Es fundamental que la experiencia y los saberes se transmitan
La parroquia de Valdesoto lleva varios años siendo casa para todas las edades, sede de un encuentro entre mayores y pequeños que en cada edición ha ido cogiendo más fuerza y que este año ha sumado una nueva pieza: la «I Xunta de Sabios Interxeneracionales». Una jornada en la que lo más importante fue compartir, transmitir saberes y pasar un rato divertido con juegos y dinámicas para hacer piña más allá de las arrugas.
[–>[–>[–>Pergentino Martínez, Pilar Santianes, Yolanda García, Nerea Monroy y Susana Torío, al inicio del encuentro / Luján Palacios
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«¡No lo hay más guapo que esto!», exclamaba Celso Granda, de 91 años, rodeado de chavalería en el Centro Polivalente de la parroquia, al que acudieron durante toda la mañana alumnos del instituto Juan de Villanueva de la Pola y los niños de tercero y cuarto de la Escuelina de Faes para mezclarse en alegre barullo con abuelos de la parroquia y profesionales del ámbito de la educación y el envejecimiento.
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A la izquierda, María Luisa Río, Chavela Martínez y Pilar Suárez / Luján Palacios
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Entre todos afrontaron el reto de «hacer equipos para imaginar y diseñar un espacio intergeneracional con distintos roles: líder, secretario, arquitecto, aparejador, diseñador, jefe de obra, administrativo y obreros», explicaba Yolanda García, responsable de la asociación Luzía y encargada de organizar el acto. Al final, se trata de pensar cómo sería una «gran casa» en la que todos tengan cabida, y en la que el conocimiento de los «sabios», tengan la edad que tengan, fluya de unos a otros.
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Conexión
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«Es muy importante que se organicen estas actividades, es una maravilla ver cómo los niños conectan con los mayores, porque parece que los conocimientos y la valía de las personas se acaban con ellos, y es fundamental que se transmitan; todos aprendemos de todos», apuntaban Pilar Suárez, profesora jubilada de la Pola; Chavela Martínez, gerontóloga de La Fresneda, y María Luisa Río, de Gijón, que acudieron a la cita «encantadas». Porque, además, como señalaba Chavela, «es clave también desde el punto de vista de las mujeres, que viven una doble discriminación en la sociedad por ser mayores y por ser mujeres». Y encuentros como el de Valdesoto ayudan a «luchar contra el edadismo y romper el aislamiento social».
[–>[–>[–>«Aquí ganamos todos: la gente joven puede contribuir a trabajar contra la soledad no deseada gracias a estas iniciativas. Y el saber hacer, las experiencias de los mayores que se van perdiendo se pueden preservar», apostillaba Pilar Suárez.
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Durante la mañana compartieron un apertivo, se arremangaron para trabajar y disfrutar juntos de un día para el recuerdo que culminó durante la tarde con una velada para reconocer a la más mayor de la parroquia, Luisa Palacio, de 98 años, y el más joven, Erik Suárez, nacido el pasado mes de diciembre. Un puente entre generaciones que en Valdesoto tiene unos pilares sólidos.
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