América Latina comienza a responder a las injerencias y a las campañas de desinformación de e Rusia
Algo está cambiando en América Latina y en su percepción, no solo de la guerra de Ucrania, sino también del papel que está jugando Rusia en la región. El continente que, junto con África, ha sido objetivo prioritario en los últimos años de intensas campañas de propaganda rusas que intentan sacar partido a sus históricos resentimientos hacia EEUU, ha vivido recientemente episodios y escándalos donde se han denunciado abiertamente las maniobras del Kremlin y sus interferencias en la política local. Son episodios aún escasos y acompañados a veces de oportunismo político, en otras ocasiones motivados por ilegalidades flagrantes, o por un simple deseo de impedir que un gobierno no legítimo capture todo un Estado. Pero han tenido como resultado haber trasladado el debate al grueso de la opinión pública.
[–>[–>[–>
Se desconocían los detalles, pero su existencia ya había sido adelantada por las autoridades más de medio año atrás. Hace tres semanas, un consorcio internacional de publicaciones de investigación difundió la noticia de que una vasta red de desinformación rusa denominada ‘La Compañía’ y vinculada en el pasado al grupo Wagner logró insertar en 2024 cientos de artículos críticos con el presidente Javier Milei en una campaña en la que se invirtió un total de 283.000 dólares. También se incluían piezas que azuzaban un posible conflicto con el vecino Chile y denostaban el alineamiento inicial del actual presidente argentino con la Ucrania de Volodímir Zelenski, una política posteriormente matizada.
La revelación fue reproducida por la mayoría de los medios argentinos, y sirvió de excusa al Ejecutivo del anarcocapitalista para saldar cuentas y retirar acreditaciones de acceso a la Casa Rosada a periodistas y medios críticos que habían publicado esos artículos ‘precocinados’. Santiago O ‘Donnell, director de Filtraleaks, autor en Argentina de la investigación y en el pasado uno de los periodistas que más trabajó el dossier de WikiLeaks con Julian Assange, considera positiva la revelación, pese al uso partidista que podría estar haciendo de ella el poder. «Demuestra» a la ciudadanía que «en Argentina, más allá de EEUU, hay otras potencias que están interfiriendo en nuestra vida diaria», explica a EL PERIÓDICO.
El efecto inmediato de estas revelaciones ha sido la apertura de una investigación judicial, que servirá de termómetro de la verdadera voluntad del Ejecutivo de Milei de luchar contra las injerencias de Rusia en Argentina, país donde residen decenas de miles de ciudadanos rusos llegados tras el arranque de la invasión y que ha sido utilizado por los servicios de inteligencia del Kremlin para crear identidades falsas a sus espías ilegales que luego operan en Europa. «Soy muy escéptico respecto al resultado de la investigación», confesó a EL PERIODICO una persona con acceso al Ejecutivo de Milei que prefiere el anonimato. Esta fuente crítica la tibia respuesta oficial del Gobierno, y ante lo sucedido demanda que se adopten medidas drásticas que refuercen la seguridad nacional, tales como imposición de visado de entrada a los ciudadanos rusos. «Ni siquiera se produjo un llamado al embajador ruso al ministerio para protestar» por la interferencia, lamenta.
[–>[–>[–>
Fue un corte repentino, y sin prevención alguna. En febrero pasado, la señal televisiva en abierto del canal gubernamental ruso RT en español se vio súbitamente interrumpida, precisamente en el momento en que el presentador del noticiero hablaba acerca de Irán, cercano aliado de Moscú, y de fracasadas negociaciones pasadas respecto a su programa nuclear. La razón de tan tajante medida: una infracción al artículo 16 de la ley 18.838 identificada por el Consejo Nacional de Televisión (CNTV), el ente regulador del sector audiovisual en Chile, que consideraba que Canal Dos (Telecanal), la empresa concesionaria, propiedad de un oscuro empresario mexicano, había cedido en la práctica el control editorial de la señal televisiva a RT, cuya programación se emitía en 23,5 de las 24 horas del día. «La responsabilidad editorial no es transferible ni delegable», ha puntualizado en un mensaje EL PERIÓDICO María José Labrador, directora del Centro de Estudios de Comunicación Aplicada en la Universidad del Desarrollo (UDD) de Santiago de Chile, miembro del Observatorio contra la Desinformación y una de las primeras voces que en su día denunció las irregularidades que rodearon la emisión chilena de RT en abierto. «Si un canal chileno difunde una noticia falsa o una difamación, el afectado debe poder acudir al medio local; al ceder el 96,4% de la parrilla, Telecanal borró prácticamente su identidad editorial y jurídica», continúa
La medida podría sentar precedente en América Latina ya que Chile es el primer país de peso en la región en adoptar medidas restrictivas contra RT siguiendo el ejemplo de Europa y EEUU. «El espectro radioeléctrico es un bien escaso y estratégico, y permitir que una estación nacional funcione como una repetidora técnica de una potencia extranjera equivale a una cesión de soberanía comunicacional», recuerda Labrador. Las medidas adoptadas contra RT en Chile resumen la actitud proactiva de las autoridades del Estado andino contra la desinformación y las campañas de injerencia rusa desde el inicio del conflicto, independientemente de sesgos ideológicos. El expresidente Gabriel Boric, del Frente Amplio, fue en su día el único líder izquierdista en América Latina en condenar a viva voz la invasión de Ucrania. A la toma de posesión de José Antonio Kast, su sucesor, acudió el ministro de Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, lo que permite entrever la continuación de esta política de solidaridad con Kiev en el conflicto ucraniano.
[–>[–>[–>
Las recientes elecciones generales y presidenciales en Honduras, celebradas el pasado 30 de noviembre en un ambiente de tensión y gran polarización, supusieron un gran revés para las ambiciones de Rusia y China, países deseosos de incrementar su presencia en el pequeño estado centroamericano de la mano del partido Libertad y Refundación, formación izquierdista a la que pertenecía la presidenta saliente Xiomara Castro. Durante el proceso electoral, la publicación de investigación ‘Expediente Abierto’ documentó una vasta campaña de manipulación digital e informativa para «influir en la percepción pública y la legitimidad del proceso democrático» con la participación de «actores extranjeros» que utilizan «tácticas sofisticadas «de influencia y propaganda». El interés de Moscú y Pekín en los comicios hondureños quedó meridianamente claro cuando en agosto de 2025, la Embajada de Rusia, país donde no se celebran elecciones libres desde hace décadas, planteó a la cancillería hondureña el envío de observadores electorales a los comicios, demanda que finalmente fue rechazada por la Comisión Nacional Electoral.
Tal y como se preveía, la jornada electoral y el posterior escrutinio se desarrollaron en un ambiente de caos, interviniendo representaciones diplomáticas hondureñas para proteger a los miembros de la comisión electoral en el proceso de recuento de votos, entre constantes y desesperadas tentativas del Gobierno -cuya candidata, Rixi Moncada, estaba muy rezagada en el recuento de votos- de demonizar y deslegitimar el proceso.
Una vez proclamada la victoria del candidato derechista Nasry Asfura, el nuevo Gobierno ha imprimido un radical giro a la política exterior del país, hasta entonces muy escorada hacia Moscú y Pekín. El flamante jefe del estado hondureño habló por teléfono con el presidente ucraniano Volodímir Zelenski, quien le transmitió su agradecimiento por la postura de Honduras de «apoyar la soberanía y la integridad territorial de Ucrania» y con quien abordaron proyectos de cooperación conjuntos. Paralelamente, el embajador de la UE en Tegucigalpa, Gonzalo Fournier, ha empezado a denunciar en los medios abusos de la soberanía nacional por parte de Moscú que permitía el anterior Ejecutivo, como el uso «de la bandera de Honduras» por parte de la flota fantasma rusa que intenta evadir las sanciones internacionales contra el Kremlin.
[–>[–>[–>
Al igual que durante el mandato de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), México bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum ha continuado siendo un país muy permeable a la propaganda rusa y a los medios que la impulsan. La cadena gubernamental rusa RT goza de una amplia cobertura en un número significativo de estados mexicanos, al tiempo que medios calificados por la prensa internacional como «marcas blancas de RT», tales como Canal Red Latinoamérica, cuentan con financiación estatal para su difusión en el país. «RT está buscando vías para ampliar su audiencia en México, y comunicadores conocidos de la desinformación rusa están en la televisión pública; creo que en México hay una política intencional de no ver la desinformación rusa, porque les favorece«, critica a EL PERIODICO Beata Wojna, profesora de Relaciones Internacionales en Tecnológico de Monterrey, una reputada universidad privada. Como nota positiva, la profesora Wojna destaca que la jefa del Estado, durante las ruedas de prensa matutinas, a diferencia de su predecesor, no cae «en las provocaciones» que le planteaban los medios gubernamentales rusos como Spútnik o RT respecto a la política exterior y la guerra de Ucrania, y en las que el jefe del Estado, acababa siempre asumiendo gran parte del discurso del Kremlin respecto al conflicto.
Pese a que el país ha sido señalado en numerosos medios internacionales como el santuario de una colonia importante de agentes de inteligencia rusos que no solo espían en EEUU, el vecino país, sino que también tratan de influir en la política local, no existe en los grandes medios mexicanos consciencia del «concepto de desinformación rusa», constata la profesora Wojna. En medio de esta realidad de fondo, el tema comienza a abrirse camino en la agenda local. Recientemente, Radio Fórmula, una de las principales emisoras del país, o TeleAzteca, propiedad del empresario Ricardo Salinas Pliego, dedicaron amplios espacios a la publicación de un informe de la Digital News Association que denunciaba cómo Rusia, más concretamente RT en español, había entrenado a un millar de ‘influencers’ en América Latina, incluyendo la celebración de talleres de formación en territorio mexicano.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí