El «Quijote» a viva voz por el cumpleaños de la biblioteca cervantina de Gijón
Gijón tiene una biblioteca cervantina desde hace ahora 20 años. La donó en 2006 al Ayuntamiento un hijo adoptivo de la ciudad, el empresario Ramón Álvarez Viña, que fue también un reconocido y apreciado mecenas. La colección, de más 3.000 piezas, muchas de ellas ediciones del «Quijote», vive desde 2019 en su habitación propia de la Escuela de Comercio, donde este miércoles, en el marco del Día del Libro, se realizó lo que a partir del año que viene se espera que pueda ser una nueva tradición local: una lectura de fragmentos de la obra más icónica de la literatura española. «Queremos que esta biblioteca sea un espacio vivo», señaló Montserrat López Moro, edil de Cultura.
[–>[–>[–>La lectura se pudo celebrar gracias a la colaboración de once voluntarios, todos ellos vinculados al mundo del libro. Fue interesante la apertura del acto, que quedó en manos de Ana Gonzalo, integrante de la ONCE. Leyó el inicio clásico de la primera parte del libro: «En algún lugar de La Mancha…». Y lo hizo sirviéndose de las curiosas ediciones en braille que integran la propia biblioteca de Álvarez Viña, con sus más de una decena de tomos, y que apenas tienen la oportunidad de darse a conocer. Gonzalo, de hecho, informó sobre la marcha al resto de compañeros de que la adaptación del texto era curiosa, porque incluye aclaraciones sobre el significado de algunas palabras, un gesto que facilita la comprensión para personas ciegas pero complica su lectura fluida en público.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>Tras ella intervino Eladio de Pablo, escritor y dramaturgo, que leyó, con el entusiasmo propio de un actor de teatro, un fragmento del capítulo once de la primera parte, el conocido discurso a los cabreros. En él, el ingenioso hidalgo, disconforme con los tiempos, habla de la pérdida del valor de la honestidad de antaño.
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Otra lectura aplaudida fue la de Verónica Piñera, librera de La Revoltosa, que con tono dulce repasó la parte del capítulo 31 en el que Don Quijote, que había enviado a Sancho para entregarle una carta de amor a Dulcinea, lo interroga sobre el encuentro y va reinterpretando sobre la marcha, siempre a su favor, las explicaciones de su escudero.
[–>[–>[–>Ana Alonso Lorenzo, de la biblioteca de El Coto –que acogió durante años la biblioteca cervantina antes de su mudanza a la Escuela de Comercio–, leyó el capítulo 38 de la primera parte, el del discurso de Don Quijote sobre las armas y las letras, y que a juicio de la bibliotecaria sigue hoy tan vigente como entonces. «Bien hayan aquellos benditos siglos que carecieron de la espantable furia de aquestos endemoniados instrumentos de la artillería, a cuyo inventor tengo para mí que en el infierno se le está dando el premio de su diabólica invención», se lamenta el protagonista en esta parte. Leyeron fragmentos, también, los escritores José Luis Argüelles, Pedro Luis Menéndez, Julio César Iglesias, Yasmina Álvarez y Pilar Sánchez Vicente, así como la profesora Inés Suárez Turbón y el librero José María Castañón Loche.
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Una exposición «semisecreta»
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La Fundación Álvarez Viña y la Fundación Municipal de Cultura, además, están trabajando en nuevas iniciativas que ayuden a promocionar la biblioteca y la obra de Cervantes. Entre las ideas en las que se trabaja, contó Carlos González Espina, presidente de la fundación, señaló que el grupo quiere redescubrir a la ciudad una exposición permanente, «pero casi semisecreta» que desde hace años preside la sala de estudios del centro municipal de El Llano. Es una colección de grabados sobre la obra del «Quijote», obra del alemán Eberhard Schlotter.
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[–>Y está expuesta desde 2007, pero, a juicio del presidente, incluso muchos de los estudiantes que usan la sala no reparan en lo que significan aquellas piezas. Señaló que pronto se instalarán códigos QR explicativos para cada grabado que permitirán explicar y leer el capítulo que se referencia en cada pieza. La fundación organizará también visitas guiadas a la biblioteca y ya ha instalado vitrinas en el recibidor de la primera planta de la Escuela de Comercio para exponer algunas obras a modo de reclamo y promoción. La fundación trabaja también en una página web propia, según explicó González Espina, que sucedió en la presidencia hace ahora un año al catedrático Jesús Menéndez Peláez, hoy patrono de honor y presente en esta lectura conmemorativa.
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