otras veces en las que las palabras arriesgaron la independencia de la Justicia en España
Durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de este martes, los ministros Félix Bolaños, Elma Saiz y Óscar Puente Han salido en defensa de la esposa del presidente, Begoña Gómez, pese a que ni el portavoz ni el responsable de Transportes han sido cuestionados por la prensa al respecto.
«¿Estamos ante casos judiciales que intentan eliminar espacios de impunidad? ¿O estamos ante casos judiciales que buscan vulnerar la acción política de representantes elegidos democráticamente? Porque la respuesta a esa pregunta depende, en gran medida, del presente y futuro de nuestra democracia», preguntó Puente sobre la acusación del juez Juan Carlos Peinado contra Gómez, conocida este lunes.
En concreto, se refiere a La comparación que el juez hizo entre Pedro Sánchez y el rey absolutista Fernando VII. En definitiva, un mensaje en un coche que no es ni la única excentricidad de Peinado ni la única ocasión en la que se les ha visto en la historia de España.
De hecho, La propia instrucción de Peinado podría incluso describirse como cómica.si se tiene en cuenta el lapso en que el magistrado declaró muerta al investigado. Fue cuando aseguró que Bolaños y la asesora de Gómez, Cristina Álvarez, se reunieron en el tanatorio por la muerte de Begoña Gómez, y no su padre.
También se conoció la ocasión en la que cuestionó que el nombramiento del asesor se hiciera sin un proceso de selección, siendo esto, evidentemente, legal; o aquel en el que se señala al Ministro de Justicia como investigado a pesar de estar certificado; o también el que calificó su actitud de «protectora» ante el juez. Sí aseguró que Bolaños se obstinó en el mal durante su peculiar declaración en Moncloa. Precisamente, entonces Peinado pidió que una tribuna estuviera encima de él.
Como se mencionó unas líneas más arriba, Hay otros casos similares en la historia de Españaya que hay coches que esconden mensajes políticos entre líneas, por los términos utilizados, como la «represión sistemática del franquismo» a la que se refería Baltasar Garzón. Todo en causas políticas en las que es casi imposible evitar la carga ideológica. Por ejemplo, tanto en la sentencia como en las diferentes diligencias del trámite del proceso, el juez Pablo Llarena habló de «acción coordinada», «orden constitucional» o «violencia».
El lenguaje es tan relevante que ser más o menos libre puede depender de un solo término, como en El caso del Pack Pamplona. Y la palabra «abuso», no «violación», en el frase inicial de la manadaLlenó las calles de indignación. A ello se sumó el voto disidente de uno de los magistrados, quien consideró que la víctima «no había mostrado una actitud claramente contraria».
También llegan mensajes a través de escritos de la Fiscalía, como el uso de la palabra «terrorismo» para definir lo ocurrido en Alsasua en 2016. Con esa palabra, la pena para los agresores de los dos guardias civiles, que no llegó a la década, podría haber llegado hasta los 62 años.
Un estilo en el poder judicial español que, si lo comparamos con el anglosajón, resulta incluso sobrio. Y hay nombres de magistrados conocidos por una narrativa única, como es el caso del estadounidense Alex Kozinskiquien en una orden advirtió que no se trataba de «una comisión itinerante para corregir cada error». otro es ingles Señor Denningque incluso puso en marcha uno de sus coches con un «todo empezó un día de verano…». Sí, como si fuera una película o un cuento, en el que algunos terminaron tras las rejas.
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