Trump pausa la guerra con la negociación en el aire y el paso de Ormuz y la cuestión nuclear sin resolver
– Europa Press/Contacto/WILL OLIVER
MADRID 25 Abr. (EUROPA PRESS) –
La prórroga indefinida del alto el fuego decretado por el presidente estadounidense, Donald Trump, abre una nueva fase en la guerra de Irán en un momento en el que las negociaciones con Teherán siguen en el aire y la crisis de Ormuz y la cuestión nuclear siguen siendo tareas pendientes y difíciles de resolver en cualquier eventual pacto.
Cuando la ofensiva estadounidense contra la República Islámica cumple casi dos meses, Trump ha vuelto a dar un giro más en su estrategia en la guerra con una tregua flexible y sin fecha de caducidad aparente que justifica las supuestas divisiones en el seno de la República Islámica sobre el acuerdo final a negociar con el bando norteamericano.
Con esta maniobra, Washington da la impresión de concluir la operación ‘Furia Épica’ contra las capacidades militares iraníes y con la que intentó un cambio de régimen tras liquidar al líder supremo Ali Jamenei y a la mayoría de la cúpula político-militar del país, y llega en paralelo con un refuerzo de su presencia en el Estrecho de Ormuz, donde su cierre perimetral busca presionar a Teherán con un bloqueo efectivo de sus puertos y exportaciones de petróleo.
Pese a la tregua, Trump afirma haber ordenado a la Armada estadounidense abrir fuego contra cualquier buque que coloque minas navales en el Estrecho de Ormuz, mientras su control sobre la zona ha sido más asfixiante con varios abordajes a barcos que buscaban eludir el control estadounidense. En total, más de una treintena de buques de carga se han visto obligados a dar marcha atrás debido a la presencia militar estadounidense en el Golfo, aumentando el bloqueo ‘de facto’ que Irán lleva a cabo a todos los buques que transitan por la zona sin su permiso.
En este contexto, las negociaciones previstas para esta semana en Islamabad acabaron diluyéndose, después de que la lucha con Irán por el control de Ormuz superó la capacidad de acción de los mediadores, con Pakistán a la cabeza, aunque la guerra entra en una nueva fase después de que Estados Unidos claramente quiere ganar tiempo y poner fin pronto al conflicto.
Según explica a Europa Press la subdirectora general del think tank German Marshall Fund, Kristina Kausch, el presidente estadounidense es, al fin y al cabo, el principal interesado en detener la guerra. «Es una guerra que él no quería en la que básicamente ha caído sin querer, al menos eso parece desde fuera, que se le ha ido de las manos», sostiene.
Sin una solución diplomática a la vista, Kausch advierte de que el estatus actual en el que hay una aparente tregua pero la guerra se ha trasladado al paso de Ormuz puede ampliarse durante «las próximas semanas o incluso meses». «La situación actual puede durar mucho tiempo con diferentes excusas», resume, ante lo que considera una falta de una solución clara al conflicto.
El experto internacional atribuye la falta de un escenario favorable para Washington al «comportamiento errático y cambiante» de Trump. «Es muy difícil llegar realmente a una negociación que llegue a algún tipo de acuerdo», explica, aunque entiende que la Casa Blanca en su estrategia de comunicación intenta proyectar la idea de que controla la crisis y que es Washington quien marca los tiempos en la guerra con sus ultimátums y treguas.
«Se intenta crear la imagen de que el alto el fuego es efectivo, que la guerra pura y simple ha terminado y que son ellos quienes deciden si se prorroga o no. Que son ellos los que tienen el control», argumenta el responsable del Fondo Marshall Alemán, quien concluye que «nada de esto es cierto».
Por su parte, Beatriz Gutiérrez, profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad Europea, considera que la prórroga del alto el fuego no se corresponde con el bloqueo de los puertos iraníes y el control del Estrecho de Ormuz. «No es tanto que no supieran qué hacer y que se retiraran», subraya sobre el Ejército estadounidense, y explica que «tiene un activo territorial muy importante» con el bloqueo en Ormuz.
CUESTION NUCLEAR
Como telón de fondo de la guerra lanzada por Estados Unidos e Irán está la cuestión nuclear, un punto que ha separado a Washington y Teherán desde que la Administración norteamericana abandonó en la primera etapa el Plan de Acción Integral Conjunto de Trump, que mantenía una vigilancia reforzada sobre las actividades nucleares de Irán.
Gutiérrez considera «complicado» el escenario para la República iraní ante las exigencias de que renuncie a su programa nuclear. «El régimen tiene ahora mismo una solución muy compleja. Si acepta la desnuclearización, pierde su principal baza retórica y su principal capacidad de negociación», cree, al tiempo que señala que las reservas de uranio «siguen ahí» por lo que «la verdadera amenaza» no se resolverá a menos que se acuerde algún tipo de compromiso con Teherán.
Al respecto, Kausch señala que la cuestión nuclear ha quedado en un segundo plano debido a la complejidad técnica del asunto y al desinterés de Washington por este tipo de negociaciones largas y metódicas. Recuerda que el acuerdo nuclear de 2015 llevó años de negociación, por lo que no ve viable que Irán y Estados Unidos cierren un acuerdo significativo en cuestión de semanas.
Por otro lado, considera que a corto plazo Irán exigirá que cualquier pacto incluya reducir «significativamente» las sanciones internacionales contra Teherán. «Para implementar un nuevo levantamiento de las sanciones, Trump tiene que pelear con Netanyahu», afirma, concluyendo que cualquier paso en el conflicto de Oriente Medio conduce a un choque entre Estados Unidos e Israel a pocos meses de las elecciones legislativas norteamericanas, cuando parece que sus intereses divergen a estas alturas del conflicto.
DIVISIONES ENTRE EL PODER IRANÍ
En el contexto de la ampliación de la tregua, Trump ha lanzado diversas especulaciones sobre una supuesta división dentro del poder iraní y atribuyendo la falta de acuerdo con Irán a la falta de un líder claro en Irán, después de que el nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, no haya hecho ninguna aparición pública más de un mes después de su elección.
«Lo están retrasando porque no sabemos con quién negociar», afirmó el presidente estadounidense en declaraciones a la prensa desde el Despacho Oval. En cualquier caso, según Kausch, estas afirmaciones no se corresponden con la realidad.
El representante del think tank atlantista sostiene que no se aprecian las fracturas de las que habla la Casa Blanca. «No están respaldados por ninguna evidencia. Tanto en la estructura como en el funcionamiento del régimen en Irán, ni hay evidencia de que haya fracturas visibles», explica, considerando estos comentarios como un argumento más para intentar proyectar una imagen de control en medio de unas negociaciones con un resultado incierto.
En este sentido, sobre el potencial acuerdo al que se puede llegar y la capacidad que tienen países como Pakistán a la hora de mediar, una vez vistos los límites de su iniciativa tras una llamada fallida en Islamabad, Kausch advierte de que las posiciones son «realmente difíciles de conciliar» y la cambiante posición de Estados Unidos hace que todo sea más impredecible.
«El margen de maniobra de Pakistán o de los demás mediadores es realmente bastante estrecho. Personalmente no soy muy optimista en que haya algún acuerdo», detalla en declaraciones a Europa Press, mientras Beatriz Gutiérrez ve difícil que un país con «muchas controversias» pueda llevar a cabo un proceso de mediación entre Irán y Estados Unidos. «Nunca es fácil, sea quien sea el mediador, mover a dos gorilas que pesan cientos de toneladas», resume.
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