militar mediante el establecimiento de una zona de exclusión aérea donde el enemigo no pueda avanzar sin sufrir bajas», según explica el ministerio de Defensa de Ucrania en el plan.
[–>[–>[–>

Los soldados rusos instalaron un dron en un lugar indeterminado del frente ucraniano. / M defensa Federación Rusa
[–>[–>[–>
La iniciativa lleva poco más de un año de vigencia oficial. Aunque hay casos en que esa «línea de drones» alcanza los 40 kilómetros de anchura, la media oscila entre los 10 y 15 kilómetros en el que funciona un «sistema unificado de uso de sistemas no tripulados» con dos misiones: dar apoyo aéreo a la infantería y atacar constantemente al enemigo.
[–>[–>[–>
Las unidades que participan en esta doctrina tienen un rango de letalidad del 25%: neutralizan a uno de cada cuatro objetivos, ya sean vehículos, morteros, radares, carros de combate, depósitos de combustible, bases de drones rivales…
[–>[–>[–>
La guerra de drones ha pasado en Ucrania de sistemática a sistémica. Y ha alcanzado el punto de crear una Fuerza de Sistemas No Tripulados en el lado ucraniano, y una unidad similar, y de igual nombre, en el bando ruso. Los ucranianos, con el fin de detectar y destruir cualquier unidad que se aproxime a sus líneas y sus soldados; los rusos, con la intención de observar y ablandar a bombazos las posiciones fuertes de Kiev.
[–>[–>[–>
La iniciativa Drone Line ucraniana se ha abierto a financiación internacional. Países Bajos ha sido el Estado que más dinero ha puesto en esta vía: 682 millones de euros, según datos de la defensa ucraniana, que han permitido una compra nutrida de drones y de cargas explosivas para cebarlos.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí