la apuesta por repetir un formato agrietado sin el ‘sí’ del Madrid
Este viernes arranca la fase regular de Euroliga. Él Real Madridquien ya consiguió el factor campo para los playoffs tras vencer al Estrella Rojo jueves, y Valencia Cestaque también tiene esta ventaja garantizada, sus rivales le esperan en cuartos de final.
Él Barçapor otro lado, lucha hasta el último momento para colarse en el jugardependiendo de tu resultado antes Bayern de Múnich y lo que hace Dubái Baloncesto. El contraste entre los tres grandes clubes españoles resume, sin quererlo, el estado de una competición que, lejos de haber encontrado su forma ideal, ha decidido precisamente eso: repetir lo que tiene, con fisuras y todo.
El pasado martes, durante una reunión de clubes celebrada en Barcelona, la Euroliga aprobó mantener el formato actual para la temporada 2026/27: veinte equipos, liga de todos contra todos a doble vuelta, 38 jornadas, jugar Y playoffs. Sin conferencias. Sin reducción de partidos.
Lo mismo este año, un año que dejó evidentes fracturas en el baloncesto continental y que planteó interrogantes que la propia competición aún no puede responder.
Un calendario que se derrumba
El primer síntoma de la enfermedad es el momento oportuno. La ampliación de la Euroliga de 18 a 20 equipos, como se hizo este año, supuso pasar de 34 a 38 jornadas, con hasta diez jornadas dobles para los equipos que además disputan su campeonato nacional. Una selección española que llegue a todas las finales posibles podría disputar hasta 99 partidos oficiales en una sola temporada. Los datos hablan por sí solos.
Sergio ScarioloEntrenador del Real Madrid, se ha convertido en una de las voces más críticas de la competición. «El número de partidos aumentó, muchos en poco tiempo. Fue un error», dijo en diciembre.
Sergio Scariolo, durante un partido del Real Madrid
EFE
Cuatro meses después, con la decisión ya tomada de repetir el formato, fue más contundente: «Genera un colapso que no ayuda a la calidad del juego porque los jugadores no llegan al 100% en varias ocasiones. Tampoco ayuda a la posibilidad de una preparación digna de los partidos por parte de los entrenadores».
No es sólo su opinión: el técnico aseguró que sus propios jugadores comparten el diagnóstico.
Guerra y desgaste institucional
Este año, a las fisuras deportivas que sacudieron la competición desde dentro, se sumaron fracturas geopolíticas. La escalada del conflicto en Este Siguiente obligó a la Euroliga a suspender varios partidos por el cierre del espacio aéreo regional, empezando por el Baloncesto Hapoel Tel Aviv-París y continuar con el Maccabi Tel Aviv-Hapoel Tel Aviv y el Baloncesto Partizán-Dubai.
Los equipos israelíes, que volvieron a jugar en su país en diciembre, tuvieron que regresar al exilio: el Maccabi jugó sus partidos en BelgradoHapoel a SofíaDubái en Sarajevo. Una competición continental que traslada a sus equipos a localizaciones improvisadas a miles de kilómetros de su ciudad, con las consecuencias deportivas y económicas que ello implica, es una competición cuyos pilares están en tensión.
Y, sin embargo, la decisión fue continuar. Ningún cambio fundamental.
El problema económico
Detrás de cada debate sobre el formato se esconde una herida mucho más profunda: el modelo económico del baloncesto europeo no funciona. Los informes de la industria ya advirtieron hace años que prácticamente todos los equipos de la Euroliga estaban sufriendo pérdidas, y algunos clubes gastaban el doble o más de lo que ganaban.
El Barça, por ejemplo, perdió una media de 26,6 millones de euros al año en su sección de baloncesto entre 2015 y 2021, mientras que el Real Madrid acumuló unas pérdidas medias de 23,8 millones en el mismo periodo. El modelo funciona mientras haya patrocinadores o clubes de fútbol que absorban los números rojos. Pero no es un problema: es un dependencia estructural.
La raíz del problema está en el marketing. Los derechos televisivos del baloncesto europeo nada tienen que ver con los del fútbol continental, ni siquiera con los del propio país. NBAquien firmó hace dos años el mayor contrato de derechos deportivos de la historia.
El presidente de FIBA Europa, Jorge Garbajosa, durante su conversación en Wake Up, Spain! ¡Despierta, Europa! “Crecimiento, cohesión e incertidumbre”.
Las ligas nacionales están perdiendo valor porque la Euroliga ha creado un sistema de plazas fijas que desconecta el rendimiento deportivo de la participación en la cumbre continental: un equipo puede ganar su liga nacional sin tener derecho a competir en Europa. La pirámide se ha invertido.y la consecuencia es que todo el ecosistema sangra.
El “sí” que no viene del Real Madrid
Todo este contexto explica por qué la reunión del martes en Barcelona no fue sólo una votación sobre el formato: fue también un retrato de la división interna del baloncesto europeo. La Euroliga sigue a la espera del fichaje del Real Madrid para la próxima temporada.
El club blanco, que participa en la competición como socio fundador desde el año 2000, hace meses que no da el paso definitivo. No porque quiera irse, sino porque el destino alternativo existe y tiene un nombre: el proyecto común que NBA Y FIBA Están presionando para comenzar en octubre de 2027.
Él Fenerbahçe Ya ha firmado su renovación con la Euroliga. El Barça también aceptó continuar, pero con una cláusula de salida de diez millones de euros por si surge una alternativa más atractiva.
El Real Madrid es el último gran nombre que no logra fichar, y su silencio pesa sobre la credibilidad de cualquier decisión que tome la competición. La Euroliga confía en que los blancos finalmente firmen, pero los plazos crecen y el tiempo juega del lado de la incertidumbre.
El proyecto NBA-FIBA
En este contexto, la alianza entre la NBA y la FIBA no es un rival cualquiera. En diciembre, las dos organizaciones confirmaron en una declaración conjunta que iniciarían negociaciones con clubes y grupos propietarios para la nueva liga masculina paneuropea en enero.
El modelo incluye 16 equipos en total: 12 con plaza fija -en el mapa aparecen las siguientes ciudades: Madrid, Barcelona, Milán, Roma, Londres, Manchester, París, Lyon, Berlín, Múnich, Atenas y Estambul- y cuatro plazas adicionales que se clasificarán por mérito deportivo, a través del Baloncesto Campeones Liga o ligas nacionales.
La propuesta aborda la causa fundamental del déficit que más duele: el marketing. La NBA ha pasado más de tres décadas construyendo un modelo de negocio global que ha convertido al baloncesto en el segundo deporte más popular del mundo. Su capacidad para generar ingresos a través de derechos de televisión y patrocinio no tiene precedentes en Europa.
Adam Silver, comisionado de la NBA
Y es en ese músculo financiero donde reside la apuesta: si el problema del baloncesto europeo es que los clubes invierten enormes sumas sin obtener retornos económicos proporcionales, la NBA promete un modelo en el que los equipos participantes vean crecer sus ingresos en un horizonte de cuatro o cinco años.
Lo que FIBA pone sobre la mesa en este asunto asociación No es una cuestión de dinero, sino de estructura y legitimidad. La federación insistió en que el modelo mixto (franquicias fijas más acceso al mérito) preserva el valor de las ligas nacionales, que en el actual sistema de la Euroliga han sido degradadas a una mera formalidad.
Si un equipo gana su campeonato y puede acceder a la máxima competición continental, las competiciones nacionales recuperan tensión y atractivo. En definitiva, la pirámide volvería a tener sentido.
Un baloncesto en busca de la unidad
La gran pregunta no es si habrá un proyecto NBA-FIBA, sino si el baloncesto europeo podrá afrontarlo unido o fragmentado. Desde hace 26 años, la Euroliga y las instituciones del baloncesto organizado no consiguen ponerse de acuerdo del todo.
Mientras tanto, los pequeños acuerdos alcanzados, como impedir que los partidos de clubes y selecciones nacionales se jueguen el mismo día, como ocurrió, demuestran que la cooperación es posible, pero a un ritmo insuficiente en comparación con la magnitud del desafío.
El baloncesto europeo necesita una pirámide de competición estable, un producto comprensible que lo sustente y un modelo económico que no dependa de las pérdidas de sus principales jugadores año tras año.
Este aficionado al que hay que cuidar tiene una vida bastante complicada: lo último que necesita es estudiar un formato laberíntico o descubrir que el partido de su equipo ha sido cancelado a causa de una guerra a miles de kilómetros de distancia.
Este viernes, cuando caiga el telón de la fase regular, comenzarán los playoffs. La pelota seguirá rebotando y el espectáculo continuará. Pero las conversaciones que tendrán lugar en las oficinas durante los próximos meses podrían cambiarlo todo.
El Real Madrid aún no ha dicho que sí. La Euroliga retoma el formato. Y el reloj avanza hacia 2027.
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