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Uno de los detenidos por el narcotúnel ceutí niega estar vinculado al transporte de 3 toneladas de cocaína en el Simione

Uno de los detenidos por el narcotúnel ceutí niega estar vinculado al transporte de 3 toneladas de cocaína en el Simione
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  • Publishedabril 23, 2026


La Ciudad de la Justicia de Vigo acogió esta mañana la celebración de la última jornada del juicio del caso conocido como simion: cinco hombres sentados en el banquillo acusados ​​de transportar casi 3000 kilos de droga en un barco interceptado por la Guardia Civil, en diciembre de 2022, mientras se dirigía hacia las costas gallegas fingiendo pescar.

Las autoridades encontraron mucho más que redes o aparejos de pesca: encontraron 115 fardos de cocaína, con un peso total de 2.866 kilos, y que, en el mercado negro, podría haber alcanzado un valor de más de 100 millones de euros. La pena solicitada para los cinco acusados ​​asciende a un total de 56 años de prisión, acompañada de una importante multa, que podría alcanzar los 2,5 millones de euros.

Pero el gran protagonista de la sesión de hoy fue el principal acusado, el propietario del barco que pretendía introducir drogas en España, el empresario vigués Pablo GB La fiscalía pide para él 13 años de prisión, acusándole de un delito contra la salud pública, con los agravantes de la gran cantidad de droga incautada, la utilización de una embarcación y la pertenencia a una red criminal internacional.

Ante esta acusación, el empresario se declaró inocente, asegurando que nada lo vincula con el escondite, y que “no hay ningún mensaje o correo electrónico que me vincule con este cargamento”.

El principal imputado: también detenido por el “narcotúnel” de Ceuta

Lo que hoy llama más la atención sobre Pablo GB que sobre los otros cuatro acusados ​​es su conexión con otro golpe mucho más reciente contra el narcotráfico.

Y hoy ha venido a declarar desde su prisión: se encuentra en prisión preventiva tras una operación llevada a cabo entre las autoridades gallegas, andaluzas y de Ceuta que permitió descubrir en Ceuta un «narcotúnel» que servía para introducir en España grandes cantidades de hachís procedente de Marruecos.

Lo que los agentes descubrieron no fue un simple agujero cavado en el suelo. se trataba de una infraestructura diseñada al milímetro para el narcotráfico.

La entrada estaba camuflada detrás de un gran frigorífico insonorizado. Desde allí descendíamos por un pozo que conducía a tres niveles subterráneos: una zona de acceso, una cámara intermedia donde se almacenaban las bolas y, en el fondo, una galería equipada con raíles y vagones para transportar toneladas de hachís. El diseño permitía mover los medicamentos sin que se viera a las personas que participaban en el alijo.

Una completa obra de ingeniería que acabó siendo descubierta por las autoridades y acabó con Pablo GB, entre otros, tras las rejas, a la espera de sentencia en el caso Simione.

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