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Los «ciegos» que pillaron Fernando Tejero y Ernesto Alterio la semana antes de los Goya en los que estaban nominados: «Pero de reventar»

Los «ciegos» que pillaron Fernando Tejero y Ernesto Alterio la semana antes de los Goya en los que estaban nominados: «Pero de reventar»
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  • Publishedabril 12, 2026



Fernando Tejero Comenzó a estudiar interpretación en 1996, cuando ya tenía 31 años, y los terminó en el año 2000. El gran éxito llegó apenas tres años después, cuando ganó un Goya por ‘Días del Fútbol’‘ y jugó el legendario portero de ‘No hay nadie que viva aquí.‘. Dos bombas que fueron lanzadas en la misma semana de 2003, recuerda Jordi Évole en Lo de Évole.

Ambos, entrevistador y entrevistado, finalmente han conseguido un ‘set’ para grabar la entrevista y se lo facilitó Carmen, una vecina de 85 años que esquió con «el Borbón que se suicidó» en la pista y que tiene historias de su vida que parecen sacadas del guion de la mítica serie de Antena 3.

Pero antes de llegar a la cadena, tuvo algunos roles. “Simplemente me presenté a un casting, que era para una actuación especial, y me llevaron. Luego comencé a hacer teatro. Alberto San Juan se fijó en mí. cuando estábamos en la escuela de teatro y me propuso trabajar en ‘El animalario'», recuerda. En aquella época ni siquiera cobraba por actuación, recuerda.

Pero lo que su memoria no conserva con claridad es el momento en el que ganó el goya. «yo iba lexatinas «Admite entre risas. «Cuando te nominan, hay momentos en los que todo el mundo te dice que lo vas a ganar y eso, aunque no quieras, te crea unas expectativas que, al final, si no te lo dan, es una putada», afirma.

También estuvo nominado Ernesto Alterio, su compañero de reparto. «Ernesto y yo estábamos tan nerviosos que para no pensar en eso Durante una semana, todos los días cogimos a algunos ciegos casi reventados.«, cuenta.

El día de la gala fue «atacado». «Dije que no quería ir», admite. “Le cogí un Lexatin a una vecina mía, otro me lo regaló mi hermana y Tomás Cimadevilla, el productor, me regaló otro”, cuenta entre risas. «Pero vamos, ¿qué hubiera necesitado otro«, bromea… o no.

Es por ello, y «por los nervios», que no tiene una imagen clara de aquel momento en su cabeza. «Por fotos que he visto después sé que me lo regalaron Leonor Watling y Leonardo Sbaraglia.. Y eso es lo único que recuerdo», dice. Eso y él era «fisicamente horrible«, en sus propias palabras: «Parecía un drogadicto con la cara sucia y ese corte de pelo equivocado. Era delgado, blanco…» Pero muy emocionado.

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