Ni lo sospechábamos, fue un shock. Cuando me llamó la Policía pensé que era un timo
La viuda y la hija del que la Fiscalía y la Policía Nacional consideran el legítimo propietario de la Primitiva millonaria que el lotero de San Agustín, Manuel Reija, aseguró haberse encontrado en su administración, explicaron este miércoles en el juicio cómo se enteraron del caso, que fue «un shock». «Ni lo sospechábamos. Me dieron una sorpresa», contó la viuda tras un biombo, a la vez que recordó que cuando le llamó la Policía pensó «que era un timo» y colgó, por lo que se pusieron en contacto con su hija.
[–>[–>[–>Según su relato, su marido, que falleció en 2014, «jugaba apuestas con frecuencia». De hecho, en años anteriores, tuvo problemas con el juego y necesitó rehabilitación. Aseguró que cuando viajaban, tanto con el Imserso como viajes privados, el hombre hacía apuestas en ciudades como Fuerteventura o Mallorca. «Le gustaban muchos los números», comentó su viuda. La hija, que también reconoció que su padre jugaba habitualmente, expuso que la combinación manual que repetía habitualmente era «la fecha de su nacimiento». Aunque la Primitiva millonaria es una apuesta automática, el apostante selló y comprobó más boletos manuales.
[–> [–>[–>Ambas reconocieron que el hombre acudía a administraciones de Lotería ubicadas en la zona de Monte Alto, al igual que a los supermercados de San Agustín y Carrefour de Alfonso Molina, donde hacía la compra y también realizaba apuestas. Al centro comercial acudía sobre todo «en verano», pues el matrimonio lo pasaba «en Santa Cruz». Fue aquí, en la de Carrefour, donde se selló el boleto millonario en junio de 2012 y la defensa, ejercida por Beatriz Seijo, presentó en el juicio un recibo de la compra hecha en este supermercado el mismo día que compró la Primitiva. También compró en un supermercado de San Agustín el día que la comprobó, según su hija, que aseguró que su padre falleció sin sospechar que era el legítimo propietario del boleto.
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Contaron que fue la Policía la que se puso en contacto con ellas. La viuda pensó que era «un timo» y no hizo caso a la llamada. La hija, en cambio, por las primeras informaciones, pensó que se tratataba de una «estafa del Imserso», pero ninguna sospechaba nada sobre la Primitiva millonaria. «Fue una sorpresa», dijeron.
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